La necesaria colaboración público/privada
Por Maciste Argente, corredor de seguros
Estamos muy cerca de que se produzca el primer año desde que fue decretada la actual pandemia y tal vez sea el momento de hacer algunas reflexiones sobre el desarrollo de los acontecimientos a lo largo de este tiempo, especialmente en aquello que nos afecta como sector.
A estas alturas ya nadie duda de que nos estamos enfrentado a una de las peores crisis de la humanidad que ha dejado en nuestro país más de dos millones de contagiados y más de 51.000 fallecidos.
Es claro que grandes males requieren grandes remedios y que por lo tanto en esta cruzada todos los medios deben de ser muy bien venidos y rechazar ayuda adecuada en este proceso es tan incomprensiblemente como absurdo.
Viene esto a colación por el reciente posicionamiento, tanto del Ministerio de Sanidad como de algunos gobiernos autonómicos, rechazando la colaboración de IDIS en el proceso de vacunación contra el Covid, poniendo a disposición de estos Organismos su red de 458 hospitales, más de 12.000 centros médicos y cerca de 270.000 profesionales sanitarios. Todo ello además bajo la premisa de no incrementar el coste del sistema sanitario.
La respuesta oficial emitida desde la Administración ha sido decir llana y sencillamente que la vacunación se realizará con los medios públicos. No parece que las cifras de vacunación sobre las dosis disponibles avalen para nada esta posición de la Administración pues, de seguir de esta forma, en los próximos meses no seremos líderes en personas vacunadas pero si lo seremos en almacenes llenos de viales.
Todavía nos duele el alma recordar las imágenes de hospitales desbordados con pacientes en los pasillos como consecuencia de la primera ola sin haber recurrido a la sanidad privada para que aportara un buen número de camas libres en planta, así como de UCI. Estamos en estos momentos acercándonos en algunos centros a esa misma situación y nada parece haber cambiado.
Valorar de manera unilateral las razones que llevan a los responsables de esta decisión a rechazar esta ayuda tiene el enorme peligro tanto de caer en error como de ser tildado de sectario. No realizare por lo tanto en ninguna afirmación concreta aunque sí que planteo las siguientes dudas con la vaga esperanza de poder obtener respuesta:
¿Acaso no ofrecen suficientes garantías sanitarias la red privada de centros integrados en IDIS?
¿Es cierta la afirmación realizada en el sentido de que esta colaboración no incrementaría el coste sanitario?
¿No es urgente que la vacunación se realice en el menor tiempo posible como mejor garantía de lucha contra el Covid?
¿Puede suponer el retraso mayor incremento de afectados y por lo tanto de víctimas?
¿Es acaso desproporcionado el que las Administraciones liberen recursos para este cometido?
Ante una pandemia como esta ¿puede anteponerse algún criterio conceptual estigmatizando lo privado frente a lo público?
Estoy totalmente convencido de que en cuestiones sanitarias los integrantes de nuestro sector no apostamos ni de lejos por contar únicamente con una alternativa privada frente a la pública, a decir verdad llevo muchísimos años escuchando la necesidad de colaboración entre lo público y lo privado pero, o no hemos sabido explicarlo o no se nos entiende cuando afirmamos que la salud puede y debe descansar en estos dos pilares precisamente como la mejor de las garantías para que los ciudadanos cuenten con un adecuado y sostenible sistema que garanticen su nivel asistencial.
Desde años las administraciones derivan a la sanidad privada intervenciones y pruebas médicas, cuando los servicios públicos se saturan o las listas de espera se alargan, y ello no ha supuesto ningún problema para los pacientes. Siendo esto así ¿no es urgente el aceptar la ayuda propuesta como mejor medio para alcanzar los ratios de vacunación necesarios?.
De nuevo el debate no es si gato blanco o negro y si el que uno y otro cacen ratones, aunemos fuerzas frente a un enemigo común que no entiende de economía de mercado ni de prevalencias entre lo público y lo privado, lo que está en juego es mucho mas importante que esa disquisición conceptual y errar en las decisiones puede llevar a valorar la dimensión de las mismas contabilizando afectados y fallecidos.
