El impacto del apagón en el sector asegurador y el papel crucial de los peritos
Por José María de la Maza,
perito senior de Energía de Sedgwick Iberia
El histórico apagón que sumió a la Península Ibérica en la oscuridad el pasado 28 de abril de 2025 no solo ha puesto en jaque el sistema eléctrico español, sino que ha desencadenado una avalancha de reclamaciones que está poniendo a prueba al sector asegurador. Hablamos con expertos periciales para entender las consecuencias de este evento sin precedentes y su impacto en las aseguradoras.
La magnitud del desastre
«Estamos ante uno de los mayores siniestros colectivos de los últimos años», explica un perito especializado en daños eléctricos. «En cuestión de segundos, España perdió aproximadamente 15 gigavatios de potencia, el 60% de la demanda nacional en ese momento. Este colapso provocó una desconexión en cascada que afectó a millones de hogares y empresas».
El informe preliminar de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (Entso-E) revela que el apagón comenzó a las 12:32:57, cuando se produjo una serie de desconexiones de generación en el sur de España que sumaron unos 2.200 MW. En solo 27 segundos, a las 12:33:24, el sistema ibérico colapsó completamente.
El reto para las aseguradoras
Las compañías de seguros se enfrentan ahora a un aluvión de reclamaciones relacionadas con:
- Daños en equipos electrónicos: «Las fluctuaciones de tensión previas al apagón y la posterior reconexión han provocado daños en electrodomésticos, servidores y equipamiento industrial», señala nuestro experto. «Los peritos debemos determinar si estos daños son consecuencia directa del apagón o si existían problemas previos».
- Pérdidas económicas por interrupción de actividad: «Muchas empresas están reclamando por lucro cesante. Nuestra labor es analizar cada caso para verificar si las pólizas cubren este tipo de eventos y cuantificar las pérdidas reales», explica el perito.
- Deterioro de mercancías: «Supermercados, restaurantes y empresas farmacéuticas han sufrido pérdidas millonarias por el deterioro de productos refrigerados. Estamos evaluando caso por caso para determinar la cuantía de los daños».
El papel clave de los peritos
Ante esta situación excepcional, los peritos se han convertido en figuras fundamentales para gestionar la crisis. Su labor incluye:
- Verificación de la causalidad: «Debemos confirmar que los daños reclamados son consecuencia directa del apagón y no de otras circunstancias», explica nuestro experto.
- Análisis de las coberturas: «No todas las pólizas cubren los daños derivados de falta de suministro de proveedores. Estamos revisando minuciosamente las condiciones particulares de cada contrato para determinar qué está cubierto y qué no».
- Evaluación de medidas preventivas: «Parte de nuestro trabajo consiste en verificar la existencia de protecciones eléctricas exigidas por normativa, así como la disponibilidad de sistemas de respaldo de suministro eléctrico, como SAIs o generadores de emergencia, y comprobar si estos funcionaron correctamente».
Un cambio en el paradigma energético
El apagón dejó al descubierto una realidad incómoda: aunque la transición energética hacia fuentes renovables es necesaria, también requiere una planificación cuidadosa. La falta de estabilidad que aportan las tecnologías asíncronas puede poner en riesgo la seguridad del suministro si no se acompaña de medidas técnicas adecuadas. En este contexto, el apagón ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del sistema eléctrico español, que ha experimentado una profunda transformación en la última década. Según los datos de Red Eléctrica de España (REE), entre 2015 y 2025, la capacidad instalada de tecnologías asíncronas y dependientes de fuentes intermitentes se duplicó, pasando de aproximadamente 28.000 MW a 66.000 MW.
«El mix energético minutos antes del incidente mostraba una alta penetración de energías renovables, superando el 80% de la generación total», explica nuestro experto. «De este porcentaje, el 65% correspondía a tecnologías asíncronas, principalmente solar fotovoltaica (55%) y eólica (11%)».
Esta dependencia de energías renovables, aunque beneficiosa para el medio ambiente, plantea nuevos desafíos para la estabilidad del sistema eléctrico y, por ende, para el sector asegurador.
Lecciones para el futuro
El apagón de abril de 2025 está obligando a replantearse muchos aspectos del sector energético y asegurador:
- Revisión de pólizas: «Las aseguradoras están reconsiderando sus coberturas y condiciones para adaptarse a un escenario energético cambiante», señala nuestro experto.
- Mayor énfasis en la prevención: «Estamos recomendando a empresas y particulares que inviertan en sistemas de protección contra sobretensiones y equipos de respaldo para minimizar daños futuros».
- Colaboración entre sectores: «Es fundamental que el sector asegurador, las empresas energéticas y las administraciones públicas trabajen juntos para crear un sistema más resiliente».
El apagón ibérico de 2025 quedará como un punto de inflexión que ha puesto a prueba no solo nuestra infraestructura energética, sino también la capacidad del sector asegurador para responder a eventos de gran magnitud. Los peritos, en primera línea de esta crisis, están demostrando ser piezas fundamentales para gestionar las consecuencias y extraer lecciones que nos preparen mejor para el futuro.
