Mapfre y Abante explican cómo planificar el futuro de los familiares con discapacidad
Mapfre y Abante han organizado una ponencia sobre cómo planificar el futuro de los familiares con discapacidad, que ha contado con la participación de Paula Satrústegui, socia de Planificación Financiera de Abante; Alberto Matellán, economista jefe de Mapfre Inversión; y Daniel Restrepo, director de Acción Social de Fundación Mapfre.
Según Satrústegui, “si contamos con una buena planificación podemos conseguir que nuestros hijos con discapacidad tengan una buena vida después de nuestro fallecimiento”, pero, para lograrlo, la única receta posible es “poner a trabajar nuestros ahorros para generar una renta a nuestra descendencia el día de mañana”.
Fiel a la filosofía de Abante, Satrústegui ha subrayado que lo primordial es “saber cuánto cuestan mis objetivos financieros”, y, a partir de ahí, “poner a trabajar a los dos factores esenciales en toda planificación financiera: el interés compuesto y el tiempo”. En su opinión, “a largo plazo siempre se van a obtener rentabilidades positivas en la bolsa”, pero, para lograrlo, hay que ser constantes y tener presente que “las emociones juegan en nuestra contra, por lo que tener un plan nos ayuda a enfrentarnos mejor a los movimientos de mercado”.
Entre los mecanismos para proteger el capital de un familiar con discapacidad, Satrústegui ha destacado a los planes de pensiones o el patrimonio protegido, aunque ambos exigen para obtener beneficios fiscales que la persona tenga un grado de discapacidad determinado. También ha analizado como posibles vehículos a los fondos de inversión, los seguros de Vida, las Rentas Vitalicias o los Unit Linked, aunque ha llamado la atención sobre que se trata de productos no exentos de riesgo.
Primer fondo que mide el compromiso con la discapacidad
Por su parte, Alberto Matellán ha querido comentar que “la inclusión social de los discapacitados está muy unida al empleo”. Por ello, ha analizado la creación por parte de Mapfre de un fondo de inversión que selecciona a compañías “que tienen un compromiso especial con el mundo de la discapacidad”.
Para tener éxito en este objetivo, Matellán ha señalado que “hemos desarrollado un método desde cero para medir la responsabilidad de las compañías hacia la discapacidad, a través de métricas completamente nuevas”. Además, ha subrayado que no se trata de caridad, porque han constatado que “cuantas más clases de personas discapacitadas hay integradas en una compañía esta es más rentable porque su capacidad para resolver y afrontar problemas es mucho mayor”.
