Fundación Mapfre analiza el trabajo conjunto de Julio González y Pablo Picasso
La exposición Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura -organizada por Fundación Mapfre con la colaboración del Musée national Picasso-Paris, la Comisión Nacional española para la Conmemoración del 50 aniversario de la muerte del artista español Pablo Picasso y la González Administration recoge uno de los hitos fundamentales del arte del siglo XX: el desarrollo de un nuevo tipo de escultura en la que la masa y volumen son sustituidos por composiciones de planos abiertos, nuevos materiales y técnicas y la irrupción del vacío como nuevo elemento definitorio. Un nuevo modo de trabajar el metal que iba a jugar un papel importante en la producción artística de las décadas centrales del siglo xx y sería considerado como el momento en el que se crea la escultura abstracta.
La muestra, es, además, un sentido homenaje a Tomàs Llorens, ya que se trata del último gran proyecto de este emblemático historiador del arte, fallecido en 2021. Comisariada junto a su hijo Boye, el proyecto culmina una línea de investigación a la que dedicó una parte central de su trabajo.
El recorrido, que presenta más de ciento setenta obras entre pinturas, esculturas y dibujos, está articulado en ocho secciones. Comienza con Cabeza de Toro, realizada por Picasso apenas una semana después del fallecimiento de Julio González como homenaje a su amigo y a su obra.
El proyecto expositivo ahonda en el trabajo conjunto de estos dos artistas que colaboraron con el fin de realizar el monumento funerario de Guillaume Apollinaire. Entre los dos realizaron once esculturas, siete de ellas bocetos de pequeño tamaño a lo largo de unas quince o veinte sesiones durante cuatro años. Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura, permite un mejor entendimiento de esa relación ya que estudia este episodio teniendo en cuenta las trayectorias artísticas de ambos artistas, así como el contexto en el que se desarrolla un nuevo tipo de escultura que tiende hacia la transparencia en el París de los años veinte.
Como señalaba Tomàs Llorens, comisario de la muestra, «Cuando las estudiamos de cerca, se hace evidente que las obras resultantes de la colaboración entre Picasso y González respondían a las incitaciones del tiempo en que fueron creadas». Por una parte estas piezas fueron el resultado del clima artístico del París de la década de los años veinte y muy especialmente y de las transformaciones del cubismo, que están en el centro de la tendencia hacia la desmaterialización y transformación de la escultura Por otra, no hay que olvidar que ya en la Barcelona modernista de fin de siglo, donde se formaron Picasso y González, se había producido un cambio profundo en la visión de las artes decorativas, que fueron equiparadas a las bellas artes, lo que conllevó a un renacimiento de las primeras y, como consecuencia de la forja del hierro.
Las trayectorias artísticas de Picasso y González fueron bastante diferentes, aunque culturalmente próximas. Amigos desde muy jóvenes, ambos vivieron en la Barcelona modernista de principios de siglo XX, trabajaron en París durante las tres primeras décadas y mantuvieron un vínculo que solo rompería la muerte de González en 1942. Su colaboración artística se estudia en esta exposición teniendo en cuenta esa formación e inquietudes comunes, así como el impacto que dejó en sus respectivos trabajos individuales. En el caso de González, este trabajo conjunto le hizo consciente de que el material y las técnicas del metal que dominaba podían ponerse al servicio de la creación de un arte verdaderamente moderno y siguió explorando las posibilidades de la desmaterialización; en el de Picasso, a aprender las posibilidades del trabajo de forja y de la soldadura en hierro, así como a llevar a cabo alguna de las esculturas más relevantes del pasado siglo, como Mujer en el jardín.
La muestra forma parte del programa oficial de la Celebración Picasso 1973-2023 que cuenta con Telefónica como empresa colaboradora en España.
Isle Bing
Asimismo, Fundación Mapfre presenta la exposición de la fotógrafa alemana Ilse Bing (Fráncfort, 1899-Nueva York, 1998). La muestra presenta un recorrido completo por la producción fotográfica de esta autora, que discurre entre 1929 y finales de la década de los años cincuenta. Un legado que, disperso entre numerosas colecciones europeas y norteamericanas, se ha reunido y se da a conocer por primera vez en España.
La exposición, comisariada por Juan Vicente Aliaga, está compuesta por 190 fotografías además de material documental y se estructurada en torno a diez secciones: Descubriendo el mundo a través de una cámara: los inicios”, “La vida de las naturalezas muertas”, “El cuerpo danzado y sus circunstancias”, “Luces y sombras de la arquitectura moderna”, “El bullir de la calle: los años franceses”, “La seducción de la moda”, “Estados Unidos en dos etapas”, “Revelaciones de la autoimagen”, “Retrato del tiempo” y “Naturaleza en vivo”, que hacen un recorrido cronológico y temático por la trayectoria de la artista.
