Más de la mitad de los clientes con cobertura iProtect tienen protegido el 90% de su inversión inicial
En el primer semestre de 2020, más de dos años y medio después del lanzamiento de la cobertura iProtect, más de la mitad de los clientes de AXA que la utilizaron tienen protegido ya el 90% de su inversión. De hecho, más del 88% de ellos ha mejorado la protección inicial de la que partían: el 85% de su inversión. Por su parte, en la primera mitad de año la renta variable española ha caído un 24%.
A principios de 2018, AXA lanzó una novedosa forma de invertir que facilitaba a los clientes la posibilidad de contar con una protección permanente del 85% sobre una cartera de inversión. Era la cobertura iProtect, de contratación opcional y que podía desactivarse o activarse en cualquier momento. De esta forma, el cliente puede beneficiarse de las posibles revalorizaciones de los mercados y proteger hasta el 85% de su inversión cuando éste caiga.
Daniel Martos, director de Vida y Accidentes de AXA, asegura: “La capacidad de innovar en productos financieros ha permitido que, en un entorno de tipos cero, los inversores puedan beneficiarse de los momentos alcistas de los mercados de renta variable, y además consolidar esas ganancias”. Tanto ha sido así que el 21% de los inversores con esta cobertura han alcanzado un nivel de protección superior al 95% de lo que invirtieron, llegando algunos de ellos a niveles del 100% o más.
El importe mínimo de inversión para acceder a la cobertura iProtect es de 10.000 euros. Además, se pueden realizar aportaciones adicionales en cualquier momento en cuantías iguales o superiores a 5.000 euros. También existe la posibilidad de proteger únicamente una parte de la cartera de inversión. Todo ello con total liquidez desde el primer momento y sin penalización en las salidas.
Esta fórmula innovadora permite beneficiarse de las posibles revalorizaciones de los mercados y proteger como mínimo el 85% de su inversión cuando éste caiga. Hay dos opciones de inversión: una cartera compuesta en un 60% por renta variable y un 40% renta fija; o bien 90% renta variable y 10% renta fija.
