Relyens analiza la seguridad del paciente en las UCI
Relyens y Fundación por la Investigación, Docencia e Innovación en Seguridad del Paciente (Fidisp) han publicado un estudio detallado que ofrece una visión profunda sobre la seguridad del paciente en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). El informe, que ha contado con la participación de más de 300 profesionales sanitarios, analiza las percepciones y experiencias de los trabajadores de la salud, y subraya la complejidad y los desafíos inherentes a la atención en entornos de alta presión. Además, destaca la importancia de la gestión de riesgos y la implementación de tecnologías de la información y comunicación (TIC) para mejorar la atención al paciente crítico.
Frédéric Fuz, director de Gestión de Riesgos de Relyens en España, enfatiza la relevancia del estudio: «este análisis proporciona una base sólida para comprender los desafíos actuales y desarrollar estrategias efectivas que mejoren la seguridad del paciente en un entorno como la UCI».
Medicación e infecciones
Entre los hallazgos más significativos, el estudio revela que el 64,5% de los incidentes reportados están relacionados con la medicación, seguidos por las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (40,6%) y problemas derivados de los accesos vasculares (32,3%). Las encuestas realizadas muestran, además, que el 54,4% de los profesionales sanitarios considera la comunicación verbal o escrita como el factor principal que contribuye a la aparición de eventos adversos en las UCI´s. En segundo lugar, se encuentra la formación y entrenamiento (51%), mientras que el 38,8% de los participantes afirma que las condiciones de trabajo son una causa determinante de incidencias.
Asimismo, los encuestados, entre los que el 37,3% fueron médicos mientras que el 50,4% enfermeras, mostraron su preocupación e interés ante los futuros retos a los que se enfrentan las unidades de cuidados intensivos. Entre estos, destacaron la gestión de recursos humanos, la humanización de esta área y la digitalización a través de la inteligencia artificial y las TIC.
A pesar de estos datos de incidencias, Coral Novo, responsable de Gestión de Riesgos de Relyens en España afirma que «la perspectiva sobre la seguridad en las UCI´s que tienen los profesionales que trabajan en ellas es alta y la califican de 7 sobre 10».
Las TIC, fundamentales para la seguridad del paciente
Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) están llamadas a jugar un papel esencial en el sector sanitario en general y en las áreas de cuidados intensivos en particular. Su desarrollo e implantación de forma progresiva están suponiendo una revolución en forma de ayuda para los sanitarios. La digitalización de la sanidad supone una ocasión única de rediseñar los procesos asistenciales, mejorar información para la toma de decisiones y disponer de datos para la gestión y planificación de las unidades intensivas.
Así lo transmiten los profesionales participantes en este estudio, que afirman que las TIC mejoran la recogida, explotación y análisis de datos; facilitan la interoperabilidad de la historia clínica y ayudan a la formación, entre otras ventajas. En este sentido, Coral Novo añade que «la integración de la tecnología en la práctica clínica diaria es fundamental para anticipar y mitigar los riesgos, garantizando así una atención más segura y eficiente».
No obstante, los encuestados también subrayan las complicaciones que se encuentran a la hora de llevar a cabo esta transformación digital. Entre las principales barreras para los profesionales sanitarios están las restricciones presupuestarias (así lo considera el 65,3% de los participantes), la falta de integración de todos los dispositivos y de los SIC departamentales con los hospitales (51,8%); y el mantenimiento de los equipos informáticos (27,4%).
El estudio concluye citando la importancia de la humanización de los servicios, que, apoyada por las TIC, debe poner a las personas (paciente, familiar y profesional sanitario) en el centro. Por eso, Relyens propone un enfoque proactivo, basado en la adopción de las nuevas tecnologías y que cuente con la colaboración de los profesionales médicos, para avanzar hacia un entorno sanitario más seguro, eficiente y humano con los pacientes.
