La evolución en complejidad de los sistemas de valoración del daño
Por Carlos Represas, director de Innovación y Expedientes Complejos de Promede
«Un ojo, 180 piastras» (Código Pirata de Henry Morgan)
Hasta bien entrada la edad media, primaba la Ley de Talión (ojo por ojo, diente por diente) en la reparación de los daños corporales. En los últimos siglos la indemnización fue sustituyendo progresivamente a esta venganza como forma de reparación. Sin embargo, es en el albor del siglo XX cuando el nacimiento del automóvil y el desarrollo industrial gestan lo que hoy conocemos como seguros de Responsabilidad Civil. Las diferentes formas de indemnizar el daño ocasionado por estas actividades de riesgo están muy ligadas a las diferentes filosofías jurídicas. En nuestro entorno puede considerarse la Resolución 75/7 del Consejo de Europa como un punto de inflexión, al iniciar lo que hoy podemos llamar la reparación integral del daño.
Los primeros esbozos de sistemas de valoración / baremos se inician en España en el último cuarto del pasado siglo, pero podemos considerar que es la Ley 35/2015 la que cambia todo lo anterior. La amplitud de perjuicios que contempla viene a consolidar aquellas recomendaciones de la Unión Europea de 1975. Un efecto colateral de su implementación es la necesaria profesionalización de cualquier actor que se aproxime a ella (abogados, peritos). Y más recientemente, la Ley 5/2025, que viene a reformar algunos aspectos del anterior texto (Ley 35/2015), redobla la necesidad de esfuerzos para aplicarla de forma adecuada. Las indemnizaciones pueden alcanzar cifras de vértigo comparadas con un pasado muy cercano. Esto exige cada vez más responsabilidad, si cabe, en una correcta aplicación de la ley, tanto para las víctimas como para el sector asegurador.
En Promede llevamos más de 20 años colaborando con el sector asegurador a través de nuestra red de peritos expertos en daños corporales. Paralelamente a esta actividad, nos hemos ocupado de la formación especializada en Valoración del Daño Corporal ofertando un Máster Universitario en colaboración con la Universidad Camilo José Cela, además de realizar cursos y jornadas técnicas orientadas al mundo asegurador.

Acompañando a la evolución en complejidad de los sistemas de valoración y su impacto, en los últimos años hemos incorporado tecnologías y disciplinas emergentes, de las que me gustaría destacar algunas de ellas:
- La Biomecánica Forense. Nos permite estudiar en detalle los accidentes y sus consecuencias, pudiendo evaluar la implicación en la gravedad de las lesiones situaciones como el incorrecto uso de los dispositivos de seguridad (cinturón, casco, exceso de velocidad).
- La Epidemiología Forense. La incertidumbre causal protagoniza la mayor parte de las relaciones causales. El desarrollo de esta disciplina permite introducir cálculos científicos de probabilidad en múltiples situaciones (responsabilidad en el siniestro, pérdida de oportunidad)
- La Ciencia Actuarial Forense. Contamos con un departamento específico por el impacto que suponen los cálculos actuariales en la Ley 35/2015 y sucesivas.
- La Inteligencia Artificial. Hemos desarrollado nuestro propio modelo predictivo (PAL – Promede Algoritm) basado en sistemas actuales y universales de codificación de lesiones que relacionamos con las posibles consecuencias del accidente (días de curación, secuelas), y permitan a las aseguradoras calcular las provisiones técnicas de forma rápida y eficiente.
Apostamos por la consultoría especializada como mejor forma de relación con el mundo asegurador, ofreciendo de forma conjunta nuestro conocimiento (Valoración del Daño, Biomecánica Forense, Epidemiología Forense, Ciencia Actuarial, Inteligencia Artificial)

