Pedro del Pozo, director de inversiones financieras y Natalia Fraile, gestora de inversiones financieras en Mutualidad, han realizado un análisis de la coyuntura actual de Estados Unidos y de cómo los pasos del presidente del país, Donald Trump, afectan a los mercados. Para Natalia Fraile, «la desconfianza en torno al impulso que las medidas de Trump darían a la economía de EE. UU. se ha incrementado de forma muy elevada recientemente, dejando una sensación de decepción a aquellos que pensaban que ayudaría a la economía tras su llegada a la Casa Blanca».
«De hecho», añade, «la economía de Estados Unidos muestra señales de debilidad, con un mayor paro, menor empleo y menor crecimiento. Además, sus políticas principales, arancelarias, de menor inmigración y de reducción de gasto, podrían empeorar aún más la situación económica del país».
En cuanto a las relaciones internacionales, señala que «Estados Unidos está rompiendo alianzas que mantenía desde hace décadas, principalmente con Europa, algo que puede afectar al equilibrio económico y político mundial. Si este rumbo continúa, será difícil recuperar la confianza en otros países». En resumen, cree que «el inicio del mandato de Trump ha traído más dudas, tensiones y cambios que certezas».
Por su parte, Pedro del Pozo afirma que «los mercados financieros atraviesan un momento de alta volatilidad, reflejando un sentimiento inversor contrariado respecto a las expectativas de inicio de año. La evolución de los activos de riesgo está mostrando signos de fragilidad, con una renta variable norteamericana que ha devuelto gran parte de las ganancias logradas tras la victoria de Donald Trump y una renta fija que, en contra de lo previsto, ha mostrado una evolución positiva en Estados Unidos debido al temor a una posible recesión. En Europa, en cambio, las rentabilidades de los bonos han repuntado, en parte por el mayor gasto en defensa e infraestructuras que los gobiernos están asumiendo».
Uno de los factores que están marcando la pauta en esta incertidumbre es «la política comercial estadounidense La estrategia arancelaria errática del gobierno de Trump está generando preocupación entre los inversores, ya que podría minar los efectos positivos de la desregulación económica y los recortes fiscales. Aunque la administración busca favorecer a la industria nacional, el riesgo de una guerra comercial severa podría impactar negativamente en el crecimiento global, con efectos adversos tanto para Europa como para el propio mercado estadounidense. La preocupación principal radica en que esta política acelera la desglobalización de los mercados de renta variable. La divergencia de rendimientos entre regiones se ha intensificado, lo que refleja el creciente peso del factor político en las decisiones de inversión.
En este contexto, «la corrección de los últimos días ha reducido la brecha entre Europa y EE. UU., haciendo que los activos norteamericanos vuelvan a ser una opción interesante. Este cambio se debe, en parte, a que los inversores están comenzando a valorar más la estabilidad relativa de EE.UU., a pesar de las tensiones comerciales. En contraste, Europa enfrenta mayores desafíos estructurales, con una economía menos dinámica y con un Banco Central Europeo que podría verse obligado a tomar medidas más agresivas de estímulo monetario».
En cuanto a la renta fija, los movimientos recientes «confirman su papel como indicador clave de las tensiones macroeconómicas y geopolíticas. En EE.UU., la caída en las rentabilidades sugiere que los inversores han comenzado a anticipar posibles recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, en un intento de estimular la economía ante las crecientes incertidumbres. La posibilidad de una recesión ha llevado a muchos a refugiarse en los bonos del Tesoro, generando una caída en los rendimientos de estos activos. En Europa, la tendencia ha sido la contraria, con un repunte en los rendimientos de los bonos soberanos debido a la necesidad de financiación pública para afrontar el gasto estructural en sectores clave. En este contexto, la estrategia recomendada pasa por una selección cuidadosa de activos de renta fija de alta calidad, priorizando bonos soberanos y emisiones corporativas con buenos fundamentales. La clave para los inversores será encontrar oportunidades en bonos de alta calificación, especialmente en tramos medios de la curva de rentabilidad, donde se espera que los diferenciales de crédito sigan estrechándose en los próximos meses».
«El panorama actual es complejo, pero también ofrece oportunidades. La volatilidad extrema que estamos viendo no es necesariamente un síntoma de deterioro estructural, sino una reacción a la incertidumbre política y económica global. A largo plazo, los mercados suelen encontrar un equilibrio, y aquellos inversores que sepan posicionarse estratégicamente podrán beneficiarse de las dislocaciones actuales. En este sentido, la diversificación sigue siendo clave, combinando renta fija de calidad con una exposición prudente a renta variable en regiones con perspectivas de crecimiento más estables. Además, es fundamental mantenerse atentos a los mensajes de los bancos centrales, ya que cualquier cambio en sus estrategias monetarias podría redefinir el rumbo de los mercados en los próximos meses».