La importancia del tamaño para tener futuro en el mundo del corretaje de seguros viene siendo una constante en el debate sectorial. Desde muchas fuentes se señalan unos u otros mínimos sin los cuales, supuestamente, una correduría no podría subsistir. Pues bien, finalmente será le legislador quien ponga el cascabel al gato y lo hará en la próxima Ley de Distribución de Seguros, cuyo proyecto el próximo Gobierno se ha comprometido a aprobar en breve. Así lo ha comentado Jorge Campos, presidente de Newcorred, en el transcurso de la ‘2ª Convención de Emprendimiento en la profesión de Corredor de Seguros’.
Según Campos, el supervisor, «que es quien mejor conoce la realidad en el ámbito de los corredores y corredurías», incluirá en la futura Ley el nivel mínimo de negocio necesariopara mantener la clave de corredor, la famosa J. Dicho mínimo sería tener al menos un volumen de primas de 100.000 euros, pudiendo bajar de esa cifra pero nunca más de dos años consecutivos. En el caso de los profesionales que acaban de comenzar, tendrán margen para alcanzar el volumen de negocio requerido, pues la exigencia se aplicará a partir del año siguiente al tercero de actividad. Teniendo en cuenta que, además, «es necesario incumplir el requisito dos años seguidos, estaríamos hablando de un plazo mínimo de 5 años», señala Campos.
El presidente de Newcorred apunta también que, en los niveles actuales, un volumen de primas de 100.000 euros generaría unos ingresos por comisiones de alrededor de 15.000 euros, «por tanto, la exigencia del legislador es bastante razonable«.
La importancia relativa del tamaño
Compartían mesa con Jorge Campos, Francisco Betés, socio director de IMAF; Eduardo Orri, socio director de OC Consultores, y Pablo Surdo, socio director de Dextra Consultores. Para Betés, aun siendo importante el tamaño para un corredor, “no es un factor definitivo. Los datos demuestran que la eficiencia por empleado es mayor en las corredurías grandes, pero eso solo significa que las pequeñas tienen que trabajar más para ser rentables. De hecho, llevamos años hablando de la necesidad de concentración en el sector y cada vez son más, lo cual significa que hay hueco en el mercado para todos, siempre que sean capaces de aportar valor”.
Por su parte, Orri señala que al margen del tamaño hay un elemento fundamental a tener cuenta: la rentabilidad. Y enumera una serie de factores importantes que influyen decisivamente en la valoración y en las perspectivas de futuro de una correduría:
Determinar claramente los objetivos al empezar el proyecto empresarial
Empezar a crear una imagen de marca
Expertise y especialización
Elegir bien los partners
Tener en cuenta el concepto ‘nicho’, desde el punto de vista de clientes y desde el de productos.
Pablo Surdo abunda en la cuestión poniendo de relieve como elemento clave la sistemática y metodología comercial; es decir, que el corredor sepa lo que quiere hacer en cada momento, porque “los mayores problemas vienen cuando la gestión administrativa acaba por absorber el tiempo del corredor, restándole dedicación a la venta y el contacto directo con el cliente, que son sus fuertes”.
En cuanto a la dimensión, Surdo también pone el tema en perspectiva y otorga un mayor protagonismo a la rentabilidad de la correduría. De hecho, señala que, “a lo largo de estos años, hemos trabajado con todo tipo de corredores y vemos que hay pequeños con enorme potencial y otros grandes que son gigantes con pies de barro”. Añade que, entre los nuevos corredores, se aprecia un cambio abismal en el modelo de negocio; “llegan con ideas diferentes y unos objetivos claros. Para ellos, quizá, lo importante sea saber decir ‘no’ y mantenerse fieles al modelo de negocio que se han planteado”.
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