La recesión, a las puertas
Por Pedro del Pozo, director de Inversiones de Mutualidad de la Abogacía
Aunque aún no tengamos los datos oficiales, todo parece indicar que el coronavirus va a constituir, con diferencia, el impacto más importante para la economía y también para los mercados financieros desde Lehman Brothers, hace doce años. Es posible que, como crisis, resulte incluso más relevante en términos de “marca de agua” para algunos indicadores que la de 2008-2009, aunque existe también un cierto consenso en que la recuperación de la actividad, una vez pase la emergencia, será más rápida. De momento, aún queda tiempo para que, oficialmente, esta crisis adquiera la condición de recesión según la definición usualmente aceptada, es decir, dos trimestres consecutivos de caída del PIB. Pero ya nadie duda que vayamos a tener estos dos trimestres. El que ahora termina y otro más. Eso, de momento. La duda ya no es el qué, sino el cuánto.
«Este Cisne Negro nos aboca a poner el contador en 2009»
De vuelta a 2009
En esta línea, durante los últimos días hemos observado un menor optimismo en los mercados financieros, tras las fuertes recuperaciones en la valoración de activos de la semana anterior, que descontaban las medidas fiscales y monetarias puestas en marcha a nivel global. Qué duda cabe que tanto desde los Gobiernos como desde los bancos centrales, lo primordial en los próximos meses, tal vez años, será luchar contra los efectos de esta crisis. Otros asuntos, como el Brexit o la guerra comercial, que tan importantes parecían hace poco más de un mes, son ahora auténtico papel mojado. Tal es el impacto de este “Cisne Negro”, que nos aboca, en buena medida, a volver a poner el contador en 2009. Con más experiencia, eso sí. Pero con los niveles de deuda pública realmente sobrecargados….y con déficits que, ya casi nadie lo duda, se dispararán por la vía de un mayor gasto para atender la contingencia, y unos menores ingresos fiscales, al menos a corto plazo, como resultado de la caída del empleo y del consumo.
Por todo ello, escenario muy complicado, que habrá que rellenar con sudor…y también, lamentablemente, dada la naturaleza de esta crisis, con sangre y lágrimas. En ese sentido, por seguir en términos churchillianos, la lucha de la sociedad en su conjunto, desde las instituciones hasta los ciudadanos, y con especial mención al sector de la sanidad, lograrán la, ahora difusa pero sin duda realizable, victoria. Mientras tanto, ánimo y prudencia.
