El coche eléctrico: la movilidad del futuro ¿y del presente?
Por Maite Trujillo, Country Manager AXA Partners España
El Gobierno acaba de enviar a las Cortes un proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética con el fin de alcanzar la neutralidad de emisiones como tarde en 2050, y esto incluye como requisito que en nuestro país a partir de 2040 no podremos matricular vehículos que emitan CO2, ni siquiera híbridos, y que en 2050 ya no podrán circular esta clase de vehículos.
Este es un paso hacia una movilidad sostenible, segura y más limpia, pero cabe preguntarse hasta qué punto es factible. La fecha límite no queda tan lejos, y a día de hoy según las estimaciones de Unespa, en nuestro país la proporción de turismos que usa combustible no fósil ocupa solamente el 1,8% del parque total de este tipo de vehículos a motor.
La ruta hacia la electrificación y el compromiso con la movilidad sostenible no depende en exclusiva de que la población se comprometa a adquirir modelos 100% eléctricos, hay que dar un paso atrás y pensar en marcas automovilísticas e infraestructuras en general. Y creo que en esto está la clave: para poder llegar a este objetivo es necesaria la inversión.
Al hablar de inversión no me refiero solo a las empresas, si bien gran parte de las marcas han añadido versiones electrificadas de sus modelos a sus gamas, éstas conviven con versiones de gasolina y diésel, con un precio mucho más reducido, y con características en muchos casos superiores (en cuanto a autonomía en viaje) no en calidad, ya que los coches respetuosos con el medio ambiente que se fabrican a día de hoy son prácticamente todos de gama alta. Y sí, las grandes firmas automovilísticas tendrán que invertir ya que si los coches de combustión desaparecen del mercado estas compañías deberán producir nuevos modelos de coches eléctricos a un precio menor y una mayor variedad de estilos de vehículos.
Pero el problema de los coches eléctricos es mayor, una de las grandes preocupaciones sigue siendo el no poder recorrer grandes distancias sin tener que recargar la batería. En Noruega en 2020 el 54% de los coches que se vendieron fueron eléctricos, mientras que en España solo se vendieron 17.900 según datos de coches.net, ¿Qué impulsa a los noruegos a comprar esta clase de vehículos? Hay dos respuestas esenciales para entender esta diferencia de números, la primera es que Noruega exime a los compradores de coches eléctricos de pagar los impuestos tradicionales de los coches de combustión, lo que contribuye por supuesto a acelerar la transición hacia estos vehículos ecológicos que suelen tener una diferencia notable en el precio frente a los diésel o gasolina e incluso frente a los híbridos, y gracias a esta reducción se equiparan sus costes para los compradores, y la segunda y muy importante en mi opinión, es que Noruega cuenta con una envidiable infraestructura de recarga.
Sin embargo, en España estamos, según datos de la Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), entre los últimos de Europa en infraestructura de recarga de acceso público, diez puntos por debajo de la media de la UE. Esto supone un obstáculo que dificulta la movilidad de personas y mercancías entre ciudades en un tiempo similar al de los actuales vehículos de combustión interna, e imposibilita las exportaciones e importaciones con vehículos eléctricos ya que no tendrían posibilidad de recarga.
Por lo tanto, será necesaria por parte del Estado la inversión en una infraestructura de recarga, con cargadores de alta potencia para que el tiempo de recarga sea equivalente al de repostaje tradicional, de acceso público en la red de carreteras, en las principales autopistas y autovías, para que los coches eléctricos dejen de ser de uso exclusivo para distancias cortas en trayectos urbanos y que podamos conectar todas nuestras provincias entre sí.
En España las grandes eléctricas llevan tiempo creando una red de carga e incrementando el listado de puntos de recarga para vehículos, apostando por la movilidad eléctrica y por facilitar la adopción de la misma, y la han transformado en una de sus prioridades para lograr un futuro más sostenible. En AXA Partners hemos llegado a acuerdos con algunas de ellas para dar asistencia a las redes de vehículos a las que prestan servicio, y cubrir las principales necesidades de los conductores de estos vehículos sostenibles con coberturas como traslado a larga distancia o la propia recarga en carretera, posibles gracias a nuestra extensa red de proveedores especializados y a la colaboración con estas grandes empresa especializadas en la producción de energía eléctrica.
No sabemos cuánto durará la transición al coche eléctrico puro porque aún a día de hoy es difícil saber cómo evolucionará el mercado, aunque el crecimiento de estos vehículos sea exponencial. Pero dado que han puesto una fecha límite y que la situación actual no es del todo propicia todos deberemos trabajar paralelamente e invertir en aspectos relacionados con la electrificación, las empresas que puedan desarrollar baterías y software para su integración en los nuevos modelos estarán trabajando en eso y en el desarrollo de nuevos servicios de conectividad que mejoren la experiencia con sus clientes. Desde Axa Partners estamos adoptando el mejor modelo para nuestra red, que pasa por asociarnos con empresas tecnológicas para implantar sistemas de recarga rápida de los vehículos eléctricos con nuestra red de vehículos de asistencia, además por supuesto de la ya adaptación de todos nuestros talleres asociados para dar soporte a vehículos eléctricos. Todos avanzamos juntos hacia 2050.


