Mapfre prevé que No Vida crecerá un 6,2% y Vida caerá un 5% en España en 2024
Mapfre Economics, el Servicio de Estudios de Mapfre, ha presentado hoy la actualización de sus perspectivas para la economía y el seguro para el resto de 2024 y para 2025, recogidas en el informe ‘Panorama económico y sectorial 2024: perspectivas hacia el segundo semestre’. En el caso del mercado asegurador, a nivel global, el director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de Mapfre Economics, Ricardo González, ha indicado que el informe revela que las perspectivas siguen siendo positivas, aunque sean inferiores a las de 2023, y se espera que en 2024 las primas de Vida crezcan un 4,4%, y las de No Vida, un 5,2%. Estas son consistentes con la buena disposición que se espera que desempeñe la economía mundial a lo largo de este año. Por ramos, a nivel global, Ricardo González apunta todavía problema en Autos, y en Salud pero solo en algunos países. Perspectivas que en caso de España, en un escenario base, en primas son negativas (-5%) en el caso de Vida; mientras, en No Vida se espera una evolución positiva del 6,2%.
Para 2025, a nivel global, la situación cíclica esperada incluso mejoraría, ya que, con una inflación más controlada, las condiciones financieras volverían a ser soporte para el consumo, y la inversión, respaldando unas proyecciones relativamente favorables en el crecimiento de las primas No Vida con un 5,4% de avance esperado y, aún suficientemente benignas para la generación del negocio de Vida, para el que se prevé un crecimiento cercano al 7,9% interanual. Si nos centramos en España, las perspectivas de crecimiento en primas, en un escenario base, en Vida se sitúan en un 3,4%, mientras que en No Vida el negocio evolucionará un 4,7%.

Perspectivas económicas
Por su parte, la economía española ha mostrado resiliencia frente al endurecimiento de las condiciones financieras de los últimos años, y los indicadores adelantados coinciden en que seguirá así en los próximos trimestres. Por eso, Mapfre Economics ha mejorado la previsión de crecimiento del PIB nacional hasta el 2,4% para este año y hasta el 1,9% para 2025, frente al 2,1% y el 1,6% previsto anteriormente.
El consumo se desacelerará a raíz de la inflación, pero la inversión tenderá a recuperarse a medida que las condiciones financieras se vuelvan más favorables. Las exportaciones son otro factor positivo en el cómputo, que crecen más que las importaciones, aunque la balanza comercial es negativa. La inflación promedio, por su parte, se situará este año previsiblemente en el 3,3%, para bajar en 2025 hasta el 2,5%, aún por encima del objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo (BCE).
En referencia a la economía mundial, se prevé una mejora tanto para 2024 como para 2025, situándose la tasa de crecimiento en el 3% y 2,9%, con una inflación del 4,5% y del 3,5%, respectivamente. Los precios avanzan en la dirección correcta, pero con niveles de evolución muy dispares. Obstáculos como la presión de los servicios y los aumentos salariales, la evolución en los precios de las materias primas o la disrupción de las cadenas de suministro relacionadas con la crisis del Mar Rojo, cuya congestión en los puertos y aumentos de costes siguen sin normalizarse, le impiden alcanzar el objetivo de los bancos centrales.
Estados Unidos crecerá un 2,1% este año y un 1,8% el que viene, con lo que se mantiene la previsión de la edición anterior para 2024 y sube dos décimas la de 2025. La inflación promedio se situará previsiblemente en el 3% y en el 2,4%, respectivamente. El Servicio de Estudios de Mapfre destaca que el mercado laboral empieza a dar signos de debilidad, con el paro subiendo al 4,1% en junio desde el 3,8% de marzo, que se suma a los indicadores adelantados negativos que se han ido conociendo. El principal riesgo para la economía estadounidense es el alto nivel de deuda y de déficit, en un momento en el que, con un crecimiento saludable, el gobierno ya no debería estar incurriendo en déficit.
La Eurozona crecerá previsiblemente el 0,8% en 2024 y el 1,7% en 2025, con una inflación promedio del 2,3% y del 2%, respectivamente. El desempeño a corto plazo de la economía europea dependerá en gran medida de la conjugación de fuerzas entre la relajación monetaria prevista y del regreso de las reglas fiscales, es decir, del equilibrio fiscal.
Por su parte, Asia Pacífico registrará un crecimiento del PIB del 4,7% este año y el 4,3% el que viene, con una inflación del 0,9% y del 1,7%, respectivamente, mientras que Latinoamérica crecerá un 1,3% en 2024 y un 2,1% en 2025. La inflación promedio se mantendrá alta, con el 8,5% en 2024, para desacelerarse el que viene hasta el 7,6%.
«El panorama actual ofrece una visión macroeconómica más equilibrada, aunque esta etapa de ralentización continúa planteando ciertas divergencias en términos de actividad, inflación y políticas monetarias, ante un escenario geopolítico desafiante que abre una brecha más profunda», destaca en el informe Manuel Aguilera, director general de Mapfre Economics.
