Willis advierte sobre los nuevos riesgos emergentes en la industria de defensa
En un entorno geopolítico inestable, los contratistas de defensa se enfrentan a nuevos desafíos. Un nuevo informe de Oxford Analytica y Willis examina estos riesgos mediante entrevistas con altos ejecutivos de la industria de defensa.
El informe, titulado «Managing the new economic risks in the defence sector» (Gestión de los nuevos riesgos económicos en el sector de defensa), muestra una industria de defensa con una demanda vertiginosa, pero una producción rezagada y una colaboración insuficiente entre países. El informe también incluye escenarios para el conflicto de Ucrania y sugiere que las adquisiciones de defensa en Europa se mantendrán sólidas, tanto si persiste la guerra en Ucrania como si se logra un alto el fuego duradero. El informe identifica cinco riesgos económicos que enfrenta el sector de defensa hoy en día:
- Pérdidas en el equilibrio entre escala y soberanía, ya que las naciones se debaten entre aunar recursos de defensa para lograr eficiencia y preservar el control nacional.
- Guerras arancelarias, con el aumento de las barreras comerciales que interrumpen las cadenas de suministro y elevan los costos.
- Dependencia de China, dada la dependencia del sector de materiales y componentes chinos, como tierras raras y productos electrónicos.
- Gasto fantasma, donde las promesas políticas de aumentar los presupuestos de defensa podrían no traducirse en inversiones futuras reales.
- Fracaso en la reindustrialización, ya que las naciones occidentales redescubren la necesidad de capacidad industrial, pero enfrentan dificultades para reconstruirla.
Más allá de estas preocupaciones actuales, los expertos señalaron dos amenazas emergentes relacionadas con las presiones fiscales: la reacción social contra el gasto en defensa y las inminentes crisis fiscales. Con ratios de deuda sobre PIB superiores al 100 % en gran parte de Europa, América del Norte y Japón, los gobiernos se arriesgan a incumplir sus obligaciones de pago por inflación o represión financiera. El aumento de los presupuestos de defensa podría generar controversia política si conlleva un aumento de impuestos o recortes en los programas sociales, especialmente en un contexto de crecimiento económico incierto. Estas presiones pueden socavar los compromisos de defensa a largo plazo y generar inestabilidad política.
Sam Wilkin, director de análisis de riesgo político de Willis, afirmó: «A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, las amenazas terroristas dominaban la agenda de seguridad nacional. En retrospectiva, esa preocupación surgió en una época de extraordinaria estabilidad geopolítica, cuando los conflictos que involucraban a Estados se habían reducido a mínimos históricos. Hoy, esa estabilidad se ha desvanecido. Los actores no estatales siguen siendo disruptivos, pero los últimos años se han visto marcados por el regreso de la violencia estatal. Estas amenazas se producen a una escala mucho mayor y, por lo tanto, han impulsado un aumento en las adquisiciones de defensa y una reestructuración de las cadenas globales de suministro de defensa. Para las empresas activas en el sector, este cambio en el panorama de riesgos tiene importantes implicaciones para las operaciones y la planificación futura».
