Casi la mitad de los conductores consideran que las alertas de los ADAS son excesivas y producen un alto nivel de estrés
Asitur y Fundación CEA han presentado un estudio sobre la percepción de los Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción (ADAS) entre los conductores. Así, el estudio, titulado, ‘¿Tecnología que protege o incomoda?’, desvela una desconexión preocupante entre el avance tecnológico de los vehículos y la comprensión real por parte de sus usuarios.
Así el estudio concreta que el 48,76% de los conductores se sitúa en niveles “básico” o “inicial” de conocimiento sobre los ADAS. Además el 49,03% considera que las alertas son excesivas y el 42,55% experimenta un alto nivel de estrés con su uso.
Por otro lado, solo el 13,47% tuvo en cuenta estos sistemas al comprar su vehículo y un 71,63% declara no haber recibido formación suficiente en el concesionario.
Aunque el 82,45% reconoce que los ADAS mejoran la seguridad, sin embargo, el 75,18% quiere la asistencia, pero no quiere perder el control de la conducción, por lo que, solo el 0,65% confiaría plenamente en un vehículo totalmente automatizado.
Según Rafael Fernández-Chillón, presidente de Fundación CEA, “no basta con que los vehículos estén equipados con tecnología de última generación. Es fundamental que los conductores la comprendan, la acepten y la sepan utilizar correctamente. Si no, el avance se convierte en un riesgo”.
Sistemas ADAS más aceptados
Entre los sistemas ADAS que incluye el vehículo, los más aceptados por los usuarios son el asistente de mantenimiento de carril, con un 83,04%, y el asistente de aparcamiento automático, con un 82,16%. Según el experto en seguridad vial, Octavio Ortega, esto puede deberse a que «estos sistemas son altamente visibles y fáciles de identificar por el conductor ya que se activan claramente y modifican el comportamiento del vehículo».
Por control, sorprende la baja identificación del frenado automático de emergencia (AEB), donde solo un 53,89% indica que lo tiene, cuando en realidad, indica Ortega, es obligatorio desde la entrada en vigor del reglamento europeo 2019/2144. «Esto podría indicar un desconocimiento o confusión entre los conductores, ya que el AEB no es fácilmente perceptible (no actúa salvo emergencia), y puede estar activo por defecto sin que el conducto lo haya activado. También es posible que lo confundan con la Alerta de colisión frontal, que sí es más evidente y aparece con antelación con una indicación visual o sonora», explica Ortega.
Algunos sistemas también obligatorios, pero menos visibles «están infrarepresentados», así la monitorización de fatiga (18,02%) y el reconocimiento de señales de tráfico (56,36%) son poco reconocidos por los conductores, posiblemente, indican los expertos, porque son «poco comprendidos, se pueden desactivar y mantenerlos apagados, o bien no generan alertas frecuentes, lo que provoca que los conductores no sean conscientes de su existencia».
Propuesta de medidas
El informe no solo identifica esta brecha, sino que propone medidas concretas dirigidas a fabricantes, concesionarios, autoescuelas y administraciones públicas, entre ellas:
- Formación práctica en el momento de entrega del vehículo.
- Interfaces más intuitivas y personalizables.
- Inclusión obligatoria de contenidos sobre ADAS en el aprendizaje para el permiso de conducir y en su renovación.
- Incentivos económicos para la adopción de vehículos equipados.
- Aplicación de la normativa contra posibles amenazas digitales.
- Campañas públicas rigurosas que aclaren el uso y limitaciones reales de estos sistemas.
