Los mediadores y la Generación de Cristal tras el paso de la DANA
Por Carlos Montesinos, CEO de
CGPA Europe Sucursal España
Recientemente me invitaba Asoccex a exponer cómo CGPA Europe, especialista en RC Profesional de corredores, estaba viviendo esta terrible situación, cómo nos estaba afectando o cómo nos podía afectar, pero me salté ligeramente el guión.
Justo delante de mí había intervenido Martín Julián Rojo, presidente de Aprocose, asociación de corredores que junto a ACS-CV cuentan con una alta implantación en el territorio valenciano y por lo tanto todos ellos estaban gravemente afectados. Algunos de manera directa habiendo perdido la oficina, otros han doblado horas de trabajo sin descanso o comunicando cientos de siniestros al Consorcio en horarios intempestivos, debido a que la web se llegaba a colapsar por el alto volumen de usuarios que estaban intentando acceder al mismo tiempo. Como bien indicaba Martín, el mediador se ha dedicado de manera incansable a quitar el lodo de los papeles, haciendo referencia a esa lógica y necesaria burocracia que surge tras el siniestro y que el consumidor muchas veces no entiende.
Sé de primera mano toda la labor que está haciendo el sector asegurador y por supuesto la mediación. Pero esta intervención de Martín, cambió la mía.
Yo soy de Valencia y tengo la suerte de vivir en la zona no afectada. El día 29 estaba fuera de casa y hasta el día 1 no tenía programada mi vuelta. Nada de lo que me trasladaban familia, amigos o imágenes se acercaba a lo que vería a partir del día 1 de noviembre en mi ciudad.
Nada más llegar a casa, quise acompañar a llevar algo de comida a los afectados y ahí vi una realidad paralela. Valencia ciudad estaba, y está, sin ningún daño, pero, al otro lado del puente, el barrio de La Torre era la fiel imagen de una ciudad arrasada. Y lo que más impactaba era ver un río de gente joven yendo cargada como mulas con agua embotellada, carros y bolsas de comida, maletas con ropa etc. Y a la vuelta, podíamos ver a toda esa misma gente joven, con caras de cansancio y llenos de barro de haber estado haciendo lo que buenamente podían. Tres días después, la gente ayudaba con todo lo que podía, literalmente caminando kilómetros y kilómetros para ayudar, sin ninguna intención de recibir nada a cambio, simplemente haciéndolo por pura convicción y solidaridad por un pueblo que es el suyo, el valenciano. Un pueblo que hoy es de todos los españoles que han dedicado un mínimo esfuerzo por ayudarles a sobrevivir durante esos primeros días.
Lo sorprendente fue ver al día siguiente, sábado, todavía más gente yendo y viniendo a ayudar de nuevo, a limpiar, a llevar comida, agua y ropa. Incansables. Pero principalmente gente joven, chavales y chavalas que todos teníamos como “la generación de cristal”, que estaban aquí de paso, sin pena ni gloria. ¿Qué será de ellos cuando tengan que pasar por un momento duro? nos preguntábamos muchos. ¿Qué sería de nosotros, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros vecinos sin ellos? Esto es lo que hoy nos preguntamos. Esta generación de cristal que se ha desplazado desde todos los puntos de España nos ha demostrado sin necesidad de reivindicar nada que son imprescindibles y que van a jugar un papel fundamental en el futuro de nuestro país. De esto no hay duda.
El mediador de seguros lleva años, como esta generación de cristal, ayudando y jugando un papel estratégico en nuestro país, pero a veces poco reconocidos. En esta ocasión lo han vuelto a demostrar, poniendo todos los medios a su alcance. Han respondido en masa ante la situación, viniendo desde todas las ciudades a ayudar a sus compañeros y al pueblo valenciano a limpiar lodo, pero también a desatascar y limpiar el fango de los papeles, organizándose rápidamente para ayudar a tramitar siniestros de sus colegas, de no colegas e incluso de pólizas mediadas por Operadores de Banca Seguros o pólizas en directo. En definitiva, arrimando el hombro en un ejemplo de solidaridad absoluta. Como esa generación de cristal.
Que los mediadores aportan un valor imprescindible que va más allá de la simple búsqueda de la mejor opción para el consumidor o el asesoramiento, no hay ninguna duda, es un hecho cierto. Ahora el reto está en hacerle ver a toda la sociedad la importante labor social que desempeñan los mediadores y que tengan el reconocimiento que merecen, para que todos nos podamos hacer la misma pregunta que nos hacemos hoy con esta generación de cristal ¿Qué sería de nosotros, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros vecinos, de nuestro tejido empresarial sin ellos, los mediadores?
