¿Cuál es el futuro del seguro de Decesos?
Por José Vicente Moreno, director de Seguros Personales de Divina Seguros
En los últimos años estamos asistiendo a una imparable evolución dentro del seguro de Decesos. Si echamos la vista atrás, el origen del seguro de Decesos, a mediados del siglo pasado, tiene como único objetivo el dar sepultura a los fallecidos, siguiendo el ritual religioso predominante. Era importante el lugar de depósito del cuerpo, cementerio consagrado, lápida, mausoleo o tumba preponderante en iglesia o catedral. En esto, el tratamiento no se diferenciaba mucho del que se daba en las distintas civilizaciones, desde los egipcios, griegos y romanos, como un recuerdo perenne del difunto.
En este momento, el tratamiento del siniestro ya parte de una importante diferencia desde el momento en que hay dos tipos de servicios, según se trate de una inhumación o de una incineración. Las estadísticas nos llevan a que en 2024 por vez primera superaron las incineraciones a las inhumaciones. Aun así, las cifras nos llevan al 50 % en cada tipo de tratamiento.
Es necesario hacer hincapié en que la cobertura del seguro de Decesos es el tratamiento del cuerpo del difunto, con todo lo que ello conlleva en cuanto a costumbres, tradiciones e incluso duelo de los familiares y seres queridos. El seguro de Decesos ofrece la solución al problema que supone la gestión posterior de la situación familiar en un momento en que, además, las personas están en una situación de vulnerabilidad.
En ese sentido, podemos adornar con multitud de coberturas adicionales, coberturas de empleo en vida, pero la realidad es que, si hacemos una mirada introspectiva, el seguro tendrá éxito si no pierde de vista que su objetivo es resolver una situación. Es por ello que el cambio más trascendente que ha habido en los últimos 30 años, o quizás algo más, ha sido la generalización de empleo de los tanatorios para que las familias puedan gestionar el trascendental periodo de tiempo que transcurre entre el fallecimiento del asegurado y el entierro o incineración del mismo.
El servicio, coberturas y atención que se presta durante este periodo de tiempo es la base para fortalecer el prestigio como entidad. En nuestra opinión, fortalecer la atención durante este periodo de tiempo, con atención personalizada y facilitando la gestión sin inconvenientes, es fundamental. Cuando hablamos de ampliación de coberturas se trata de ofrecer un abanico de posibilidades que hagan atractivo el seguro a la hora de la compra por el cliente, sobre todo a la hora de liberar de cargas a sus allegados.
Es cierto que, a la hora de la venta, publicidad o generación de la necesidad de este seguro nos encontraremos con la reticencia, calificada como infantil por parte del sector, a tratar el tema del fallecimiento con gran parte de la sociedad. No quieren plantearse un hecho que, afortunadamente cada vez se retrasa más en el tiempo, pero es inevitable.
Llegados a este punto no podemos dejar de tratar el capital asegurado y la devolución del capital no consumido en el servicio al tomador o herederos del mismo. Con la matización legislativa de 2015, plasmada en 2016, en referencia a la devolución del capital no empleado el seguro de Decesos cambia en su concepto. Donde teníamos un seguro puro de prestación de servicios lo hemos convertido en un seguro de Vida, aunque con matices. Pero este cambio de concepto ha llevado a que pase a segundo plano la prestación del servicio. Lo cierto es que ha supuesto una pérdida de la esencia del seguro de Decesos, sobre todo en el caso de fallecimiento del tomador, como asegurado, propietario del seguro que se priva del uso pleno del mismo si los familiares deciden no hacer un uso adecuado y completo del capital, para reservarse parte del mismo, en detrimento de un servicio por el que el tomador ha estado pagando durante la vida del seguro.
Finalmente, es objeto de debate la conveniencia o no de dotar al seguro de Decesos de coberturas adicionales que permita su uso “en vida”, como está siendo el auge de incluir el seguro dental, seguros de hospitalización e incluso de cuadro médico a precio tasado. En nuestra opinión este tipo de coberturas desvirtúan el objeto de este seguro, con el riesgo que eso comporta, al identificar el seguro con otro tipo de prestación de servicios, que nada tiene que ver.
Al final debemos ser conscientes de que las coberturas extraordinarias conllevan un coste a las compañías aseguradoras, que de un modo u otro se repercute en la prima. Aun así, incluir en el seguro de Decesos coberturas que faciliten las gestiones post mortem (gestión de pensiones de orfandad o viudedad y trámites documentales), borrado digital, asistencia psicológica al duelo, o incluso garantías en vida que tengan su trascendencia posterior, como testamento online o vital, son opciones que dotan de contenido al seguro de Decesos, más allá del mero servicio funerario.

