Ante la dificultad del mercado, se notan las personas
Por Pedro González, Responsable de Empresas y Productos de Albroksa
Para todos es sabido que estamos en un contexto de mercado duro. A nadie le va a sorprender esto, y desgraciadamente, aunque tendemos siempre a identificar esta situación con las dificultades de aseguramiento en daños materiales, ni mucho menos se limita a eso.
Dificultades en flotas, si no que le pregunten a las empresas de reparto, rent a car, autobuses, e incluso a empresas de logística y transporte, donde los costes se han disparado, cada vez hay menos opciones, y en algunas de ellas con coberturas cada vez más limitadas a responsabilidad civil, sin posibilidad de asegurar otros riesgos.
Dificultades en Transporte, donde cada vez hay más restricciones, sublímites y limitaciones en mercancías como alimentos y bebidas, vehículos o cobre, donde en muchos casos los riesgos se cubren parcialmente, o no se incluyen las garantías más relevantes.
Y por supuesto, no olvidemos en Responsabilidad Civil General, PI y Cyber, donde hay actividades que son una quimera y que se ven con pocas perspectivas de tener solución en el medio plazo.
En este contexto, la gerencia de riesgos y la concienciación en mitigar riesgos se hace más importante que nunca, por lo que la figura del corredor es absolutamente clave en este proceso. Las compañías aseguradoras reconocen la importancia de nuestra figura, pero en la práctica, en lugar de ayudarnos con procesos ágiles, capacidad de decisión y soluciones individuales, que es lo que realmente necesitamos en lugar de buenas palabras, está siendo en muchos casos todo lo contrario.
Comerciales, ejecutivos y personal de atención directa sin capacidad de decisión alguna. Seguramente muchos de ellos estén preparados, y a pesar de nuestra demanda continua de mayor delegación hacia su figura, conseguirlo es misión imposible… y lo peor es que cada vez peor y con menos atribuciones. Todo acaba llegando al ramo, a sede, a área técnica… y no sabes ni de quién depende.
Los famosos buzones, qué sistema más eficiente en la teoría, pero que mal funciona en la práctica: periodos de respuesta totalmente inasumibles, respuestas que parece que vienen del ChatGPT, negativas continuas… En lugar de estar produciendo que se agilicen procesos, está produciendo el efecto contrario, recurrir siempre a las personas que te solucionan los problemas y haciendo que su carga de trabajo sea brutal. E intenta hablar con alguien por teléfono, probablemente emplees una jornada y media.
Por no hablar de los siniestros, que se dilatan tanto que los corredores continuamente deben estar dirigiendo más recursos ahí que a la propia venta.
Y cómo no acordarse de los periodos vacacionales, donde ya prácticamente son periodos muertos y es como si desapareciéramos del mapa.
Si de algo nos diferenciamos de la banca es en nuestra capacidad de resolver problemas, de adaptarnos a las necesidades del empresario, y de ser ágiles. Si ya de por si la banca es un competidor brutal, este proceso de “bancarización” de las aseguradoras desde luego no nos está ayudando en absoluto.
Las compañías de seguros desde luego que deben buscar mejorar la eficiencia de sus procesos y ahorrar costes internos, pero se están olvidando en muchos casos de que esto es un negocio de personas. La I.A., la digitalización, la optimización de recursos… todo eso está muy bien, renovarse o morir, pero eso al empresario le importa muy poco. Lo que quiere es recibir respuestas correctas y que se le solucionen los problemas y, por supuesto, que seamos ágiles. Es realmente preocupante ésta última, donde año tras a año va a peor y los corredores nos vemos totalmente desamparados.
A falta de capacidad aseguradora, al menos personas que nos ayuden. En años anteriores la confianza del empresario en el seguro ha mejorado, no lo perdamos ahora.

