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Movilidad-Productos

Ventajas de contar con la cobertura de lunas en el seguro de un vehículo

Redacción Movilidad-Productos 1 de septiembre de 2021

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Las lunas del coche, tanto el parabrisas, como la luneta trasera y las ventanillas laterales, son uno de los elementos más expuestos de un vehículo y, por ende, uno de los que más incidencias genera.

Reparar o cambiar la luna del coche puede suponer un gasto excesivo de dinero. Además, es necesario hacerlo de manera inmediata para poder seguir circulando de forma segura, por lo que puede conllevar un desembolso importante para el que no estamos preparados.

Por esta sencilla razón, es aconsejable contar con un seguro que cubra la reparación y sustitución de estos cristales. Pero, ¿en qué consiste esta cobertura y cómo funciona exactamente?

¿En qué consiste la cobertura de lunas y qué seguros la incluyen?

A pesar de que comúnmente se la considere como una garantía adicional, cada vez son más las aseguradoras que incluyen esta cobertura en sus seguros más básicos. Podemos encontrar esta cláusula en las pólizas a todo riesgo y, cada vez de forma más habitual, en seguros a Terceros Ampliados o bien una póliza a Terceros con Lunas.

Sea cual sea el tipo de seguro contratado, es importante fijarse en las cláusulas que determinen dicha cobertura y asegurarse de que estén cubiertas tanto las lunas delanteras o parabrisas, las ventanillas o lunas laterales y la luna trasera o luneta. Además, en función del daño recibido por estos cristales, el seguro debe poder llevar a cabo, sin ningún tipo de gasto extra, la reparación, sustitución y colocación de todos estos elementos.

¿Qué situaciones cubre esta cláusula y cuáles quedan exentas?

Al contratar un seguro con cobertura de lunas se garantiza que se llevará a cabo el cambio o sustitución de los elementos dañados, incluida la colocación de los mismos, siempre y cuando la situación que haya llevado a la rotura de estos o a un daño importante sea un accidente o bien un siniestro fuera de la intención del conductor o de la persona asegurada.

De este modo, es importante destacar todas aquellas ocasiones en las que no se cubre el cambio o reparación de cristales:

  • Rayones o daños puramente estéticos que aparezcan a causa del uso. Los impactos ocasionados en ruta por carretera no suelen incluirse en este tipo de seguros en aquellos casos en los que la rotura no afecte a la visibilidad.
  • Elementos que no sean de serie tampoco están incluidos en este tipo de pólizas. Cabe mencionar que el techo solar puede estar incorporado en determinados seguros de lunas, sobre todo cuando forma parte del equipamiento de serie. Si este se ha instalado después de la matriculación, hay que consultar a la compañía aseguradora de su inclusión o no en el seguro.
  • Tampoco se suele cubrir la rotura de otros cristales del vehículo, ubicados en elementos como faros y retrovisores del vehículo o espejos retrovisores, ya sean interiores o exteriores.
  • Hay determinados seguros que incluyen el remolque en determinadas cláusulas de cobertura. No es el caso de los seguros de lunas, que únicamente cubren el vehículo asegurado y no el acoplado.

Es importante tener en cuenta que estas situaciones están definidas en líneas generales y que es posible que existan variaciones entre distintas aseguradoras y coberturas.

Tipos de roturas que puede sufrir una luna

Los impactos, rayones o roturas de las distintas lunas de un vehículo se pueden clasificar en función de su tamaño y su origen:

  • Ojo de buey: se trata de un impacto circular, sin grietas, pero de gran tamaño.
  • Estrella: es un impacto que aparece acompañado por una serie de grietas que se alejan del punto central del golpe.
  • Grieta en el borde: se trata de una grieta de unos 20 centímetros que empieza en el borde del parabrisas o bastante cerca de este. Suele ser necesaria una sustitución completa de la luna.
  • Grieta flotante: bastante similar a la anterior, pero ubicada en una zona más céntrica del cristal. Puede requerir reparación o reemplazo en función de la extensión y profundidad de la misma.
  • Grieta por estrés: suelen aparecer a causa de un cambio brusco de temperatura, debido a que la luna se encuentra debilitada.
  • Rotura combinada: como su propio nombre indica, combina varios tipos de impactos de los que se han mencionado previamente.

Sea cual sea la solución disponible para cada uno de los casos, lo más conveniente es acudir lo antes posible a un profesional, evitando así que el daño sea mayor y, en ocasiones, irreparable.

Acciones a tener en cuenta para evitar la rotura de las lunas del coche

A pesar de que es prácticamente imposible evitar que una luna pueda llegar a romperse durante una colisión, existen ciertas acciones que pueden evitar un desgaste prematuro de estos cristales que pueda llegar a traducirse en una mayor facilidad para su rotura.

La maniobra principal en este aspecto es evitar los cambios bruscos de temperatura, procurando no poner la calefacción muy alta cuando hay bajas temperaturas exteriores, ni el aire acondicionado muy fuerte cuando hace mucho calor fuera. Esto no significa que haya que pasar excesivo frío o calor en el coche, sino que la temperatura se debe cambiar de forma gradual.

Del mismo modo, no es nada conveniente eliminar el hielo del parabrisas y demás cristales con agua caliente, debido al cambio tan brusco de temperatura que esto puede suponer. Para poder descongelar de forma efectiva las lunas sin ningún tipo de riesgo es más conveniente encender la calefacción y activar la función de desempañado del vehículo, aunque pueda llevar más tiempo.

También se debe revisar, de forma habitual, el estado del limpiaparabrisas, ya que si las almohadillas están en mal estado pueden llegar a rayar la luna.

Es una medida obligatoria durante la conducción, pero es importante hacer hincapié en la necesidad de respetar la distancia de seguridad con el vehículo delantero. De este modo, puede evitarse algún que otro impacto de pequeñas piedras que puedan dañar la luna delantera.

Además, en aquellos casos en los que alguno de los cristales sufra un rayón o un impacto, es conveniente arreglarlo de manera inmediata, evitando así que vaya a más.

Estos sencillos consejos, unidos a la contratación de un seguro con cobertura de lunas, puede llevar a ahorrar grandes cantidades de dinero en la reparación o sustitución de uno de los elementos principales de cualquier vehículo.

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