Contar con un seguro adecuado, esencial en siniestros de alto impacto
Por José Luis Marín Subdirector General de Operaciones de Grupo Mutua Propietarios
Como sucedió en los incendios de Campanar (Valencia) y Villajoyosa (Alicante), si a una pequeña sobrecarga se le unen otros elementos externos como el fuerte viento, la propagación del fuego hacia arriba, las ventanas abiertas, la falta de ‘cortafuegos’ o la caída de material incandescente hacia las plantas inferiores, el resultado puede derivar en un siniestro de alto impacto.
En estos casos, cuando las llamas se propagan en apenas unas horas, la prioridad es, por supuesto, salvar a las personas y, por ello, el índice de destrucción resulta muy elevado. Además, su imprevisibilidad es un factor fundamental, ya que resulta prácticamente imposible estar preparados para estas situaciones.
El hogar, recordémoslo, es la principal inversión de una gran parte de la población. Según la última Encuesta Financiera de las Familias, elaborada por el Banco de España y publicada en 2020, la vivienda es el activo más importante de las familias, ya que representa el 52,9% del valor de los activos reales para el conjunto de hogares y un 41,9% del valor de los activos totales. Por ello, conviene que ésta esté adecuadamente asegurada. Sorprende ver, en primer lugar, que no exista la obligatoriedad de contar con un seguro que cubra los daños en las viviendas y sobre todo de los daños por responsabilidad civil causados a terceros. En lo siniestros comentados hemos visto cómo muchos locales y viviendas no tenían seguro. Se estima que aproximadamente el 10 por ciento de los hogares españoles carecen de seguro.Ante estas circunstancias, el papel de los mediadores es fundamental para hacer entender la importancia tanto de contar con una garantía para proteger la propiedad -, como que lo haga adecuadamente, con unas cifras acordes al valor del bien al que queremos dar cobertura.
Para los daños propios es muy importante valorar correctamente los capitales a asegurar ajustándolos a la realidad del interés asegurable, tanto en la contratación, como en las sucesivas renovaciones, resultando muy conveniente contratar la clausula de revalorización de capitales, y adicionalmente revisando su adecuación cada 3 o 4 años. Esto nos evitará la reducción de la indemnización por la aplicación de la regla proporcional por infraseguro en los siniestros parciales, o que la indemnización resulte insuficiente para reconstruir el objeto siniestrado en los siniestros totales.
Si hablamos de la cobertura de responsabilidad civil también sorprende ver capitales contratados muy bajos, que pueden comprometer seriamente nuestro patrimonio en caso de ocurrencia de siniestro, cuando con incremento de prima muy reducido se pueden garantizar capitales que nos van a proteger en casi todos los casos.
También hay que revisar las garantías contratadas, límites y sublímites. Por ejemplo, los gastos de demolición y desescombro, y ver si forman parte del capital asegurado para continente o si, como en el caso de Grupo Mutua Propietarios cuentan con un capital adicional del 10 por ciento del capital de continente.
Además, en siniestros como los de la Comunidad Valenciana, otro factor importante a gestionar con una respuesta inmediata al siniestro es el desalojo del edificio. En muchos casos, es una situación complicada que el mediador debe resolver con eficacia, sobre todo si se dan daños personales. A todos los implicados hay que tratarlos con mucha empatía, teniendo siempre en cuenta la incertidumbre y la desazón a la que se están viendo sometidos.
Si en la gestión de siniestros lo más importante siempre son la personas, los afectados por las consecuencias del siniestro, en los de alto impacto es aún más relevante si cabe.
En este sentido, además de trabajar con la máxima rapidez y eficacia, también se ha de mantener informados a los afectados, reuniéndose con ellos y con los administradores para explicarles cómo se va a gestionar el siniestro. Es muy importante gestionar inmediatamente el realojo de los vecinos afectados, apoyándonos en las garantías de inhabitabilidad y pérdidas de alquileres. A continuación, cuando las autoridades permitan el acceso al inmueble, se tiene que trabajar en recuperar la habitabilidad de las instalaciones comunes, electricidad, agua, gas y comunicaciones. Para ello, la correcta gestión de plazos es crucial.
En definitiva, en siniestros de alto impacto, el seguro cobra un papel fundamental como garantía para la protección de nuestro bien más preciado, la vivienda, ofreciendo a los afectados no solamente acompañamiento durante la tragedia, sino también la posibilidad de un nuevo comienzo tras ella.

