IMQ anima a realizar estudios del riesgo cardiovascular a partir de los 40 años
De manera general, las enfermedades cardiovasculares constituyen, en Euskadi, la primera causa de mortalidad en mujeres, casi una de cada cuatro en este grupo de población fallece por este motivo, siendo ligeramente mayor su nivel que entre los hombres, indica IMQ. Tal y como muestran los datos de Instituto Vasco de Estadística, para ambos sexos, la tasa de mortalidad atribuida a las enfermedades cardiovasculares en Euskadi ha variado entre las 261,34 muertes por cada 100.000 habitantes en 2010 y las 254,87, registradas en el año 2020 (últimos datos disponibles).
En cuanto a la distribución por sexos y territorios históricos, las mujeres de Bizkaia son el grupo con la mayor tasa de mortalidad por esta causa de Euskadi, con 292,03, por encima de la tasa de los hombres de Bizkaia (259,11) y muy superior a las mujeres de Gipuzkoa (263,96) y las de Araba/Álava, que con 180,21 son el grupo con menor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares del País Vasco.
Para hacer frente a esta importante amenaza para la salud, la comunidad sanitaria conmemora, cada 14 de marzo, el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular. Con esta ocasión, la Dra. Ainhoa Rubio, cardióloga de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, recuerda que «el estilo de vida actual, urbano, sedentario y con alimentación hipercalórica, favorece la incidencia de las enfermedades cardiovasculares».
Según explica, «la mejor forma de prevenir la enfermedad cardiovascular es promover un estilo de vida saludable, asociado en ocasiones a la utilización de algunos fármacos que ayuden a tratar los distintos factores de riesgo cardiovascular».
Para controlar el riesgo cardiovascular, los especialistas abogan por realizar «un estudio sistemático del riesgo cardiovascular de a partir de los 40 años en hombres y a partir de los 50 años en mujeres; y repetir dicho estudio cada cinco años al menos». En el sistema sanitario de Euskadi, el cribado o estudio generalizado de los factores de riesgo cardiovascular en la población se hace de forma generalizada por parte del médico de familia o especialista consultado.
La Dra. Ainhoa Rubio detalla que el estudio del riesgo cardiovascular «se realiza generalmente estimando el riesgo cardiovascular individual de la persona a 10 años, según unas tablas llamadas SCORE-2. En función de la edad, el sexo, la tensión, el hábito tabáquico y el colesterol del paciente se decide cuál es el riesgo y, por ende, el tratamiento indicado».
Factores de riesgo y factores favorecedores
Los factores de riesgo principales y modificables de las enfermedades cardiovasculares son la hipercolesterolemia, la tensión arterial elevada, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad. Asociados a éstos existen otros ‘factores favorecedores’ de riesgo cardiovascular, como son factores genéticos o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, el sedentarismo, y el estrés psicológico.
Con respecto al estrés, la cardióloga de IMQ señala que «diferentes estudios demuestran que el estrés psicosocial, la soledad y los eventos vitales estresantes aumentan el riesgo cardiovascular. Por el contrario, la salud mental, la positividad y el tener propósitos en la vida disminuyen ese riesgo».
En cuanto al sedentarismo, otro gran enemigo de la salud cardiovascular, «es recomendable realizar al menos entre 150 y 300 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada o entre 75 y 150 minutos a la semana de ejercicio vigoroso para reducir la mortalidad y morbilidad cardiovascular. En general se recomienda realizar ejercicio que nos haga disfrutar, tanto aeróbico (caminar, correr…) de forma frecuente, como algo de ejercicio de resistencia (ejercicios con pequeñas pesas) al menos dos días por semana», puntualiza. «Se considera ejercicio moderado aquel que te hace respirar más rápido pero puedes hablar mientras lo realizas y ejercicio vigoroso aquel que te hace respirar fuerte y no puedes conversar confortablemente mientras lo realizas».
