Las gestoras de pensiones españolas huyen de la renta fija
La encuesta de asignación de activos e inversiones de las pensiones privadas en España de Fondos Directo, patrocinada por Amundi y AXA IM, correspondiente al cierre del cuarto trimestre de 2018, y que se completó por parte de la gestoras de pensiones mayoritariamente entre mediados enero y primeros de febrero y por tanto en medio del fuerte rebote disfrutado por buena parte de los activos de riesgo, revela algunos destacados cambios de posicionamientos.
Efectivamente, la asignación agregada media de las gestoras españolas a renta fija se desplomó, pasando del 51,7% el pasado otoño a un mínimo histórico de la encuesta (que cumple siete años) del 45,1%. La asignación a renta variable aumentó sólo ligeramente, según podía esperarse de las intenciones declaradas por los gestores en el trimestre anterior. Entonces, ¿a dónde se destinaron las fuertes salidas de dinero en renta fija? La respuesta es clara y los gestores se decantaron por el famoso “Cash is King” con la asignación media a liquidez disparándose a cerca de un 10% (9,6% exactamente), otro nuevo máximo histórico que supera ampliamente tanto los niveles que se alcanzaron durante la última crisis de la zona euro en 2012 como durante las turbulencias asociadas al Brexit y la desaceleración económica en la primera parte del 2016.
Los alternativos, de momento, fallaron a la hora de beneficiarse de las ventas de bonos y los gestores mantienen la asignación media en un discreto 5,4%, totalmente en línea con su nivel histórico. No obstante, en la pregunta 6 se observa que a futuro cercano es la clase de activo donde más gestores piensan aumentar su exposición.
Dentro de la renta fija la encuesta destaca que previsiblemente las salidas se moderen o no continúen más allá por el momento. El porcentaje de gestores que planean disminuir su exposición a las dos grandes categorías de bonos en las carteras de pensiones españolas (española y zona euro) disminuye y lo hace hasta niveles muy reducidos.
Por el contrario, la deuda corporativa previsiblemente va a seguir sufriendo, con un aumento hasta el 35% de gestoras que piensan reducir su exposición en los próximos meses. En dicha línea, las valoraciones de los diferenciales de crédito siguen siendo claramente negativas en los mercados desarrollados (europeo y USA en menor medida) con una mayoría del panel de la opinión que están sobrevalorados.
Por el contrario, si bien no se observan valoraciones particularmente positivas para las deudas emergentes, sí parece alcanzarse un punto negativo extremo en el sentido de que ninguna gestora piensa que los bonos asiáticos y latinoamericanos se encuentren sobrevalorados. En lo que respecta a la renta variable les destacamos como la de mercados emergentes y de la zona euro se sitúan como las más sobrevendidas para una mayoría del panel.
