Vetland Assistance alerta sobre la oruga procesionaria e insiste en reforzar la prevención
Vetland Assistance constata que, con la llegada de la primavera y el ascenso de las temperaturas, los veterinarios registran un incremento de las urgencias veterinarias relacionadas con el contacto de perros y gatos con la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). «Este fenómeno, habitual entre finales de invierno y plena temporada primaveral, supone un riesgo para los animales de compañía debido a la rápida acción de sus pelos urticantes», explican.
Según explica Carlos Soria (col. 2409), veterinario del equipo de Vetland Assistance, “la procesionaria puede desencadenar reacciones severas en cuestión de minutos. La rapidez con la que el tutor actúe es clave para el pronóstico del paciente”. Por este motivo, la compañía refuerza sus recomendaciones de prevención y su protocolo de actuación ante la sospecha de exposición.
Un riesgo presente en parques y zonas arboladas
La entidad explica que la oruga procesionaria se desplaza en sus características filas y es fácil encontrarla en pinares y parques con coníferas, entornos muy frecuentados por mascotas durante los paseos. Sus pelos urticantes contienen thaumatopina, una toxina capaz de provocar reacciones inflamatorias intensas, daño en mucosas, necrosis y dificultades respiratorias severas.
Aunque su presencia suele comenzar a detectarse a finales del invierno, entre marzo y mayo las orugas descienden de los árboles y el riesgo aumenta, ya que se encuentran al alcance directo de perros y gatos.
Prevención: la mejor herramienta
Desde Vetland Assistance recomiendan extremar las medidas de prevención durante estas semanas, especialmente en zonas donde se hayan observado nidos o procesiones:
- Evitar paseos por pinares y áreas con coníferas durante esta temporada.
- Mantener a la mascota sujeta con correa para impedir que olfatee o lama el suelo.
- Identificar señales de presencia:
- Bolsones blancos en las copas de los pinos.
- Filas de orugas desplazándose por el suelo.
- Revisar patas, hocico y lengua al volver del paseo, incluso si no se ha accedido a zonas boscosas.
- No manipular nidos ni acercarse a observar procesiones, ya que pueden liberar pelos urticantes al aire.
Síntomas de alarma y señales de gravedad
Las reacciones tras el contacto con procesionaria suelen ser inmediatas. Entre los primeros síntomas destacan:
- Hipersalivación
- Inflamación de labios, lengua o cara
- Irritación ocular o conjuntivitis
En los casos más severos, pueden aparecer:
- Necrosis lingual
- Dificultad respiratoria
- Vómitos, fiebre o decaimiento brusco
Desde Vetland Assistance insisten en que todo contacto, incluso aparentemente leve, debe considerarse una urgencia veterinaria, ya que la evolución puede agravarse en menos de 30 minutos.
Qué hacer si hay sospecha de contacto
Ante la mínima duda, se recomienda:
- Lavar la zona con agua templada, sin frotar.
- Evitar que el animal se lama o frote la zona afectada.
- No aplicar alcohol, vinagre ni remedios caseros.
- Acudir de inmediato a un centro veterinario para una valoración profesional y tratamiento.
El equipo veterinario realizará lavados específicos, control del dolor, antiinflamatorios y, si procede, soporte respiratorio.
Una intervención rápida es clave
Desde Vetland Assistance insisten en que, cada temporada, los veterinarios atienden numerosos casos de inflamación brusca de lengua, reacciones alérgicas severas y problemas respiratorios asociados a esta exposición. La detección y tratamiento tempranos pueden evitar secuelas graves y mejorar de forma significativa el pronóstico.
“La información y la prevención son fundamentales”, recuerda Carlos Soria. “Estar atentos a los signos, evitar las zonas de riesgo y acudir rápidamente al veterinario ante cualquier sospecha es la mejor manera de proteger a nuestras mascotas”.
