Fundación AXA analiza si se puede hackear el cerebro
La computación afectiva o el “brain hacking” no son ciencia ficción, son elementos que afectarán a nuestra vida diaria en los próximos años, según apunta el “Libro de tendencias AXA” elaborado por el equipo de expertos Foresight del Grupo AXA y editado en España por la Fundación AXA.
La computación afectiva se refiere a todos los sistemas y dispositivos que pueden reconocer,interpretar, procesar y simular experiencias, sentimientos o emociones humanas. Es un campo interdisciplinario que abarca la informática, la psicología y la ciencia cognitiva que abre nuevos campos de aplicación en áreas como la salud, permitiendo a los médicos evaluar niveles de estrés o dolor; en la educación, detectando si los alumnos tienen problemas de aprendizaje e incluso en la integración social de personas con discapacidades o trastornos como el autismo.
En el caso de los seguros, la emoción está en el corazón del negocio, ya que la gestión de la ansiedad o el estrés en casos de emergencia por parte de los clientes resulta fundamental. Desde el “Libro de tendencias AXA” se destaca que la computación afectiva nos permitirá rehumanizar la automatización y el Internet de las Cosas integrando experiencias de las personas. Asimismo se advierte, “cuanto más crece la influencia de las máquinas y menos la de los humanos mayor es el potencial del hackeo del cerebro”.
Computación cuántica repensará la complejidad
Por otra parte, los expertos AXA también se ocupan de la computación cuántica, la que emplea la capacidad de las partículas subatómicas de existir en más de un estado en cualquier momento para crear plataformas informáticas de próxima generación que son significativamente más potentes que los sistemas informáticos clásicos más potentes de la actualidad.
De hecho, los ordenadores cuánticos funcionan con principios completamente diferentes a los de los ordenadores existentes: a diferencia de un ordenador clásico que resuelve problemas en secuencia uno tras otro, un ordenador cuántico está diseñado para resolver múltiples problemas simultáneamente (utilizando qubits). Después de décadas en los laboratorios, esta tecnología está empezando a ser utilizada para prototipos rudimentarios que despiertan interés en campos tan diversos como la química y la banca.
Para la criptografía y la ciberseguridad, las tecnologías cuánticas son una especie de “farmacia” que proporciona soluciones para construir sistemas imposibles de piratear y, al mismo tiempo, amenazan los protocolos de cifrado, como los laboratorios de ciudadanos que operan actualmente sin control o el número cada vez mayor de personas que se están involucrando en el biohacking. El hecho de poder darse prácticas peligrosas haría que las preguntas en torno a la gobernabilidad y la regulación fueran aún más apremiantes. A medida que el biohacking aumenta en magnitud, las comunidades de ciudadanos pueden hacer descubrimientos. Los especialistas de la salud y los laboratorios farmacéuticos perderán así el monopolio de la investigación.
