PSN analiza la faceta de Picasso como caricaturista de museo
Previsión Sanitaria Nacional (PSN) celebró el pasado 26 de octubre una nueva sesión de su ciclo de conferencias Encuentros PSN. Debatir desde valores. En esta ocasión la cultura, y más concretamente, el mundo del arte, han ocupado el lugar principal. Coincidiendo con el 50º aniversario del fallecimiento de Pablo Ruiz Picasso, PSN ha invitado al periodista y dibujante Siro López, para que aborde una de sus facetas más desconocidas, la de caricaturista, y lo ha hecho acompañado por la directora general del Grupo PSN, Marisa Diaz-Meco, y del arquitecto y caricaturista José María Pérez, más conocido como Peridis.
En su exposición, Siro López ha subrayado que “Picasso tenía una habilidad para hacer toda clase de dibujos sin esfuerzo aparente pero lo que menos estudiado está de Picasso es su labor de caricaturista”, una faceta que ejerció ocasionalmente a lo largo de toda su vida. “Picasso se siente atraído por la caricatura personal desde jovencito, no caricatura política, las hacía de sus amigos, le divertía. Picasso juega con los rostros de las personas, especialmente de las mujeres, y los va transformando una y otra vez”. A pesar de ello, según Siro López, para Picasso “todos los grandes retratos tienen algo de caricatura. Picasso creía que todas las deformaciones propias de la caricatura eran necesarias”.
De igual modo, ha querido dejar claro qué es la caricatura. Normalmente la caricatura se utiliza con la finalidad de ridiculizar a alguien. Sin embargo, la caricatura es todo lo contrario, es un retrato deformado de una persona para conseguir una semejanza mayor de la que se le podría dar con un retrato. “Son las que yo denomino caricaturas de carácter y de museos. Como arte museístico, como las que hacía Picasso”.
Con la caricatura, Siro López considera que “se trata de reflejar el alma a través de esa pintura. No importa si el modelo es feo o guapo, viejo o joven, eso no tiene ninguna trascendencia. El buen caricaturista, refiriéndose a Picasso, cuando hace una caricatura con aspiración de que pueda llegar a un museo, con el mismo derecho que un retrato, lo que hace es coger la expresión peculiar del modelo y exagerarlo”. No se trata de poner una nariz grande a una persona que la tenga grande. Podría quitarle la nariz y seguir siendo una buena caricatura. La expresión la tenemos en los ojos y la boca. Si conseguimos coger la expresión de los ojos y la boca y exagerarla, ya tenemos una buena caricatura. En eso consiste el secreto de la caricatura en general, y la de Picasso en particular”, ha defendido.
De igual modo, López ha realizado un repaso histórico explicando cuándo y cómo nace la caricatura y su evolución desde su nacimiento en el siglo XVII hasta el día de hoy.
