La oferta inversora del seguro se enfrenta al reto de generar rentabilidades atractivas
Una parte relevante de los principales stakeholders del sector asegurador en España se ha reunido en el XI Encuentro Nacional de la Inversión Colectiva que han organizado la APD, Inverco y Deloitte. Una cita que, en el caso de las pensiones, cobra la máxima importancia, dado que el actual proceso electoral las ha vuelto a situar en pleno centro del debate político, “aunque para evitar precisamente eso fue por lo que se constituyó el Pacto de Toledo”, ha señalado Elisa Ricón, directora general de Inverco.
En un ambiente de cierta desazón ante el aparente estancamiento en los datos en nuestro país tanto de número de partícipes como en el volumen de activos de los fondos de pensiones, los especialistas han analizado los principales cambios hacia los que se debe encaminar la industria en los próximos años para crecer y atraer a las generaciones más jóvenes.
Juan Aznar, presidente ejecutivo de Mutuactivos, ha insistido en que “la inversión colectiva tiene un futuro prometedor en nuestro país, pero se está viendo muy afectada por el elemento desincentivador de los bajos tipos de interés”. En su opinión, la industria afronta tres grandes retos: “La caída de los márgenes con independencia de los modelos de negocio, un proceso de concentración de entidades que a ser particularmente acelerado y un empuje de la dirección de los flujos de capital hacia actividades sostenibles”. Según Aznar, esta concentración en la industria se va a producir “porque está muy sobredimensionada en la actualidad y se exige tener un modelo de negocio muy diferencial para sobrevivir a la caída tanto de márgenes como de precios”. De acuerdo a su planteamiento, la gestión de activos “es un negocio de escala y la fragmentación del mercado español va en contra de esta filosofía”.
Sin alejarse en demasía de este planteamiento, José Luis Jiménez, chief investment officer de Mapfre, ha señalado que “se va a producir más concentración en España en la distribución que en la gestión de activos. De acuerdo a su criterio, “las fusiones en esta industria sólo sirven para adquirir volumen pero el mundo hacia donde caminamos es el de la colaboración y la cooperación entre entidades”. Por ello, ha asegurado “el sector más que en una transformación está en plena revolución”, con el ambicioso objetivo por delante de “crear un ecosistema en el que se fomente el talento y donde todas las operaciones generen un valor real”. Hasta que eso llegue, Jiménez es partidario de que desde el Gobierno “se favorezca el ahorro a largo plazo porque mucho me temo que gracias a la longevidad vamos a terminar sobreviviendo a nuestros propios ahorros”.
Apuesta por la innovación y el asesoramiento
Por su parte, José Manuel Jiménez, director de Desarrollo de Negocio de Santalucía Servicios Compartidos, ha concretado algunas de las tareas más relevantes que tiene el sector por delante: “Es crítico cambiar la actitud de los consumidores hacia un enfoque basado en el largo plazo, lograr que realicen aportaciones periódicas en sus planes de pensiones y comunicar bien que la longevidad hará que vivamos más años y que debamos optar por un enfoque de mayor riesgo”. Siguiendo esta argumentación, Joseba Orueta, consejero delegado de Kutxabank Gestión, ha señalado que, precisamente, “la única manera de obtener rentabilidad en productos a tan largo plazo es entrar en mayor riesgo”, pero advierte que la apreciación de los mercados en los últimos meses “ha distorsionado mucho la visión de los clientes, que creen que se puede ganar mucho siendo conservadores”.
El propio Orueta ha indicado que, a pesar de que desde el plano regulatorio “quedan muchas cosas por hacer” para aumentar el atractivo de los planes de pensiones en España, “desde las gestoras podemos hacer bastantes cambios pequeños para captar nuevos clientes y evitar que tengan la tentación de rescatar los planes”. Por ejemplo, para José Carlos Vizarraga, director general de Ibercaja Pensión, esa proactividad de la industria ya se está produciendo por medio de “una importante labor de asesoramiento y de educación financiera con los usuarios”, aunque, advierte que “la parte crítica de verdad es la fiscal, ya que es muy importante que se aliente a los partícipes a través de alguna clase de premio para el ciudadano previsor que ahorra”. En este apartado, Vizarraga cree que España está “a la cola de Europa” y que, incluso “se han dado pasos hacia atrás en los últimos años”.
Muy alineado con estas ideas se ha mostrado Juan José Cotorruelo, director de Vida y Pensiones de Caser, ya que “la triste realidad es que en España muy poca gente ahorra para su jubilación”. Entre las causas, señala dos principales: “La falta de educación financiera y la escasa conciencia sobre lo que será su futura pensión pública”. Más optimista que otros expertos, ha comentado que la falta de iniciativas desde el ámbito regulatorio “está impulsando la innovación en el sector, como, por ejemplo, a través de la pensión por consumo”, que, en su opinión, “se convertirá en una commoditie muy importante para el español medio de aquí a cinco años”.
A nivel más macro, especialistas como David Angulo, chairman de Dunas Capital, han “urgido” a apostar en España por un sistema similar al británico, “donde se cree un mecanismo de adhesión entre empresa y trabajador que haga deducibles fiscalmente las aportaciones de la compañía”, lo que en realidad termina por establecer “un sistema de cofinanciación de las pensiones entre las entidades y el Estado”. La realidad actual marca que en nuestro país sólo el 0,4% de las empresas tienen sistemas de pensiones de empleo, lo que para Antonio Fernández Vera, presidente de Renta 4 Pensiones, revela no sólo “todo el camino que nos queda por recorrer”, sino que “muchas compañías en España son muy pequeñas y no pueden cumplir con las exigencias regulatorias de los planes de pensiones de empleo”.
