Los riesgos climáticos suben puestos en la lista de preocupaciones de los directivos
El desempleo es la principal preocupación de los ejecutivos empresariales a nivel mundial, seguido de cerca por la crisis fiscal (principal preocupación en 2019), que se sitúa en tercer lugar, así lo indica el mapa interactivo del Foro Económico Mundial sobre riesgos regionales a la hora de hacer negocios en 2020.
Si bien los riesgos principales están relacionados con la economía y por el Covid-19, los riesgos relacionados con el clima están causando mayor preocupación este año, entre los que destacan las catástrofes naturales (sube siete puestos), los fenómenos meteorológicos extremos (sube cinco puestos), la pérdida de la biodiversidad y el colapso del ecosistema (sube ocho puestos), así como la falta de adaptación al cambio climático (sube dos puestos). Entre otros cambios importantes se incluyen las catástrofes medioambientales causadas por el ser humano (baja seis puestos), la falta de planificación urbana (baja siete puestos) y los ataques terroristas (baja nueve puestos).
«La Covid-19 nos está distrayendo de determinados riesgos a largo plazo que continuarán presentes mucho después de que se resuelva la actual crisis. No obstante, la pandemia también está teniendo un efecto positivo, como es la reevaluación de las prioridades. Espero que, de esta forma, se asegure el avance de las empresas en sus estrategias de resiliencia al riesgo y, como consecuencia, se desarrollen acciones decisivas e influyentes para combatir riesgos existenciales como el cambio climático«, ha manifestado Peter Giger, Group Chief Risk Officer en Zurich Insurance Group.
Por su parte, John Doyle, presidente y CEO de Marsh, ha señalado que «la crisis de la Covid-19 ha puesto de relieve la resiliencia de las organizaciones. A medida que las empresas miran hacia el futuro, van equiparando sus acuerdos de riesgo y resiliencia bajo un panorama amenazador marcado por importantes cambios en el comportamiento de los clientes y los empleados. De la misma forma que las preocupaciones por la economía y el clima requerirán que las empresas reorienten sus planes de negocio, una mayor dependencia de las infraestructuras digitales se traducirá en un marcado aumento de la exposición al riesgo cibernético. Para optimizar la recuperación, las organizaciones tendrán que desarrollar una mayor preparación en sus modelos de negocio para ser más resilientes frente a futuras interrupciones».
