Tribuna de Iñaki Ereño (Sanitas) sobre los «aprendizajes para afrontar una realidad diferente»
Por Iñaki Ereño, CEO de Sanitas
Con la llegada de la nueva normalidad, hemos podido, por fin, pararnos un segundo a reflexionar sobre todo lo que ha pasado desde que a mediados de marzo los datos confirmaban que nos enfrentábamos a una pandemia que iba a ponernos a prueba a todos, especialmente a aquellos que formamos parte del sistema de salud del país. Unos meses que no olvidaremos, tanto por su intensidad como por la crudeza con que este virus ha puesto en jaque a toda una sociedad. Desde Sanitas, como uno de los actores principales de la sanidad española, lo hemos vivido muy de cerca ya que hemos formado parte del esfuerzo colectivo emprendido para atajar las consecuencias del Covid-19.
Es momento de sentirse orgulloso del trabajo realizado, pero de seguir trabajando, porque no hemos llegado aún a la meta. Es decir, no hay lugar ni tiempo para la autocomplacencia, la sociedad espera de nosotros que estemos a la altura de posibles rebrotes y que, si surgen, seamos capaces de responder con mayor agilidad y rapidez. Tenemos que extraer lecciones y aprendizajes de lo que hemos vivido.
En Sanitas estamos en alerta aún, con todo dispuesto para volver a activar, en tan solo 24 horas, nuestra capacidad hospitalaria ampliada, la que tuvimos durante los peores momentos de la pandemia. Lo que en marzo nos costó unos pocos días, ahora podemos hacerlo en uno. Para esto, mantendremos desplegados nuestros hospitales de campaña hasta, al menos, finales de año. Si algo nos ha enseñado esta crisis es que trabajar juntos nos hace mejores, especialmente en materia de sanidad. A lo largo de la crisis, hemos destinado todos nuestros recursos a este esfuerzo colectivo, hemos aportado 5.600 profesionales. En el pico más alto de la pandemia llegamos a tener en nuestros hospitales a 440 pacientes, un 20% de ellos derivados de la sanidad pública, ya que desde el primer minuto Sanitas puso a disposición de quien lo necesitase todos sus recursos. En total, hemos atendido 1.300 pacientes en nuestros hospitales propios y 1.290 clientes más han sido atendidos en nuestro cuadro médico.
Durante estos meses se ha acelerado la digitalización de nuestros servicios. Algo para lo que desde Sanitas llevábamos años preparándonos pero que ahora ya no es una opción accesoria, sino una verdadera necesidad para sobrevivir. Además de una oportunidad para mejorar la experiencia de nuestros clientes, estar más cerca de ellos, solucionar sus problemas más rápidamente y responder a sus necesidades en cualquier momento y lugar, la digitalización ha demostrado su verdadera importancia durante los meses en que la gran mayoría de la población no podía salir de sus domicilios. Esto ha permitido desde mantener el contacto con nuestros seres queridos hasta poder seguir trabajando en remoto. Esta emergencia sanitaria ha acelerado un proceso que era imparable y en materia de sanidad, las dudas que podían haber surgido en un principio se han despejado.
Gracias a la telemedicina, por ejemplo, muchos ciudadanos han podido acceder a un médico a través del móvil o han podido consultar con su dentista sus problemas dentales no urgentes, ya que el acceso a las 41 clínicas dentales de Sanitas que estuvieron abiertas en todo momento durante el estado de alarma estaba reservado a urgencias. En Sanitas hemos atendido a lo largo de la crisis sanitaria cerca de 230.000 consultas por vía telemática -con picos de 5.000 diarias-, unas cifras que multiplican por 13 las registradas en 2019. Algo totalmente impensable cuando empezamos el año. Además, en las residencias de mayores, especialmente afectadas por la crisis y donde se decretó el confinamiento total para proteger de contagios a los residentes, las videollamadas se han convertido en la principal vía de contacto de los residentes con sus familias, algo fundamental.
Hemos incrementado aún más la oferta médica de nuestras residencias. Ahora, las personas que viven con nosotros cuentan con los servicios de medicina y enfermería existentes previamente y, además, con servicio de urgencias 24 horas y consultas con 15 especialidades médicas distintas a través de videoconsulta. Nuestros centros cuentan también con balas de oxígeno para todos los residentes y nuestros profesionales de las residencias, así como los de los hospitales, estarán protegidos como lo han estado durante los peores momentos de la primavera, dado que contamos con stock de EPIs hasta finales de año. Además, todos nuestros clientes contarán con el apoyo de Sanitas si fuese necesario un nuevo confinamiento. Desde el primer momento dimos acceso a la videoconsulta a todos nuestros clientes y así va a seguir siendo también hasta 2021.
Creemos que cuidar de la salud cuando existe un problema es un paradigma ya obsoleto. La prevención es ahora la piedra angular sobre la que queremos trabajar. En el futuro cercano contaremos con un ‘coach’ de salud que nos ayude con la nutrición y el deporte, pero también a gestionar patologías crónicas como la hipertensión o la diabetes. Un mayor control de estas patologías permitirá contar con mejores armas para luchar contra una posible pandemia. Estar sanos nos permitirá esquivar o minimizar el impacto de las consecuencias de un posible rebrote del virus.
En definitiva, hemos sacado conclusiones, extraído aprendizajes que continuaremos aplicando cuando todo se estabilice, y lecciones para afrontar un nuevo rebrote con más seguridad, más calma y más conocimiento de causa. No solo hemos aprendido para gestionar mejor, sino que hemos detectado oportunidades de mejora que vamos a aprovechar con decisión.
