El incertidumbre geopolítica podría contener el crecimiento y la rentabilidad del seguro español en 2026
Afi considera que el panorama para este año del seguro español, aunque operando desde bases muy sólidas gracias a los resultados de 2025, incorpora dosis de mayor incertidumbre como consecuencia de los recientes acontecimientos internacionales, cuyo impacto final está lejos aún de poder determinarse. Indica que la duración y los efectos de la crisis provocada por el ataque de EEUU e Israel a Irán, que ha derivado en un conflicto de gran calado en todo Oriente Medio, estrangulando el aprovisionamiento de crudo y gas en aquella zona y elevando extraordinariamente los precios de la energía, amenaza con impactar severamente en crecimiento e inflación en todo el mundo, así como en tipos de interés y en el conjunto los mercados financieros finalmente.
Así, indica que, aunque la inercia y la solidez del sector juega a su favor:
• De cara al corto plazo, el sector se enfrenta a un entorno de riesgos al alza, entre los que destacan la incertidumbre geopolítica y energética, con potencial impacto
sobre inflación, tipos de interés y crecimiento económico.
• En el ámbito financiero, una eventual persistencia o repunte de los tipos de interés podría afectar tanto a la valoración de carteras como al comportamiento
del negocio de Vida, especialmente en sus productos más sensibles a la competencia bancaria.
Otras consideraciones de cara a dibujar las perspectivas para el futuro próximo son:
• Se mantienen las presiones estructurales en determinados ramos de No Vida, asociadas al aumento de la litigiosidad —particularmente en RC— y a la creciente severidad de los siniestros, en un contexto de mayor complejidad jurídica y social.
• El incremento en la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos continúa configurando un riesgo relevante para el sector, con implicaciones tanto en términos de siniestralidad como de asegurabilidad de determinados riesgos.
• A estos factores se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente (Solvencia II, IFRS 17, IRRD), que introduce nuevos retos en términos de capital, reporting y gestión del negocio.
• Finalmente, persiste en España una relevante brecha de aseguramiento en determinados segmentos —especialmente en riesgos climáticos, dependencia y ahorro previsional—, lo que, si bien constituye un desafío, también define un ámbito significativo de oportunidad de crecimiento estructural para el sector.
En este contexto, Afi sostiene que la capacidad del sector asegurador para adaptarse a este entorno de mayor complejidad determinará su capacidad para sostener los elevados niveles de rentabilidad alcanzados en los últimos ejercicios: «De hecho, es muy probable que con el cambio de entorno que se está produciendo, se contengan los registros de crecimiento del negocio y rentabilidad alcanzados en 2025″.
