Cigna y Aegon advierten de los riesgos de fumar durante la crisis del Covid-19
Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra el próximo 31 de mayo, la aseguradora de salud Cigna ha analizado los cinco factores de riesgo que están empeorando la calidad de vida de una persona con el hábito de fumar durante esta crisis:
- Mayor vulnerabilidad frente a infecciones respiratorias graves como el Covid-19. Las partículas del tabaco lesionan el mecanismo de defensa del aparato respiratorio y hace que las personas fumadoras sean más vulnerables a las infecciones respiratorias. Según se desprende del último informe científico-técnico publicado por el Ministerio de Sanidad4, el riesgo de sufrir una enfermedad grave por coronavirus es 1,4 veces mayor en estos casos, y hay 2,4 veces más de posibilidades de tener que ser ingresados en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o de necesitar ventilación mecánica. Este peligro también ha sido recientemente confirmado por la OMS, alegando que, dado que el tabaquismo deteriora la función pulmonar, la capacidad para luchar contra esta y otras enfermedades es muy inferior.
- El sedentarismo agrava los problemas cardiovasculares derivados del tabaco. Cuantos más factores de riesgo cardiovascular tenga una persona, mayores serán las posibilidades de padecer una enfermedad de este tipo. Si ya de por sí el tabaco es enormemente perjudicial en este sentido – según la Fundación del Corazón, la nicotina produce daños en la pared interna de las arterias, aumenta el tono coronario, produce alteraciones de la coagulación, incrementa los niveles de colesterol malo y reduce los de colesterol bueno-, combinarlo con el sedentarismo (principal enemigo de los problemas cardiovasculares) propio de los meses de confinamiento ha supuesto un auténtico riesgo para la salud.
- Están más expuestos a un posible contagio. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica7 (SEPAR) explica en una publicación reciente que el acto de fumar o usar cigarrillos electrónicos, pipas de agua u otros dispositivos que calientan tabaco implica llevar de forma repetitiva los dedos a la boca, cara y nariz, vías más frecuentes de infección por coronavirus. Toda esta evidencia hace suponer que los consumidores de tabaco tengan un mayor riesgo de contagio.
- Las situaciones de estrés y ansiedad incrementan las ganas de fumar. Muchos habrán creído calmar su nerviosismo, incertidumbre o ansiedad durante estas semanas con el tabaco. Sin embargo, esta creencia popular es totalmente falsa. Es cierto que en un primer momento sí que se produce cierto alivio por la reducción instantánea de la sensación de abstinencia, pero, a medio plazo, se está aumentando la tensión del organismo. Tal y como indica la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), en realidad la nicotina es una sustancia estimulante, no relajante.
- La reactivación de la vida social tras dos meses, “momento tentador” para los que decidieron dejarlo durante el confinamiento. El denominado “condicionamiento clásico” es el causante de que el cerebro asocie el hábito de fumar a determinadas situaciones, como, por ejemplo, salir con los amigos. Por ello, la relajación de las medidas de contención supondrá un gran reto para todos aquellos consumidores de tabaco que, durante la cuarentena, hayan decidido dar el paso de dejarlo, ya que volverán a exponerse a este “momento tentador».
“El contexto actual demuestra los efectos devastadores que puede llegar a tener el tabaco, dejando a las personas que fuman en una posición de doble vulnerabilidad frente a los no fumadores. Pero, además, el COVID-19 ha supuesto un desafío adicional para aquellas personas que quieren dejar de fumar, ya que hacerlo en un contexto de estrés puede resultar particularmente complicado. Sin embargo, hay salida. Hoy en día, disponemos de infinidad de recursos para superar la adicción, desde apoyo psicológico de profesionales bien formados hasta tratamientos farmacológicos científicamente probados, siempre que exista prescripción y seguimiento médico adecuado”, indica la Dra. María Sánchez, e-Health Medical Manager en Cigna España.
Estudio de Aegon
Fumar es el primer motivo por el que los españoles consideran que no llevan un estilo de vida sano, según el II Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon. Durante el confinamiento se ha notado un incremento del consumo de distintos productos a lo largo de las semanas. Desde el papel higiénico, la harina, la levadura, el vino y la cerveza, las semanas de encierro han provocado no solo que tengamos que adaptar nuestros hábitos de ocio, sino que traslademos lo que solíamos hacer fuera de casa a un entorno de cuatro paredes. Esta situación ha generado también que muchas personas aumenten el consumo de tabaco.
Los españoles están recuperando poco a poco la movilidad en las ciudades tras la puesta en marcha del plan de desescalada. La relajación de las medidas de confinamiento, unida a la apertura de las tiendas y terrazas con un aforo reducido han llegado como agua de mayo para muchas personas que añoraban disfrutar de un refresco al aire libre, así como compartir con amigos y familia. No obstante, en estas reuniones sociales fumar puede convertirse en un foco de contagio, tanto para nosotros mismos como para las personas que nos rodean. Con motivo del Día Mundial sin Tabaco, desde Aegon ha elaborado un documento con algunas razones y consejos para dejar de fumar de una vez por todas durante la desescalada.
