La multiplicación de webinars asfixia el trabajo de los mediadores
«No podemos ni con un webinar mas«. Así se expresaba recientemente un corredor a esta redacción, resumiendo el creciente malestar que existe entre los mediadores ante la multiplicación de webinars que acaban asfixiando el trabajo de estos profesionales.
Aseguradoras, consultoras, proveedores, empresas de formación, tecnológicas, gurús, y otras entidades, se han lanzado desde que comenzó la pandemia a una frenética carrera por convocar continuamente webinars para los mediadores. La facilidad con la que se convocan estos eventos, combinada con el prácticamente nulo coste que supone convocarlos, ha originado una multiplicación de webinars en el sector, muchos de los cuales van dirigidos a los mediadores.
Hasta que llegó la pandemia, convocar un evento con presencia física en el sector requería de una cierta infraestructura, tiempo y dinero. Había que contar con un local, convocar con mucha antelación, tener en cuenta los desplazamientos o viajes de los asistentes, e invertir bastante tiempo en su organización y desarrollo. Con las nuevas tecnologías, los Zoom o Teams, todo esto se ha suprimido de un plumazo.
Una realidad del sector es que entidades de todo tipo que antes de la pandemia convocaban 3 o 4 eventos con presencia física al año, ahora convocan un webinar cada semana.
«Lo que la tecnología nos dio, la tecnología nos lo quitó«, así comenta otro corredor a esta redacción como la tecnología se estaba convirtiendo en un aliado indispensable para ganar tiempo en los trámites administrativos y dedicarlo a facilitar más atención a los clientes. Pero la llegada masiva de webinars está minando el tiempo disponible para los asegurados de los mediadores: «Además, muchos de los webinars a los que nos convocan todo tipo de entidades son `semi-obligatorios´. Si no asistimos, los convocantes se molestan con nosotros».
Déficit de atención en los webinars
Desde varios ámbitos del sector asegurador, se reconoce que los webinars cada vez captan menos la atención de los asistentes: «Muchas veces se está por estar, y no se presta atención. Incluso se está conectado, pero se está trabajando en otra cosa». Si al déficit de atención intrínseco en los webinars, se suma la asistencia continua a varios de ellos cada semana, el impacto de la información que se quiere transmitir se reduce drásticamente.
En los eventos con presencia física, los mediadores reservaban su tiempo para la asistencia, dejaban al margen el trabajo, y su atención era mucho mayor, con lo que su impacto informativo y formativo era mucho mayor, aunque supusiera la necesidad de desplazarse.
La desaparición del networking
Otro desventaja de los webinars frente a los seminarios con presencia física es la práctica desaparición del networking, que era uno de los valores más apreciados por mediadores, a la hora de asistir a un evento. Este contacto personal y distendido con competidores, nuevas aseguradoras, amigos de profesión, etc. era muy apreciado por los mediadores, que aprovechaban para saber realmente cuál es su posición en el mercado y conocer cómo lo están haciendo los demás.
En los webinars, aunque se puede preguntar, el diálogo se restringe de forma importante durante su desarrollo y el contacto distendido con los colegas de profesión que existía al finalizar los actos, desaparece.
Todas estas circunstancias están haciendo que muchos mediadores se replanteen su participación en los webinars que se convocan y sean cada vez más selectivos a la hora de participar en ellos. Todo a la espera de que el retroceso de la pandemia, tras la vacunación masiva, haga florecer de nuevo los ahora añorados eventos con presencia física.
