Unespa cree que la situación en las empresas es ahora poco propicia para un sistema de adscripción por defecto
La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ha participado hoy en la VI Jornada de Pensiones organizada por Cinco Días e Ibercaja. En su intervención, ha hecho referencia a los Planes de Pensiones de Empleo, señalando que «los sistemas de pensiones nunca se reforman ni se refuerzan en los momentos adecuados, porque esos momentos adecuados, los momentos del cuasi pleno empleo, de los incrementos de productividad y de la bonanza económica, son momentos en los que las pensiones no se tocan. Pero las cosas hay que hacerlas porque hay que hacerlas, no porque sea el momento. Que la situación en nuestras empresas y en nuestro mercado laboral es ahora poco propicia para la introducción de un sistema de adscripción por defecto yo no lo negaré. Pero me gustaría recordar aque el sistema de adscripción en el que todos nos fijamos, el británico, supuso un plazo de seis años para desarrollarse. Comenzó a rodar en 2012, y no alcanzó la velocidad de crucero hasta 2018″.
Afirma que, «si las crisis nos sirven de excusa para no movernos hacia los estándares europeos de bienestar y en los tiempos de bonanza nos olvidamos, el resultado será que nunca haremos lo que debemos hacer. Yo creo que en la responsabilidad de los responsables políticos y sociales está el adoptar una posición de liderazgo social en este terreno y dirigir un proceso que estoy convencida de que ellos saben que es necesario y positivo».
Por otra parte, González de Frutos se ha mostrado favorable a la existencia de mecanismos de licuación del patrimonio inmobiliario, como la hipoteca inversa: «prefiero otros sistemas de diferimiento de renta basados en el ahorro sistemático y con elementos de garantía; pero son sistemas que aportan soluciones a cinco, 10, 15 o 20 años. La licuación inmobiliaria, sin embargo, es lo único que actúa ahora».
Para ilustrar la situación cita los últimos datos del Banco de España, según los cuales «los hogares españoles tienen una riqueza neta de unos 7 billones de euros, fruto de unos activos de 7,8 billones y de unos pasivos de unos 800.000 millones de euros. De los 7,8 billones que componen los activos brutos de las familias, los activos financieros comportan 2,3 billones y los 5,5 billones restantes son riqueza inmobiliaria. Estas cifras vienen a decirnos que la gran capacidad de movilización de activos para su conversión en rentas o en capitales de jubilación complementaria está sólo en el ladrillo, por decirlo coloquialmente. Tomando como referencia la riqueza media por hogar, la posesión inmobiliaria tiene una potencialidad de generación de pensión de unos 1.000 euros mensuales; algo para lo que no hay otro activo que presente la misma capacidad
