La realidad: ¿Ha “bajado los brazos” el pequeño mediador?
Por Esteban Cembellín, CEO de Recoletos Consultores
No descubro nada al decir que vivimos tiempos convulsos, es un tópico, pero creo que ninguno pensamos que realmente pudiéramos llegar al punto en el que estamos. Los acontecimientos ocurren a una velocidad tal que resulta difícil pararnos a analizar y reflexionar.
Yo soy de los que creía firmemente que esta cadena de “sucesos” en la que estamos inmersos de manera especial en la último lustro, sin duda suponía una excepcional oportunidad precisamente para el mediador de seguros en general y de manera especial, para animar a una evolución al pequeño mediador en función de su ambición.
Ahora mismo tengo mis dudas sobre el efecto real que todas las circunstancias que bien conocemos, sociales y políticas, nacionales e internacionales está teniendo sobre esta figura clave en el tejido empresarial.
Es el momento idóneo para que el pequeño mediador “crezca”, se especialice, desarrolle su negocio, afronte retos ambiciosos y toque su sueño profesional con los dedos. Asi lo creo firmemente.
Sin duda el secreto está en acudir al partner adecuado.
La exigencia normativa, la servidumbre tecnológica, la ventana de oportunidad que supone la IA, la complicación infinita para incorporar personas a un equipo de trabajo, la globalización de posibilidades en el mercado y de soluciones a su vez, la demanda de profesionalidad creciente de los clientes, la brecha cada vez mayor entre producto “masa” y consultoría basada en la aportación añadido,… obliga a cada mediador en función de su tamaño y de su ambición, a tomar decisiones para avanzar con su negocio.
Es la época de las alianzas, caminar solo se puede hacer muy cuesta arriba. El secreto está en acudir al partner adecuado.
No es fácil de entender para mí que un mediador que ha sufrido para tener un negocio propio viable luchando contra todo y sin horarios, sacrifique su negocio, su marca, su independencia y su criterio subastando “a peso” sus clientes y para mayor gloria de otros sin duda mucho mas “listos”.
Me cuesta entenderlo. Parece que lo sensato sería aprovechar esa experiencia, ese recorrido, ese esfuerzo y ese aprendizaje, para dar el empujón al negocio que siempre quiso, acceder a esos clientes y nichos que siempre soñó, alcanzar ese volumen que realmente le compense económica y socialmente su trabajo. El secreto está solo en elegir al partner adecuado; que respete el negocio existente y sea una palanca para multiplicarlo.
Lo mismo después de ese proceso, la subasta empieza en el triple de valor, aunque quizá ya se ha recobrado la ilusión y la ambición y en ese momento no apetezca hacerla y esos fondos y organizaciones que viven (muy bien) de apropiarse de todos estos pequeños mediadores que “han bajado los brazos” no cuenten en este caso con su negocio.
En este momento, más que nunca, la clave para disfrutar trabajando con pasión de la profesión de mediador está en contar con el partner adecuado.

