Joaquín Araújo, patrono de Fundación AXA: “La pandemia ha silenciado la emergencia climática”
“Podría haber hasta mil millones de refugiados climáticos por el calentamiento global. No solo los que tendrían que irse de la zona costera, sino que la desertificación también impulsaría a grandes cantidades de seres humanos hacia latitudes más norteñas”, ha declarado el naturalista y periodista Joaquín Araújo en el Foro Next, celebrado en colaboración con la Fundación AXA, donde se ha analizado la situación medioambiental que estamos atravesando mientras tratamos de hacer frente a una pandemia mundial.
“El clima está en peor condición que la salud de los humanos”, ha afirmado el dos veces Premio Nacional de Medioambiente. A la vez, aseguraba que habría que aprovechar esa inercia de que el mundo ha sido frenado en seco para decir “si hemos sobrevivido con cero actividad, pensemos en que los aires se han convertido en respirables por primera vez en décadas”.
En su opinión, “el destrozo de la naturaleza ha incrementado mucho la incidencia de esta pandemia” haciendo especial hincapié en la necesidad de crear una alianza entre los que estudian la vida natural, la vida de los animales y la salud humana para hablar de lo que se denomina “una sola salud”.
“No debería haber un ayuntamiento ni una empresa sin un economista verde, sin un licenciado en Ciencias Ambientales…”, ha comentado el naturalista, así como la necesidad de expertos en materias sostenibles debidamente formados en pioneros programas académicos como el Máster en Economía Verde de Next Educación.
En referencia a los negacionistas, Araújo ha asegurado que “pocas cosas hace el ser humano tan peligrosas como negar la evidencia” siendo tan grave prácticamente como la pandemia “la cantidad de grandes responsables políticos como Trump, Bolsonaro y Johnson que están gobernando en contra de lo que saben”. “Esto es de una perversión como pocas cosas en la historia de la humanidad están negando la crisis climática y la tienen encima”, ha apuntado.
“Se están muriendo decenas de miles de árboles por el cambio climático”, ha afirmado en relación a las numerosas y graves enfermedades ambientales que existen en la actualidad, insistiendo en que “España tiene más árboles que nunca en los últimos 3 siglos, y tenemos más enfermedades en los árboles que nunca”.
El Covid-19 y, concretamente, el confinamiento “ha propiciado que muchísimas personas hayan podido dedicar mucho tiempo a pensar” y, entre sus principales premisas, está el “qué pasa con el futuro de nuestros descendientes, con el planeta”, provocando una afiliación a lo que podemos Araújo denomina una “consciencia ecológica”. El patrono de la Fundación AXA insistía en que “la cuestión es si lo vamos a aprovechar o no, si vamos a respetar lo que hemos sentido y pensando en un momento de angustia social y personal y, sobre todo, si lo vamos a aplicar”.
Respecto al mundo rural, ha afirmado que “el sector primario ha aparecido en el respeto y consideración de las personas” e incluso ha reconocido a Manuel Campo Vidal que si les otorgáramos el reconocimiento que merecen, desde un punto de vista de justicia económica, “tendríamos que pagar por los alimentos cinco veces más de lo que pagamos”.
En este sentido, ha apelado al compromiso personal como “única solución solvente y solidaria”, del mismo modo que ocurre con la pandemia y al cambio de estilo de vida para reducir el desperdicio de alimentos. De hecho, una alimentación carnívora demanda “1.500 veces más energía” que una alimentación herbívora, afirmó. Haciendo referencia al último informe de las Naciones Unidas e Intermon, ha asegurado que “el hambre que se va a derivar de la pandemia puede matar más gente que la pandemia”.
Los medios de comunicación, por su parte, a diferencia de los últimos 50 años, su tendencia respecto a la economía verde ha sido “especialmente buena, esperanzadora, sensata, desde el otoño de 2019 hasta la primavera del 2020” hasta que la pandemia la “ha frenado”. Concretamente en España, cobró gran relevancia mediática la acogida de la COP25: “en los medios se apreció una magnífico tratamiento y cantidad de información ambiental en ese medio año”. En relación a las cumbres climáticas, ha concluido que los acuerdos de París “son buenos, incluso muy buenos” pero solo “si se estuvieran aplicando”.
