La conducción autónoma avanza e implicará un cambio de paradigma esencial para el seguro y la asistencia
Las tecnologías de conducción autónoma están en fase de desarrollo y su implantación práctica arroja muchos retos, tanto para los conductores como para las infraestructuras y la normativa, con el foco puesto en garantizar la seguridad de todos los integrantes de la movilidad. En general, el impacto de los coches autónomos en las carreteras del futuro se valora como positivo y generará cambios en la tipología de siniestros y en la forma de calcular el riesgo asegurador. Hoy, en España la mayoría de los vehículos nuevos ya cuentan con funcionalidades que corresponden al nivel 2 de autonomía (asistencia avanzada, según la clasificación de la Sociedad de Ingenieros de Automoción). En el mercado ya está presente también el nivel 3 (automatización condicional). Y se prevé que los niveles 4 y 5, de conducción alta y totalmente autónoma, estén disponibles a partir de 2030 (en entornos controlados o para flotas específicas).
En la actualidad, muchos vehículos cuentan con sistemas de asistencia avanzada al conductor (ADAS), que ofrecen soluciones como el frenado automático de emergencia, el mantenimiento de carril o el control de crucero adaptativo, que contribuyen a reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad vial. Sin embargo, según observa Rafael Moyano, director de Seguros de Automóviles de Occident: “La plena autonomía, es decir, vehículos capaces de circular sin intervención humana en cualquier entorno, aún se encuentra en fase de desarrollo y pruebas, principalmente en entornos controlados o urbanos en ciertos países tecnológicamente líderes”.
Para el experto de Occident, en el corto y medio plazo, la tendencia apunta hacia una integración progresiva de funciones semiautónomas, en la que la responsabilidad de la conducción se comparte entre la persona y el sistema automatizado. Moyano apunta que: “Estas tecnologías generarán cambios en la tipología de siniestros y en la forma de calcular el riesgo asegurador, pues la intervención de sistemas inteligentes modifica tanto la frecuencia como la intensidad de los accidentes”.
De cara al futuro, tal y como señala el director de Seguros de Automóviles de Occident, se espera que la conducción autónoma transforme las carreteras y la movilidad urbana: “Por un lado, podría reducir significativamente la accidentalidad, al eliminar errores humanos que hoy son responsables de la mayoría de los incidentes de tráfico. Por otro, plantea desafíos regulatorios, éticos y de responsabilidad civil, pues surge la cuestión de cómo y a quién atribuir la responsabilidad en caso de un siniestro”.
Lo que nadie duda es que, para el sector asegurador, este escenario implica anticiparse y adaptar, tanto producto como procesos, “incorporando coberturas específicas para fallos en sistemas autónomos, ciberseguridad y posibles vulnerabilidades tecnológicas”, describe el portavoz de Occident. “Además, la conectividad de los vehículos permitirá desarrollar modelos de prevención y tarificación mucho más dinámicos y personalizados, basados en datos en tiempo real”, añade.
En síntesis, Moyano aprecia que, aunque la autonomía total aún está lejos, su impacto en movilidad, seguridad y seguros será significativo e irreversible. “En consecuencia, las aseguradoras debemos prepararnos para este cambio con el fin de asegurar la protección de las personas usuarias y garantizar una adaptación eficiente del sector”, concluye.
Rafael Moyano (Occident): “Podría reducir significativamente la accidentalidad, al eliminar errores humanos que hoy son responsables de la mayoría de los incidentes de tráfico”
La conducción autónoma avanza con rapidez, aunque todavía tiene mucho margen de crecimiento. La Head of Auto Sales de Europ Assistance España, Nadia Domínguez, explica que: “Compañías líderes como Waymo, Rivian y Uber, están llevando a cabo programas piloto en entornos urbanos complejos, mientras que los organismos reguladores se dedican a establecer marcos normativos que garanticen la seguridad”.
Según su criterio: “A corto plazo, se prevé un crecimiento notable de los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS), mientras que, a medio plazo, es factible que observemos la inclusión de robotaxis y automóviles totalmente autónomos funcionando en flotas restringidas”, expresa la experta de Europ Assistance España. “La perspectiva futurista de urbes con automóviles autónomos, que antes parecía distante, potencialmente se irá convirtiendo poco a poco en realidad”, asegura.
Para el sector de la asistencia en carretera, esta transformación implica un cambio de paradigma esencial: “El énfasis se traslada de la ayuda al conductor a la asistencia del sistema del vehículo”, destaca Domínguez. “Esto significa que la asistencia a distancia, el apoyo digital y la ciberseguridad tendrán una relevancia tan esencial como el servicio de remolque convencional”, añade. La experta de la aseguradora concluye que la habilidad para identificar y solucionar problemas de manera remota, salvaguardar los sistemas de ataques cibernéticos y asegurar la operatividad continua de los vehículos autónomos será clave para el futuro de la asistencia en carretera.
Nadia Domínguez (Europ Assistance): “La perspectiva futurista de urbes con automóviles autónomos, potencialmente se irá convirtiendo poco a poco en realidad”
Desde AXA Partners, Paula de Castro, directora comercial de Asistencia, aprecia que la conducción autónoma avanza de forma constante, aunque más lentamente de lo que cabría esperar, si se atiende al ritmo de desarrollo tecnológico: “En España, la mayoría de los vehículos nuevos ya cuentan con funcionalidades que corresponden al nivel 2 de autonomía según la clasificación de la Sociedad de Ingenieros de Automoción (SAE), es decir, sistemas que permiten al vehículo gestionar dirección y velocidad de forma conjunta, aunque bajo la supervisión continua del conductor”. De Castro apunta que la conducción sin intervención humana, asociada a los niveles 4 y 5, aún no está permitida, “pero ya se están realizando pruebas piloto en entornos controlados”.
En este sentido, según indica la directora comercial de Asistencia de AXA Partners, la Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha un Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (ES-AV), que facilita ensayos en vías públicas con vehículos automatizados y trabaja en el desarrollo de un marco legal que regule la circulación de coches completamente autónomos. “Algunas comunidades autónomas, como Madrid, ya han impulsado pruebas piloto, como el autobús sin conductor que comenzó a operar en Leganés a principios de 2025”.
Para las aseguradoras y las compañías de asistencia, esta evolución plantea desafíos importantes, y así lo detalla Paula de Castro: “Además de repensar la atribución de responsabilidades en caso de siniestro, donde podrían intervenir no solo el conductor, sino también el fabricante o el proveedor del software, será necesario desarrollar nuevas coberturas que contemplen fallos tecnológicos”. Añade que también será preciso formar técnicos en nuevos protocolos de intervención y seguridad, “ya que muchos de estos vehículos integran tecnologías complejas como cámaras de alta precisión, radares, sensores o sistemas de Inteligencia Artificial”, concluye.
Paula de Castro (AXA Partners): “Será necesario desarrollar nuevas coberturas que contemplen fallos tecnológicos”
Desde Allianz Partners España, José María Moreno, Head Comercial de Movilidad, apunta que, aunque esta tecnología se ha desarrollado mucho en los últimos años, actualmente no puede decirse que los coches autónomos hayan llegado a nuestras carreteras. “Aun así, acabarán siendo una realidad, y esperamos que ayuden a reducir accidentes y a mejorar nuestra calidad de vida”, asegura el experto. Según su criterio, el impacto de los coches autónomos en las carreteras del futuro será positivo: “Ya lo hemos visto con los ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor)”, explica Moreno.
“Aunque los ADAS no le dan una autonomía del 100% al vehículo, está más que demostrado que ayudan a prevenir accidentes advirtiendo al conductor de riesgos que requieren su intervención inmediata”, añade el portavoz de Allianz Partners España, y prosigue: “De hecho, los ADAS forman parte de los requisitos planteados en el Nuevo Reglamento de Seguridad que la Unión Europea aprobó en 2019”.
El Head Comercial de Movilidad de Allianz Partners advierte que esta novedad implicará un gran reto para todos los sectores relacionados con la movilidad, “puesto que deberemos adaptarnos a las nuevas necesidades que sujan con el uso de estos vehículos. Por nuestra parte, ya estamos trabajando con los principales actores del sector en esta línea para estar preparados”, asegura Moreno. “Siguiendo con nuestra filosofía de poner al cliente en el centro, lo más importante será la mejora en su seguridad y en la calidad de su circulación”, concluye.
José María Moreno (Allianz Partners España): “Los coches autónomos acabarán siendo una realidad y esperamos que ayuden a reducir accidentes y a mejorar nuestra calidad de vida”
Desde el punto de vista técnico, tal y como apunta el Manager de B2B del RACC, Daniel Cornudella, las tecnologías de conducción autónoma se están desarrollando rápidamente. “Su implantación práctica arroja muchos retos: requerirá una adopción inteligente por parte de los conductores, una larga y costosa adecuación de las infraestructuras y cambios normativos que garanticen la seguridad de todos los integrantes de la movilidad”, detalla el experto. Cornudella apunta que, de hecho, “la primera generación de sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS), que están llamados a tener un efecto significativo en la reducción de la siniestralidad, de momento están topando con algunas resistencias de adopción por parte de los usuarios”.
El Manager de B2B del RACC concluye que: “En clave de formación continuada, un paso natural será la capacitación de los conductores en el uso de las nuevas tecnologías embarcadas en los vehículos, que dialogarán con los equipos instalados en las carreteras”.
Daniel Cornudella (RACC): “La primera generación de sistemas ADAS de momento están topando con algunas resistencias de adopción por parte de los usuarios”
Por último, desde Tirea, José Luis Mayo, su director de Desarrollo de Negocio, argumenta que la conducción autónoma en España está en una fase de transición entre pruebas y despliegue limitado: “Los vehículos con sistemas de autonomía de nivel 2 (asistencia avanzada) y nivel 3 (automatización condicional) ya están presentes en el mercado, aunque su uso está restringido y siempre requiere intervención del conductor en caso necesario”.
Mayo recuerda que: “De hecho desde el año 2022, es obligatorio que los vehículos nuevos cuenten con sistemas ADAS, ya sea para controlar la velocidad a la que se circula, o para detectar fatiga, alertar cambios involuntarios de carril o sistemas de frenado en caso de emergencia”. Y añade que se prevé que los niveles 4 y 5, de conducción altamente autónoma y totalmente autónoma, estén disponibles en entornos controlados o para flotas específicas (por ejemplo, lanzaderas urbanas o trasporte de mercancías) a partir de 2030.
José Luis Mayo (Tirea): “Será necesario llevar a cabo un esfuerzo importante para contar con un marco jurídico adecuado e invertir en infraestructuras”
En lo que respecta a la reglamentación, el director de Desarrollo de Negocio de Tirea también recuerda que: “Este año, la DGT ha publicado el ´Programa ES-AV´, reglamento que regula las pruebas de vehículos autónomos en vías abiertas al tráfico general”, y explica que: “Este programa permite pruebas experimentales bajo condiciones estrictas de seguridad y transparencia, y exige autorización previa, seguro y operadores capacitados”.
Según el experto de Tirea, en cualquier caso, para que toda esta revolución tenga lugar, “será necesario llevar a cabo un esfuerzo importante para contar con un marco jurídico adecuado e invertir en infraestructuras, tanto en las propias vías, como en los sistemas informáticos, que deberán ser capaces de gestionar la ingente cantidad de datos que se van a generar en el futuro y asegurar su disponibilidad y calidad”, concluye Mayo.

