La especialización en la correduría de seguros. Upskilling, reskilling y new skilling
El mercado, tanto desde el punto de vista de una persona trabajadora como de una empresa, es cada vez más competitivo. No solo emergen nuevos negocios gracias a las facilidades que ofrece el entorno digital, sino que este es posible por el propio desarrollo de tecnologías y herramientas de última generación. Seguir siendo competitivos, en particular en el sector de los seguros, implica ser capaces de dominarlas y de incorporarlas a una compañía. Para ello, es necesaria la especialización en la organización, a través de lo que hoy se conoce como upskilling, reskilling y new skilling. Si no te resultan familiares estos términos, es hora de desarrollar nuevas habilidades.
La llegada de la especialización en la organización
El proceso de transformación digital ha ido avanzando progresivamente en la última década. Y como ya hemos mencionado en más de una ocasión, la pandemia aceleró el avance hacia las herramientas de trabajo y de comunicación con la cliente en línea.
Por otra parte, los consumidores también se adaptan a las tecnologías que van surgiendo, ya que la finalidad de todas ellas es siempre la de hacer nuestra vida más cómoda y sencilla. Si las necesidades de nuestra audiencia se ven modificadas, es imprescindible adaptarse a ellas, incluso si implica una completa transformación interna.
Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías dan la oportunidad a las empresas de conocer mejor a sus clientes y a sus necesidades, de manera que estas puedan satisfacerse en mayor medida y a través de la ya conocida experiencia del cliente.
Pero para hacer uso de todas estas herramientas de las que disponemos hoy en día, como la inteligencia artificial o IA, el blockchain, el uso de un CRM o de un ERP, etc., hacen falta una serie de conocimientos y habilidades, que no solo permitan su uso y aplicación en una organización, o correduría en este caso, sino también extraerles todo su potencial.
Para poder lograr esta especialización en una organización o en una correduría de seguros, hoy se habla de tres conceptos relativos al aprendizaje de nuevas competencias. Estos son el upskilling, el reskilling y el new skilling.
Qué son el upskilling, el reskilling y el new skilling
El aumento de la presencia de las nuevas tecnologías en las empresas está provocando una situación un tanto inusual, y es que comienza a haber problemas para encontrar a personas candidatas que estén en posesión de los conocimientos o las habilidades necesarias para manejar las plataformas y sistemas actuales y poder progresar con ellas.
En 2018, la Association for Talent Development llevó a cabo un estudio en Estados Unidos que revelaba que más del 80% de las empresas dedicadas al desarrollo del talento experimentaban una brecha en las capacidades. Una cifra que hoy no parece haber sufrido grandes cambios.
Para hacer frente a esta situación, las propias organizaciones que apuesten por las nuevas tecnologías para seguir siendo competitivas, deben hacerlo también por el entrenamiento en las habilidades necesarias e incorporarlas a sus equipos, desde programas de desarrollo a cursos de aprendizaje personal o talleres de conocimientos específicos. Así, se pueden agrupar todas estas competencias para la especialización en la organización en tres conceptos: upskilling, reskilling y new skilling, que veremos a continuación.
Upskilling
El upskilling consiste en ampliar las habilidades que ya se tienen; es decir, profundizar en los conocimientos de la plantilla, con el objetivo de lograr la especialización en la organización. Esto permite que puedan cubrirse nuevas responsabilidades e incluso roles correspondientes a niveles superiores.
Dentro de una correduría de seguros, la comunicación con su audiencia comienza a tener más peso a través de plataformas sociales; dominar estas herramientas y disponer de habilidades digitales específicas para ellas supone un impulso para el negocio. Pero este aprendizaje no solo mejora el rendimiento de un negocio, sino que afianza la relación entre la empresa y su plantilla. Esto es, favorece la retención del talento.
Reskilling
El reskilling consiste en adquirir capacidades, pero en conceptos que son completamente nuevos. Bien porque se utilizarán herramientas que hasta ahora no estaban presentes bien porque se preparan para un rol de trabajo diferente debido a los avances tecnológicos. Esta opción se suele utilizar con personas bien integradas en el equipo o que cuentan con conocimientos avanzados en ciertas materias. Al resultar complejo prescindir de ella, se opta por dar formación en especializaciones diferentes. Así se reduce también la rotación y se retienen a los empleados de confianza.
Un problema bastante frecuente del que también estamos siendo testigos es la incapacidad, por parte de la compañía, para identificar estas carencias y tomar medidas al respecto. Una causa podría ser que la apuesta por la transformación digital no es todavía una realidad en sus procesos internos y en su manera de relacionarse con sus clientes. Una situación que tarde o temprano pesará más de lo que debería, ya que la adaptación al entorno es ahora más necesaria que nunca.
New skilling
El new skilling es la tercera forma de lograr la especialización en la organización. Consiste en mirar al horizonte y ser conscientes de que esta necesidad actual de adaptarse al entorno no tiene fecha de finalización, sino que del mismo modo en que los avances son continuos, este proceso de reciclaje también tendrá que serlo.
Las demandas de personal cualificado seguirán en aumento, y a medida que aparezcan nuevas tecnologías, se requerirá personal que las domine. El new skilling consiste en el perfeccionamiento continuo en cualquier rama, para poder desarrollar las habilidades que más se demanden, que podrá llevarse a cabo mediante la profundización en sus conocimientos o mediante el desarrollo de otras nuevas, que vienen a ser los dos conceptos anteriores.
Apostar por la especialización en la organización permite que tanto la correduría como la plantilla se encuentren en posición de poder hacer frente a los nuevos desafíos tecnológicos y digitales que se presenten. Además, anticiparse a estas carencias que deben ser cubiertas es una forma de apostar por la supervivencia y la ventaja competitiva en el largo plazo.
