Estafas en la red: A quién se puede reclamar y cómo protegerse
Por Marina Barriendos, abogada de ARAG
Actualmente todos utilizamos Internet, en mayor o menor medida. Nuestra actividad en las redes sociales, en los buscadores de empleo o en la banca on-line provocan que nuestros datos y vidas estén muy expuestos en el mundo online. Además, muchas de las compras, transferencias y envíos se gestionan a través de Internet.
¿Cuáles son los peligros?
El más conocido es el phising, con el que los delincuentes consiguen nuestros datos y los usan para conseguir nuestro dinero. Una vez obtenidos nuestros datos se usarán para robar el dinero de cuentas bancarias, usar la tarjeta de crédito en compras, venderlos a un tercero o suplantar la identidad.
¿Cómo consiguen los datos?
Los ciberdelincuentes se hacen pasar por otra persona o empresa mediante un perfil falso y a través de portales que parecen seguros. Así, engañan al usuario para que facilite sus datos personales como credenciales de acceso, número de tarjeta, etc.
Algunos ejemplos de estafas son: ofertas de trabajo excesivamente bien remuneradas, en los que nos pedirán dinero para formación o seguridad social; ofertas en las que nos venden objetos o marcas a precios muy baratos; préstamos con muy poco interés, pero que piden pagar una determinada cantidad para tramitarlo; cupones de lotería premiados falsos; o alquiler de viviendas vacacionales para los que pagamos una cantidad por adelantado y no existe o es distinto a lo anunciado.
Si has sido víctima, ¿qué puedes hacer?
Dependerá del tipo de estafa de la que hayas sido víctima, pero en líneas generales:
- Debes recabar pruebas: la web desde la que nos han estafado, así como capturas de pantallas o correos electrónicos, cualquier información que pueda servir a los investigadores.
- Denuncia: aportando todas las pruebas en comisaría o el Juzgado de Guardia.
- Una vez hecho lo anterior, cambia las credenciales de acceso a tus cuentas corrientes, emails, redes sociales…
¿Cómo podemos protegernos?
- Tu banco o empresas no suelen pedir tus datos por email. Por lo tanto, si recibes un correo electrónico que te solicita datos personales, no los facilites. Si has recibido un correo que te genera cierta duda, no lo abras o no hagas click en los enlaces que hay dentro.
- Cuando busques una entidad o empresa, asegúrate de escribir su nombre bien. Muchos delincuentes cibernéticos crean páginas con nombres casi idénticos para aprovechar nuestros descuidos.
- Cambia cada 6 meses las contraseñas de acceso. Es una de las mejores maneras de evitar que estos malhechores puedan atraparnos.
- Contratando el seguro ARAG Protección Digital que incluye la reclamación por uso fraudulento de la tarjeta de pago y en contratos de compra y servicios digitales. También incluye la reclamación de daños por infracción de la normativa de protección de datos y la defensa administrativa digital en materia de protección de datos. Además, la póliza añade servicios de asistencia informática, como la recuperación de datos en disco duro, y servicios de ciberseguridad como la configuración de control parental o la gestión del final de la vida digital.
