El RACE alerta del deterioro y mayor riesgo en la red de carreteras
El número y la extensión de los tramos clasificados de Riesgo Alto en la Red de Carreteras del Estado (RCE) se ha incrementado en el periodo de 2022 – 2024, según el Informe de Riesgo de accidentalidad en la RCE 2025, elaborado por iRAP y en el que participa Fundación RACE. En total, se han identificado 95 tramos, frente a los 82 en 2021 – 2023, alcanzando 904 kilómetros de red, incluyendo 25 tramos clasificados de Riesgo Alto con una longitud acumulada de 235,7 km.
El impacto de la siniestralidad en el conjunto de estos tramos es especialmente significativo. Se registraron 351 siniestros con víctimas, 95 de ellos siniestros mortales, con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves, lo que confirma que el aumento del riesgo se traduce en consecuencias especialmente graves para los usuarios de las vías.
Durante el periodo analizado se han considerado 3.873 siniestros con víctimas, con 1.341 fallecidos y 3.566 heridos graves, lo que pone de manifiesto la gravedad del alcance en términos de impacto humano y social.
Según los datos del informe, se observa que los entornos de mayor riesgo están en carreteras convencionales con vías que dejan poco margen al error: calzada única, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel, accesos directos, limitaciones geométricas y ausencia de elementos de protección que reduzcan la gravedad de los accidentes.
La conclusión no es que las vías de alta capacidad estén libres de accidentes, sino que las situaciones más peligrosas para la seguridad vial se concentran en las carreteras cuyo diseño ofrece menos margen de seguridad, especialmente en la red convencional.
Dentro de los resultados de accidentalidad, los datos de los vehículos pesados representan el 8,4% del total con 324 siniestros, una tendencia descendente que pasó del 10% en 2022 al 7% en 2024. Sin embargo, a pesar de la disminución en términos totales, estos accidentes han sido de mayor gravedad con 113 siniestros con fallecidos y 220 con heridos graves en el periodo analizado.
En carreteras con calzada única, tráfico mixto, intersecciones al mismo nivel y márgenes estrechos, la presencia de vehículos pesados incrementa la severidad potencial de los siniestros debido a su tamaño y peso. Los datos analizados con metodología iRAP confirman que, cuando la infraestructura es menos tolerante al error, la combinación de tráfico pesado y un diseño viario con limitaciones estructurales multiplica las consecuencias en caso de siniestro. Por ello, no basta en confiar solo en el comportamiento del conductor, sino que es necesario llevar a cabo mejoras en los tramos y entornos de especial peligrosidad que fomenten una movilidad segura.
