El papel del actuario cobra importancia para cuantificar daños y calcular indemnizaciones más objetivas
La pandemia de la Covid 19 ha traído consigo múltiples consecuencias. Entre ellas, el incremento de los conflictos judiciales y, dentro de estos, dirimir las consecuencias económicas. En este sentido, cobra relevancia el papel que tienen los actuarios para la cuantificación de los daños y el cálculo de las indemnizaciones de forma más precisa y rigurosa, ajustada a cada caso concreto. Así se ha puesto de manifiesto durante la tertulia jurídico-médica ‘El lucro cesante derivado de la responsabilidad civil sanitaria’ celebrada en el marco del XXVII Congreso Nacional de Derecho Sanitario y donde el Dr. Manuel Moya, director de Formación de Promede, moderó la sesión en la que María Rodríguez de Alba, directoraMédico del Departamento de Responsabilidad Sanitaria de Promede, fue la relatora.
En la sesión participaron como ponentes Domingo Bello, catedrático de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad de A Coruña; Teresa Criado, profesora Titular de Medicina legal y Forense de la Universidad de Zaragoza; Carlos Represas, director de Innovación de Promede; Carlos Sardinero, doctor en Medicina y en Derecho, y Rosa Martínez, responsable de lucro cesante en Promede.
Durante la tertulia jurídico-médica, a la que asistieron juristas, abogados y peritos, se generó un debate sobre el lucro cesante, concepto difícilmente cuantificable puesto que consiste en la valoración económica de las pérdidas derivadas de ingresos que se van a dejar de obtener, lo que implica introducir una variable de probabilidad para analizar el perjuicio que se va a producir en un futuro. De hecho, se trata de un concepto basado en expectativas que pueden cambiar a lo largo del tiempo, especialmente cuando el escenario es a muy largo plazo; por ello, el papel de los actuarios se convierte en un elemento esencial para realizar la cuantificación económica de la indemnización derivada de los daños y proporcionar una valoración lo más ajustada posible.
En el debate se analizó, asimismo, la necesidad de crear un baremo específico para el entorno médico-sanitario dada la complejidad de la valoración del daño del paciente y se abrió la posibilidad de mejorar el cálculo de la indemnización con datos estadísticos y económicos que representen más fielmente las situaciones particulares.
Según la coordinadora del departamento de informes de lucro cesante de Promede, Rosa Martínez, «aunque se cuenta con tablas actuariales que proporcionan una información estadística en determinados rangos, es importante contar con actuarios que puedan ajustar el cálculo de la indemnización de forma personalizada para dar más objetividad». Además, hay que tener en cuenta también las variables biométricas, económicas y valorar que no haya un enriquecimiento injusto en la demanda, ya que normalmente se suele reclamar una cuantía por encima de la realidad.
