Mapfre anticipa “fuertes caídas” en las primas, pero también una rápida recuperación
Fundación Mapfre ha presentado la actualización de su Informe ‘Panorama económico y sectorial de 2020’, con los datos de contabilidad nacional del primer trimestre y los datos de producción global industrial, ventas minoristas y comercio global de abril y mayo, que anticipan que puede tenerse la certeza de que la contracción del PIB global será incluso mayor de lo anticipado. En el caso concreto del sector asegurador, se destaca que el análisis de las peores crisis económicas vividas en los últimos cuarenta años desde 1980, confirma que, en general, pueden anticiparse fuertes caídas en las primas del negocio asegurador a nivel agregado. No obstante, según ha afirmado Ricardo González, Director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de la entidad, al llegar la recuperación económica, las primas de seguros suelen experimentar crecimientos por encima del PIB, especialmente en los mercados emergentes.
Desde la entidad se afirma que si se toman como referencia las últimas crisis económicas vividas en España desde 1980, el periodo que más puede asemejarse a la situación actual son las dos crisis 2007-2009 y 2011-2012. Así, el PIB experimentó caídas del 3,8% y del 3% en 2009 y 2012, respectivamente, lo que motivó un retroceso en las primas del sector asegurador del 8,8% y del 7,4% en los años 2010 y 2012 afectando en particular al negocio de Vida, pero también a los seguros de Autos, Multirriesgos Industriales, RC, Transportes y al seguro de Crédito. Los datos correspondientes a los cinco primeros meses de 2020 (que incluyen los peores momentos del confinamiento) viene a reproducir este comportamiento, siendo el ramo de Autos el que está experimentando mayores retrocesos, superiores al 3%, frente a los cinco primeros meses de 2019.
Caída del PIB de, al menos, el 12,1%
Para elaborar sus estimaciones, y dada la incertidumbre persistente, desde Mapfre Economics contemplan, como en el trimestre anterior, un escenario base, en el que auguran una recesión del 4,9% en 2020, pero seguido de un repunte relativamente ágil del 5,4% el próximo año, lo que permitirá recuperar el PIB perdido antes de terminar 2022. Y también un escenario estresado en el que la recuperación se ve truncada por el rebrote y el agotamiento de las medidas fiscales. En este caso, la recesión se agravaría hasta el 5,7% y continuaría el año próximo (-2,2%). “En estos momentos, se trata de discernir si efectivamente la economía global ha tocado fondo en el segundo trimestre y si ahora, gracias a la implementación de medidas de política fiscal y monetaria, entramos en una gradual fase de normalización que lleve al terreno positivo el crecimiento a inicios del año próximo (escenario base)”, ha explicado Gonzalo de Cadenas-Santiago, Director de Análisis Macroeconómico y Financiero de Mapfre Economics.
En el caso concreto de la economía española, el Servicio de Estudios ha reducido de forma considerable su rango de estimaciones y prevé una caída de entre el 12,1% y el 13,1% este año. Además, como novedad, no descarta que se mantenga la recesión durante el ejercicio que viene en un escenario estresado, con una contracción del 1,2%. Precisamente, como apuntan los expertos de Mapfre Economics, “los riesgos para la economía se centra ahora en el nivel de recuperación de la actividad”, principalmente porque la vuelta a la normalidad se está produciendo de una forma gradual afectando principalmente al turismo y al ocio. Todo esto tiene implicaciones sobre sus perspectivas en el mercado laboral. Según incluyen en su análisis, está aún por verse qué porcentaje de trabajadores en ERTE podrán volver a sus puestos de trabajo. “En la economía española, el turismo y la hostelería tienen un elevado peso, y seguramente estos sectores tardarán en volver al nivel de actividad anterior con los consecuentes efectos en el empleo”. Esto les lleva a prever una tasa de desempleo del 17,2% este año pero que podría superar el 20% en 2021.
En este contexto, señalan varios riesgos para la economía. Por un lado, alertan sobre el elevado aumento de la deuda, posiblemente superando el 124% del PIB en 2020, pero también muestra su preocupación por el apalancamiento privado por las líneas de liquidez que se han activado. “Más adelante, habrá que ver en qué se traducen las garantías y avales del Estado concedidas al sector privado”, añade. Esto les lleva, a su vez, a prever un déficit fiscal que podría situarse por encima del 13% en 2020, por la caída de la recaudación, el aumento del gasto y la reducción del PIB. Y, por último, habrá que ver el efecto final de las ayudas de la UE “que finalmente vendrán en forma de préstamo y con una fuerte condicionalidad que llevará a reformas estructurales para equilibrar las cuentas públicas”.
