El futuro que nos espera en el sector asegurador
Por Luís Campos, presidente de A.M.A.
El sector de los seguros está superando con buena nota la crisis originada por la pandemia de la Covid-19. El sector ha podido mantener su actividad en todo momento, adoptando todo tipo de medidas que han permitido dar respuesta a las nuevas circunstancias.
En este tiempo, ha quedado claro que somos un sector resiliente y adaptable, que resiste frente a la adversidad y es capaz también de prosperar, atendiendo siempre a las demandas de los asegurados.
Una situación que ha sido posible por el enorme esfuerzo de adaptación iniciado años atrás en beneficio de fenómenos como la transformación digital o la sostenibilidad, un proceso que se ha acelerado aún más a partir de la pandemia.
Pero como una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias, aseguraba el poeta estadounidense James Russel Lowell, de cara al futuro habrá que centrar aún más el foco en aspectos como la digitalización así como en el desarrollo de nuevos productos y servicios que se adapten a la nueva realidad.
En líneas generales, se ha podido mantener estable el volumen de negocio pero, como consecuencia de la pandemia, las necesidades de los asegurados han cambiado y han surgido nuevos riesgos como los ciberataques por la actividad en remoto.
Con la nueva movilidad han aparecido nuevas formas de seguros en función del uso de los vehículos, en caso de las pólizas de autos, o que permiten cancelar un viaje ante la imposibilidad de llevarlo a cabo por alguna causa relacionada con el coronavirus.
Entender mejor a los asegurados, potenciar su acercamiento y fidelización y adaptar los productos y servicios a sus nuevas necesidades constituyen los principales retos a los que nos enfrentamos en el sector.
En este mundo más digitalizado, se ha de trabajar en soluciones de Responsabilidad Civil que se adapten a la actividad asegurada y permitan cubrir los riesgos con pólizas ajustadas a las circunstancias de cada profesional con capital asegurado suficiente para afrontar situaciones complicadas.
Y ello resulta más importante aún si cabe en el ámbito sanitario cuyos profesionales están muy expuestos a reclamaciones por su actuación, como ha sucedido durante la pandemia a la que han hecho frente con una carencia absoluta de medios y sin protocolos consensuados.
De momento, frente a lo previsto inicialmente, no parece que su aplaudida actuación haya desembocado en un aluvión de demandas, aunque los profesionales de Derecho Sanitario se muestran partidarios de esperar a que termine la pandemia para constatar si el aumento de las reclamaciones finalmente se produce porque ahora prima salvar la salud y volver a la normalidad lo antes posible.
Por lo general, desde que se produce el hecho hasta que se presenta la reclamación transcurre un plazo razonable, motivo por el que todavía es pronto para analizar las consecuencias del Covid en la Responsabilidad Civil Profesional.
En cualquier caso, parece oportuno remarcar la necesidad para los sanitarios de disponer de una póliza de RC Profesional que les permita afrontar cualquier demanda especialmente en situaciones límite como la vivida en estos últimos años.
En A.M.A., la mutua de los profesionales sanitarios, hemos adaptado nuestros productos a las necesidades del sector, potenciando la gestión de acuerdos extrajudiciales que permiten disminuir el número de litigios y ofreciendo coberturas extraordinarias como la atención psicológica necesaria en momentos de estrés y colapso como el presente o la protección de datos.
Los sanitarios, que lo han dado todo por nosotros, merecen nuestra mejor atención.
Resulta obvio que el ordenamiento jurídico vigente ha de actualizarse de cara a futuras pandemias o situaciones de emergencia. Se necesita una ley que permita adoptar medidas de salud pública correctas, que esas medidas sean las mismas en todo el territorio nacional y que garantice el aprovechamiento de la elevada capacidad y preparación de los sanitarios. Un marco jurídico que aporte más seguridad y tranquilidad al profesional.


