El seguro encara otro año positivo, aunque el ritmo de crecimiento lo marcarán Muface y los tipos de interés
Las previsiones para el seguro en 2025 son claramente positivas. Según José Antonio Sánchez, director general de ICEA, el conjunto de No Vida experimentará un crecimiento de entre el 6,5 y el 7%, mientas que la evolución del seguro de Vida estará ligada al nivel en que se sitúen los tipos de interés. Destaca, no obstante, el impacto que puede tener lo que pase finalmente con los asegurados de Muface, cuyo efecto sobre el crecimiento de No Vida sería de entre el 1 y el 1,5%. Así lo ha manifestado en el transcurso de la Jornada Perspectivas del Seguro y la Economía, organizadas por ICEA.
En cuanto la rentabilidad del sector considera que en 2025 hay motivos para ser optimistas, aunque apunta dos factores que serán cruciales para mantener la tendencia positiva: cómo se comporten los eventos climáticos y la aplicación de buenas políticas de tarificación. En este sentido, muestra la positiva evolución de la cuenta técnica en los diferentes ramos No Vida en 2024, cuyo resultado conjunto ha aumentado un 24,9%, con solo dos ramos registrando un ligero retroceso: RC y Salud.
Entre las razones que inclinan la balanza hacia una tendencia positiva señala que el seguro español “es un sector muy bien gestionado” y que todo apunta a que “el seguro es cada vez más necesario para los ciudadanos, ante una realidad con mayores incertidumbres y ante la aparición de nuevos riesgos. Además, afirma que el negocio asegurador “ha sido clave para la rentabilidad de los grupos bancarios, por lo que siempre podemos contar con el impulso a la venta de seguros desde este sector”, especialmente si los tipos de interés empiezan a bajar.
Estas perspectivas favorables tienen como contrapartida que atraen a nuevos operadores, en muchas ocasiones procedentes de otros sectores. Esto obliga a “replantearnos el modelo organizativo y de negocio; estamos en un entorno de cambio constante que, además, se va a acelerar gracias a la disrupción digital, con la entrada de nuevos competidores y nuevas reglas del juego”. Sin embargo, matiza que, en este contexto, “contamos con la ventaja de que la disrupción en el sector asegurador está siendo bastante acompasada, en comparación con otros sectores”. Señala dos factores que se convertirán tendrán gran importancia competitiva: el asesoramiento previo y la posventa.
Sánchez considera que estamos en “el mejor momento para ser diferencial y en el peor momento para no serlo”, pero afirma que existen obstáculos que frenan la innovación: “Estamos sujetos a un tsunami normativo que nos obliga a dedicarnos más a lo que nos imponen que a lo que necesitamos; además, estamos en un mundo enfocado en el corto plazo y debemos pensar en el medio plazo para evolucionar el modelo de negocio”. Añade que antes nos enfrentábamos a crisis económicas, mientras que ahora “enfrentamos una policrisis, que aumenta la incertidumbre, el miedo y lleva a adoptar posiciones defensivas, lo cual también supone un retroceso a la innovación”.
Aboga por afrontar la transformación de las estructuras organizativas, yendo a estructura más ligeras y menos jerárquicas, puesto que “quienes tengan más capacidad de adaptación serán los ganadores”. Cree que el líder de la organización debe vencer el miedo a innovar, ser flexible, tener ambición y tomar decisiones sin tener toda la información sobre lo que va a pasar. En este camino, afirma que el talento va a ser fundamental y que, “a veces, está dentro de las propias entidades”.
Poner el foco en los clientes de alto valor
El director general de ICE señala que “hay que concienciarse de que la rentabilidad viene del cliente, no del ramo. Y esto a los equipos de las entidades suele costarles mucho entenderlo”. Considera que las estrategias de innovación deben centrarse en “captar y fidelizar al cliente de alto valor”, pues apunta que, normalmente, un porcentaje reducido de clientes es el que aporta la mayor parte del negocio y también de los beneficios.
En este sentido se muestra convencido de que “la clave está en la inteligencia de negocio, basada en contar con un gran volumen de datos y con los algoritmos para interpretarlos, lo cual permite conocer mejor al cliente y presentarle una oferta personalizada y saber dónde crecer, tanto geográficamente como en nichos de mercado. No es tan importante priorizar el estar en todos los sitios como estar en donde el negocio sea rentable”.
Cree, por tanto, que el reto es vincular al cliente de alto valor y captar a los de otras entidades. Por esta razón, “las futuras operaciones de M&A irán dirigidas a conseguir carteras de clientes de este perfil”.
Por otra parte, abunda en la importancia de cambiar la percepción que el consumidor tiene del seguro para lograr que lo vea como un bien necesario frente a la incertidumbre y los nuevos riesgos: “el reto es hacer la tarta más grande”, de forma que la posible entrada de nuevos competidores no tenga efectos negativos. Para Sánchez, el seguro tiene un gran futuro por delante, pero debe abordar varias cuestiones:
- Cambiar el mix del negocio, puesto que hay ramos que tiene un peso excesivo en la cartera y habría que potenciar otros.
- Elevar la promesa, pasando de solucionar los problemas a decirle al cliente que paga porque intentaremos que el problema no se produzca.
- Asumir que hay cosas que no admiten demora.
Impacto de la nueva regulación
Previamente, Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa, presentó los resultados del sector en 2024, que calificó de muy positivos; y detalló las nuevas regulaciones que entrarán en vigor en 2025 y que tendrán un notable impacto en el sector.
Pendientes de EEUU y las decisiones de Trump
Santiago Arechaga, Market Head Southern Europe – CEO Iberia de Swiss Re, señala que el seguro viene de un 2024 muy positivo y que “2025 puede ser también un gran año, pero habrá cosas en las que tenderemos que poner atención”. Opina que “mucho de lo que ocurra dependerá de las políticas que ponga en marcha el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump”.
Señala tres escenarios posibles en función del alcance de las medidas que adopte Estados Unidos en cuanto a aranceles, inmigración y reducción del gasto público y de la deuda. En este sentido, solo en el escenario de mayor endurecimiento prevé que haya un efecto negativo sobre el crecimiento de la economía global. En conjunto, prevé que la economía mantendrá un crecimiento sólido en 2025, que se moderará en 2026. Ahora bien, destaca que se ha consolidado el proceso de desacoplamiento de la economía, de forma que “tenemos un claro ganador, Estados Unidos, y un claro perdedor, Europa, cuyo crecimiento se sitúa muy por debajo de otras economías”, como la estadounidense o la de China.
En cuanto a España, afirma que seguirá superando en crecimiento a los países que hasta ahora constituían el núcleo duro de la economía europea y que actuaban como locomotora de la zona euro. No obstante, cree que la pregunta es ¿cuánto durará? Dice que esta situación obedece a que España tiene un sector servicios, especialmente el turismo, con mucho peso y esta actividad no se ha visto tan perjudicada por los efectos de la inflación. A su juicio, también ha influido que nuestro país ha tenido una salida de la crisis de la pandemia más lenta, pero cree que “factores como la baja competitividad harán que vayamos convergiendo poco a poco”.
