Vetland Assistance alerta sobre el impacto del frío, la nieve y el hielo en la salud de perros y gatos
Con la bajada de temperaturas y la llegada de episodios de nieve y hielo en diferentes zonas del país, Vetland Assistance recuerda la importancia de extremar las precauciones con perros y gatos, especialmente aquellos más sensibles al frío. La compañía advierte que el invierno puede favorecer desde molestias leves —como irritaciones en las almohadillas o rigidez articular— hasta situaciones más graves como hipotermia o lesiones por congelación.
“Cada año vemos un aumento de consultas relacionadas con el frío extremo. La combinación de humedad, viento, nieve y hielo puede afectar más de lo que imaginamos, especialmente en animales mayores, cachorros o razas pequeñas”, explica Cristina Polo (col. 6793), veterinaria del equipo de Vetland Assistance.
Riesgos más habituales durante el invierno
Según los equipos veterinarios de Vetland Assistance, durante las semanas más frías se incrementan los casos relacionados con:
- Rigidez articular o molestias en animales sénior o con artrosis.
- Grietas, irritación o dolor en las almohadillas.
- Piel más seca o sensible por el frío y la humedad.
- Temblores, apatía o cansancio tras la exposición prolongada al exterior.
Los animales más vulnerables son cachorros y sénior, razas de pelo corto, mascotas con patologías crónicas (cardíacas, respiratorias, renales o endocrinas), animales muy delgados o con poca masa muscular y razas braquicéfalas.
Humedad, viento, hielo y nieve
Vetland Assistance recuerda que el frío no actúa solo. La humedad acelera la pérdida de calor; el viento intensifica la sensación térmica; el hielo aumenta el riesgo de caídas y traumatismos, y la nieve puede compactarse entre los dedos provocando dolor o irritación.
Recomendaciones para paseos seguros
Durante los episodios de frío intenso, la compañía recomienda:
- Reducir la duración de los paseos y realizarlos en horas centrales del día.
- Evitar superficies heladas, lagos o charcos congelados.
- Utilizar abrigo en perros pequeños o de pelo corto, preferiblemente impermeable.
- Extremar la precaución en zonas con sal o descongelantes, por su potencial irritante.
Además, es importante revisar las patas y las almohadillas al volver a casa. “La humedad y la baja temperatura disminuyen la elasticidad natural de las almohadillas, favoreciendo fisuras y molestias. Productos como ceras protectoras o el uso de botines pueden ayudar a prevenir lesiones”, añade Polo.
Señales de alarma: cuándo acudir al veterinario
Si la mascota presenta debilidad marcada, desorientación, respiración lenta, dificultad para mantenerse en pie o está muy fría al tacto, podría tratarse de hipotermia, una situación que requiere atención veterinaria inmediata.
También deben vigilarse posibles signos de congelación, especialmente en orejas, cola o almohadillas.
Alimentación, hidratación y cuidados preventivos
Aunque la mayoría de las mascotas que viven en interiores no necesitan modificar su dieta, Vetland Assistance recomienda renovar el agua a menudo —muchos animales beben menos si está muy fría— y consultar al veterinario si se necesitan suplementos como ácidos grasos esenciales, probióticos o condroprotectores.
Un invierno seguro empieza con la prevención
“Cada mascota es diferente y su tolerancia al frío también lo es. Observarlos, adaptar rutinas y acudir al veterinario ante cualquier duda es fundamental para garantizar su bienestar”, concluye Cristina Polo.
Por último la compañía recuerda que las recomendaciones completas están disponibles y pueden ser consultadas en la Sala de Prensa de la web de Vetland Assistance.
