La reinvención del seguro de salud para seguir siendo útil
Por Jaime Ortiz, director Comercial y Marketing de Asisa
El seguro de salud español es un modelo de éxito. Desde mediados de los años 90, el sector crece de manera ininterrumpida y más de 14 millones de españoles cuentan con un seguro de salud que permite acceder a la sanidad privada de manera sencilla, rápida y con un precio muy asequible.
La gran fortaleza del seguro de salud en España es la alta valoración que hacen de él sus usuarios, que mantienen un alto nivel de satisfacción con los seguros que tienen contratados. A diferencia de otros ramos, el seguro de salud es utilizado de manera recurrente por muchos asegurados, que lo perciben como un servicio más que da acceso a la red sanitaria privada. En los estudios publicados, más del 80% de los asegurados recomendaría la contratación de un seguro por sus excelentes servicios.
Esa confianza hace que más de la cuarta parte de la población cuente con un seguro de salud. Una cifra que es muy relevante en un país que tiene un sistema sanitario público universal, que limita al sector empresarial los incentivos fiscales a la contratación de seguros de salud y en el que los particulares no cuentan con ninguna deducción fiscal a pesar del ahorro que generan al sistema público. Tenemos margen para seguir creciendo, especialmente en algunas zonas del país que tienen una menor penetración del seguro de salud y en algunos sectores como pymes o autónomos. A la vez, algunas coberturas y servicios, como la telemedicina o la atención en salud mental, pueden atraer a nuevos clientes.
Sin embargo, seguir creciendo no será fácil y el sector tiene que hacer frente a varios desafíos. Entre ellos, el seguro de salud tiene un problema de rentabilidad evidente que el sector arrastra desde hace años. Es cierto que la propia configuración de nuestro seguro de salud, que convive con un sistema sanitario público universal y de alta calidad, nos obliga a mantener unas primas bajas. Esto, unido, por un lado, a la colectivización del sector y a la entrada de nuevos competidores, que empujan los precios a la baja, y, por otro lado, al incremento de los costes por la inflación creciente en el precio de las prestaciones, que supera el incremento general de los precios, el envejecimiento y la incorporación de nueva tecnología, además de la situación del mutualismo administrativo -cuya pervivencia está en juego en este momento-, deterioran los márgenes de rentabilidad y la cuenta técnica de las aseguradoras de salud.
Para hacer frente a este escenario, las aseguradoras tendremos que acercar progresivamente los precios de nuestros productos a los costes de la prestación para poder mantener la calidad asistencial. Hemos empezado a hacerlo mientras impulsamos herramientas que nos ayudan a ser más eficientes en la gestión, como los procesos de digitalización o la personalización de las pólizas.
Toda esta transformación la estamos impulsando en un escenario demográfico marcado por el envejecimiento acelerado de la población que, además de impulsar al alza los costes, pone de manifiesto las debilidades de nuestro modelo asegurador. Por lo tanto, adaptar nuestro modelo al reto demográfico, avanzando hacia un nuevo modelo que reparta mejor los costes entre los asegurados, que fomente la colaboración público-privada y que permita desarrollar estrategias preventivas y de cuidado de la salud a largo plazo y diferenciales entre las compañías es el segundo gran reto del sector.
El tercer desafío al que nos enfrentamos es adaptarnos a las demandas de las nuevas generaciones de consumidores (‘millennials’, generación Z) y ser capaces de competir en un mercado con más actores (grandes tecnológicas, insurtech, etc.). Para ello, estamos avanzado en la personalización de nuestros servicios y en la digitalización de nuestros procesos para simplificarlos y ser mucho más eficientes.
El seguro de salud ha avanzado mucho en los últimos años en el desarrollo de una oferta flexible, con productos que se adapten a las demandas y necesidades particulares de cada cliente. A la vez, las aseguradoras estamos haciendo un gran esfuerzo para conocer cada vez mejor a nuestros clientes y ayudarles a diseñar planes integrales para el cuidado de su salud. La tecnología disponible, especialmente la que proporcionan los ‘wearables’, será decisiva para avanzar aún más en esta estrategia de personalización.
La personalización nos permite ampliar nuestras coberturas y adaptarnos a las demandas concretas y particulares de los asegurados. Para ello, estamos mejorando la flexibilidad de nuestras pólizas, cuadros médicos, formas de contratación y de pago, etc. Igualmente, estamos transformando la forma en la que prestamos la asistencia, con herramientas como la telemedicina, la incorporación de la receta electrónica, la reducción de trámites administrativos, la automatización de muchas autorizaciones o el desarrollo de sistemas de basados en el uso de inteligencia artificial (IA) para mejorar la relación con el cliente. Nuestro objetivo es que cada cliente pueda elegir la forma de acceder a la prestación que más le convenga en cada momento.
Estamos avanzando notablemente en esa personalización, pero todavía nos queda mucho margen para diseñar productos adaptados a la demanda de los nuevos clientes y que combinen coberturas para curar en caso de enfermedad, pero también coberturas específicas para prevenir y hacer que los asegurados puedan vivir más años y con mayor bienestar.
En este avance hacia la personalización y la llegada a nuevos clientes deben jugar un papel cada vez más destacado los mediadores y corredores, especializados en atender las necesidades de las empresas y en quienes cada vez más pymes confían para contratar sus seguros. La mediación es un aliado esencial para las aseguradoras. El seguro de salud cada vez es más valorado por las empresas y el conocimiento del mercado, la capacidad de innovación y la confianza que generan los corredores en sus clientes y en las compañías hacen que sean unos socios imprescindibles para seguir impulsando este ramo. Por ello, la presencia de los productos de salud en la oferta de los corredores se fortalecerá a corto y medio plazo.
En definitiva, el seguro de salud vive un momento decisivo para impulsar su transformación, seguir creciendo y fortalecer su capacidad de ser útil a sus clientes y a la sociedad en su conjunto.

