La buena percepción de la renta fija española se apoya en la mejora macroeconómica y en el respaldo del BCE
Por Pedro del Pozo, director de
Inversiones Financieras en Mutualidad
El comienzo de semana en los mercados de renta fija ha sido tranquilo, en línea con el tono general del mes. A pesar de la presencia de noticias relevantes a nivel geopolítico y en los mercados de renta variable, el comportamiento de la deuda pública se ha mantenido estable. Un dato significativo ha sido elregreso de la prima de riesgo española por encima de los 50 puntos básicos, un nivel que sigue reflejando una percepción positiva sobre la economía del país.
En este contexto, la agencia europea Scope Ratings ha ratificado la calificación de la deuda a largo plazo de España en ‘A’, tanto en moneda local como extranjera. Además, ha revisado al alza la perspectiva, que pasa a ser positiva. Según la agencia, esta mejora se debe al buen desempeño económico, la fortaleza de las finanzas públicas y la disminución de las vulnerabilidades externas que afectan a la economía española.
Esta buena percepción de la renta fija nacional responde, esencialmente, a dos factores. En primer lugar, el comportamiento macroeconómico, con especial mención a la contención del déficit público y la existencia de un superávit por cuenta corriente. En segundo lugar, el respaldo implícito que ofrecen las autoridades monetarias europeas a las deudas de los países que cumplen con las directrices comunitarias. En caso de que surgieran problemas, el mercado asume que el Banco Central Europeo podría reactivar los programas de compra de bonos si fuera necesario. Esta red de seguridad, junto con los datos macroeconómicos positivos, se traduce en buenas noticias para la deuda pública española.
Por otro lado, los datos de inversión de los hogares en letras del Tesoro reflejan una caída continuada. En el mes de septiembre, último dato disponible, el volumen descendió hasta situarse en algo más de 19.700 millones de euros. Se trata del decimotercer mes consecutivo de retrocesos en este tipo de inversión.
Esta evolución es coherente con el comportamiento de las rentabilidades. Hace un año, la letra a doce meses ofrecía entre un 2,30% y un 2,40%, mientras que un año antes se situaba en el entorno del 3,5%. Actualmente, ronda el 2%.Con este nivel de rentabilidad, muchos inversores encuentran alternativas más atractivas para plazos equivalentes, como depósitos, cuentas remuneradas, productos aseguradores a corto plazo o pagarés de empresa.
Además, en un entorno de mercado favorable como el que se ha vivido en general este año —con la excepción de momentos puntuales, especialmente en abril—,una parte de los inversores ha optado por alargar el plazo de sus inversiones o incluso moverse hacia renta variable. La sensación de menor riesgo a lo largo del ejercicio ha facilitado este cambio de posicionamiento.
No obstante, si se produjera algún episodio de tensión en los mercados de renta variable, no sería descartable un repunte en la inversión en letras del Tesoro, que volverían a actuar como activo refugio.
