Fundación Vinci Autoroutes constata que 7 de cada 10 conductores reconoce que incumple las normas
La Fundación Vinci Autoroutes publica los resultados del 11º Barómetro de la Conducción Responsable y 8º Barómetro Europeo. Realizado por IPSOS, el estudio cuenta con una muestra de 12.400 personas de 11 países europeos, y pone de manifiesto la situación actual en cuanto a las conductas y mentalidades de los europeos al volante. Debido a la pandemia, también recoge la relación entre las normas de tráfico y las sanitarias.
Según los datos del estudio, el 75 % de los conductores europeos reconocen que no siempre cumplen las normas de tráfico (69 % de los conductores españoles) y, de ellos, 21 % son reincidentes recalcitrantes. Del mismo modo, los europeos admiten que se toman ciertas libertades con respecto a las normas sanitarias, aunque en menor medida que con respecto a la normativa de tráfico: 70 % (5 puntos menos; aunque no es así en España, donde 77 % admite esos incumplimientos, lo que supone 8 puntos más que con respecto a las normas de tráfico) confiesan incumplir normas sanitarias (medidas preventivas, confinamiento, toque de queda…). 30 % de los europeos aseguran que nunca incumplen las normas sanitarias (23 % de los conductores españoles) frente al 25 % con respecto a las normas de tráfico (31 % de los conductores españoles, es decir, 8 puntos más).

El primer motivo que dan para incumplirlas quienes se saltan las normas es el mismo tanto si se trata de las normas sanitarias como de las de tráfico: consideran que las normas no siempre se adecúan a la situación o no son coherentes (52 % lo asegura con respecto a las normas de tráfico frente al 45 % con respecto a las normas sanitarias; 45 % vs. 39 % de los españoles). La convicción de que el objetivo de algunas normas es exclusivamente el de imponer sanciones está mucho más extendido en cuanto a las normas de tráfico (29 %; 36 %) que en cuanto a las sanitarias (15 %; 15 % de los conductores españoles). En cambio, el argumento de que tienen mucho cuidado y por eso pueden permitirse saltarse las normas se da mucho más en cuanto a las medidas sanitarias (42 % de los europeos; 55 %) que en cuanto a la prudencia en carretera (22 %; 29 % de los conductores españoles).
En cuanto a quienes dicen cumplir las normas, parecen estar motivados sobre todo por la finalidad de las mismas, a saber, prevenir los riesgos –de accidente o de contagio– y el miedo a la sanción es la motivación menos importante en todos los casos. De hecho, la preocupación por los demás es mucho más apremiante en el ámbito sanitario (45 %; 47 % de los conductores españoles) que en la carretera (33 %; 25 % de los conductores españoles), sobre todo si se trata de su entorno más cercano (23 % vs. 11 % en Europa; 26 % vs 9 % en España). Mientras que para los franceses la preocupación por su propia seguridad es lo que prima en la carretera (33 % vs. 28 % en el ámbito sanitario), esta motivación está menos presente en Europa y en España (26 % vs. 27 %; 26 % vs. 26 %). La confianza en que las normas son pertinentes motiva bastante más a los españoles a cumplir las normas de tráfico que a sus homólogos europeos (30 % de los europeos vs. 40 % de los españoles, es decir, 10 puntos más); pero este argumento se invoca menos en cuanto al cumplimiento de las normas sanitarias (17 % de los europeos vs. 19 % de los españoles, 2 puntos más). Asimismo, el miedo a la sanción influye poco en el cumplimiento de las normas (11 % en ambas situaciones entre los europeos; 9 % de los conductores españoles en cuanto a las normas de tráfico vs. 5 % de los conductores españoles en cuanto a las normas sanitarias).
Mientras que los franceses, más lúcidos en cuanto a su comportamiento, admiten en un porcentaje muy superior a la media europea la probabilidad de que tengan parte de responsabilidad si sufren un accidente (52 % de los franceses vs. 34 % de los europeos) o se contagian (49 % vs. 40 %), los españoles admiten en un porcentaje inferior a la media la probabilidad de que tengan una parte de responsabilidad si sufren un accidente (29 %) o se contagian (27 %; menor porcentaje de toda Europa).
Los conductores europeos que no cumplen las normas de tráfico básicas alcanzan unos porcentajes especialmente altos:
- 88 % de los conductores europeos superan en unos kilómetros/hora los límites de velocidad (84 % de los conductores españoles).
- 62 % pasa aunque el semáforo esté en ámbar o acabe de ponerse en rojo (69 % de los conductores españoles).
- 51 % olvida poner el intermitente para adelantar o cambiar de dirección (53 % de los conductores españoles).
- 43 % no se detiene del todo en un stop (43 % de los conductores españoles).
- 28 % de los conductores europeos aparcan en doble fila (61 % de los conductores españoles, el porcentaje más alto de Europa).
- 8 % admite conducir estando por encima del límite de alcohol autorizado sin notar sus efectos (7 % de los conductores españoles).
- 7 % declaran ponerse al volante habiendo consumido medicamentos susceptibles de alterar su capacidad de atención (8 % de los conductores españoles).
- 3 % de los conductores europeos conducen tras haber consumido cánnabis o drogas (3 % de los conductores españoles).
Distracciones al volante
A pesar de una ligera bajada, los conductores siguen siendo muy conscientes de los riesgos de las distracciones al volante: 54 % de los europeos (56 % de los conductores españoles) las consideran una de las principales causas de los accidentes mortales en carretera en general y 40 % (46 % de los conductores españoles) en autopista. De hecho, en Europa 11 % (9 % en España) han sufrido o han estado a punto de sufrir alguna vez un accidente por utilizar el teléfono mientras conducían.
Sin embargo, son cada vez más los que tienen comportamientos peligrosos que tienen que ver con factores de distracción:
- 76 % (-2) de los conductores europeos admiten que a veces apartan la mirada de la carretera durante más de 2 segundos (72 % de los conductores españoles).
- 53 % llaman por teléfono mientras conducen utilizando un sistema de conversación Bluetooth con manos libres (+3 puntos en 1 año; + 10 en 5 años; 53 % de los conductores españoles, +8 en 1 año y +6 en 5 años), algo tan peligroso para la atención como los demás medios de conversación telefónica.
- 43 % configura el GPS mientras conduce (+4 en 5 años; 29 % y en España es donde esta peligrosa práctica está menos extendida).
- 32 % habla por teléfono mientras conduce con auriculares o cascos (46 % de los conductores españoles, +6).
- 23 % hablan por teléfono mientras conducen sin dispositivo de manos libres (19 % de los conductores españoles, +2).
- 22 % envían o leen SMS o correos electrónicos mientras conducen (19 % de los conductores españoles; +5).
- 21 % informan a los demás conductores de un suceso a través de una aplicación mientras conducen (+2 en 1 año y +5 en 5 años; 19 % de los conductores españoles, +4 en 1 año).
- 7 % incluso ven películas o vídeos en un smartphone o tableta mientras conducen (7 % de los conductores españoles; +2).
En este periodo tan particular, los conductores europeos son algo menos críticos con sus compatriotas al volante: los encuentran un poco menos estresados (32 %; 31 % de los conductores españoles) y agresivos (27 %; 25 % de los conductores españoles) y más atentos cuando conducen (18 %; 21 % de los conductores españoles). Pero no por ello ven siempre con buenos ojos a los demás conductores: 79 % (-4 puntos; 73 % de los conductores españoles, -3) dan al menos un adjetivo negativo para describirlos y los consideran sobre todo irresponsables (46 %; 44 %) y peligrosos (26 %; 23 % de los conductores españoles). Son más constantes a la hora de juzgarse a sí mismos: el 97 % se califica al menos con un adjetivo positivo para describir su propia forma de conducir (96 % de los conductores españoles) y solo el 12 % (-2 puntos; 12 % de los conductores españoles) admite al menos un defecto.
No obstante, cierto número de conductores es consciente de que ponerse al volante influye negativamente en su comportamiento. Así, 12 % de los conductores europeos (-4 puntos; 13 % de los conductores españoles, -2) admiten que se convierten en otra persona cuando están al volante y creen que se vuelven más nerviosos, impulsivos o agresivos que en su vida cotidiana. Para el 18 % de estos (35 % de los conductores españoles), la protección que crea el habitáculo del vehículo les hace sentirse «en su mundo» y prestar menos atención a los demás. Más de 1 de cada 10 europeos (13 %; 6 %) llega a decir incluso que, en la carretera, «cada cual va a lo suyo».
La agresividad al volante y las conductas incívicas registran un leve retroceso con respecto a 2020, pero siguen en niveles muy elevados: 52 % de los conductores europeos reconoce que a veces insulta a otros conductores (-3 puntos; 57 % de los conductores españoles), 47 % (-4; 62 % de los conductores españoles, -4) toca el claxon de forma intempestiva a los conductores que le irritan, 30 % (29 de los conductores españoles, -4) se pega deliberadamente al vehículo de los conductores que le irritan y 30 % (41 % de los conductores españoles; -3) adelanta por la derecha en la autopista.
No obstante, hay que relativizar este descenso tanto en España como en Europa puesto que 22 % de los conductores europeos (22 % de los conductores españoles, +2) no duda en bajarse del vehículo para discutir con otro conductor y que la proporción de quienes declaran tener miedo a veces del comportamiento agresivo de otro conductor sigue también en su nivel más alto (84 %; 92 % de los conductores españoles; con lo que los conductores españoles están entre los que más temen esos comportamientos de Europa).
Sin embargo, tanto europeos como españoles agradecen las muestras de civismo. Cuando están al volante y un conductor les deja pasar haciendo un gesto de cortesía, en promedio consideran que el nivel de bienestar que ese pequeño gesto les procura es de 8,2/10 (8,4/10 entre los españoles). Del mismo modo, cuando dejan pasar a otro vehículo y su conductor les hace un gesto de agradecimiento, el nivel de bienestar es de 8,3/10 de media (8,5/10). Por último, cuando una persona pide disculpas por un error de conducción haciendo un gesto con la mano, evalúan su sensación de bienestar en un 7,8/10 (8,1/10 de los conductores españoles).
Conductas de riesgo siguen siendo demasiado frecuentes
Los europeos, menos conscientes del riesgo de somnolencia en autopista que los franceses –que por primera vez desde 2014 ponen la somnolencia en 2.a posición (38 %, justo por detrás de la velocidad, 39 %)–, sitúan la somnolencia en 4.a posición entre las causas de accidentes mortales en autopista (20 %; 12 %) de los españoles, que también la consideran el 4.o factor tras la velocidad (47 % de los conductores españoles; +2), las distracciones (46 %; +2) y el alcohol y los estupefacientes (30 %; -6). Sin embargo, siguen siendo muchos los europeos que dicen que la somnolencia causó un accidente o incidente en el que se vieron envueltos:
- 12 % ya ha sufrido o ha estado a punto de sufrir un accidente por adormecerse (14 % de los conductores españoles).
- 24 %(-3) ha tenido alguna vez la impresión de haberse dormido durante unos segundos al volante (21 % de los conductores españoles; -2).
- 15 % (-3) ha invadido alguna vez la zona de frenado de emergencia o el arcén de la carretera debido a un momento de distracción o adormecimiento (19 % de los conductores españoles; -4).
No obstante, el 24 % (-4) de los conductores europeos sigue considerando que se puede conducir estando cansado (21 % de los conductores españoles, -5) y el 35 % (-9) lo hace efectivamente, aunque esté muy cansado, porque se ve obligado (solo un 28 % de los conductores españoles, que registran el menor porcentaje en esta mala costumbre; -11 puntos).
En los trayectos largos, algunas costumbres que pueden originar somnolencia al volante registran un ligero descenso, aunque siguen siendo muy habituales:
- 78 % (-4) de los conductores europeos se acuestan más tarde o se levantan más temprano antes de un trayecto largo (84 % de los conductores españoles; +3).
- 74 % (-3) termina los preparativos tarde la noche antes de salir de viaje (72 % de los conductores españoles, -3).
- 62 % (-5) sale de noche (60 % de los conductores españoles, -6).
Al mismo tiempo, algunas buenas prácticas que son eficaces para evitar la somnolencia registran descensos:
- 83 % (-2) de los conductores españoles programan su horario de salida en función de las horas en las que están menos cansados (91 % de los conductores españoles, -2).
- 74 % (-3) retrasan la hora de salida cuando están cansados (81 % de los conductores españoles).
- 68 % (-3) cambian de conductor durante el trayecto (71 % de los conductores españoles, -4).
- 52 % (-7) paran durante el trayecto para echarse una siesta (52 % de los conductores españoles, -5), lo más eficaz para prevenir el riesgo de dormirse al volante.
Y, aunque el número de horas de conducción antes de hacer una parada permanece estable, 3 h 02 min. (-4 min.) entre los europeos y 2 h 37 min. entre los españoles, siguen sin cumplir la recomendación de parar cada 2 horas el 40 % (-5) de los europeos (33 % de los conductores españoles) y solo la conocen el 73 % de ellos (80 % de los conductores españoles). Entre quienes no siguen ese consejo, 47 % dicen que no paran más que cuando están realmente muy cansados (54 % en España) y 19 % consideran que esta recomendación es demasiado estricta y no es adecuada para ellos (lo mismo en España). Por su parte, 8 % consideran que no tienen tiempo para hacer un descanso cada 2 horas (7 % de los conductores españoles).

