RC Sanitaria: La estabilidad en la cobertura requiere especialización
Por Francisco González, director de Negocio y Clientes en Triple A Plus
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Es esencial contar con verdaderos especialistas que comprendan a fondo la evolución de la práctica sanitaria y estén capacitados en el diseño y gestión de este tipo de riesgos.
La RC sanitaria en España ha ido adquiriendo una relevancia cada vez mayor en los últimos años, impulsada por un aumento de las reclamaciones a los profesionales, entidades e instituciones que prestan servicio de salud, provocada por una combinación de factores tales como la presión asistencial, el relevo generacional, y las expectativas crecientes de los pacientes en un entorno cada vez más judicializado.
Este panorama presenta desafíos considerables tanto para el sector sanitario como para el sector asegurador, en particular en lo que respecta a la gestión del riesgo propio de estas actividades y la sostenibilidad de las coberturas a largo plazo.
El sector sanitario en España está inmerso en un proceso de transformación profunda, marcado por el avance tecnológico, la digitalización, la preocupación por la calidad asistencial, el envejecimiento y longevidad de la población, así como la evolución de las enfermedades crónicas, sin tener en cuenta el severo impacto que tuvo la pandemia COVID.
Estos factores han generado escenarios de siniestralidad cada vez más complejos y difíciles de prever, lo que se suma a las especificidades del Sistema de Salud Español
El reto para el sector asegurador radica en proyectar, evaluar y cuantificar estos riesgos de manera precisa, para ofrecer coberturas que sean adecuadas sin comprometer la viabilidad financiera. En este contexto, el conocimiento de la realidad del mercado español y su evolución y la especialización de los intervinientes en gestión global de estos riesgos es base fundamental para poder sostener unas coberturas a largo plazo y el equilibrio en primas y riesgo que tantos quebraderos de cabeza ha dado en al pasado.
Uno de los aspectos más desafiantes del aseguramiento de la responsabilidad civil sanitaria es el largo plazo de maduración y evolución de los siniestros, que conocemos con Long Tail. Las reclamaciones se plantean en muchas ocasiones varios años después del acto médico. Este factor introduce una incertidumbre significativa en la gestión de las reservas y en la capacidad de las aseguradoras para prever con precisión sus contingencias futuras.
La naturaleza prolongada de estos siniestros requiere una evaluación continua de los riesgos, adaptando las reservas a la evolución del daño, del baremo que actúa como referencia de los propios costes y, en muchos casos, de la jurisprudencia y las tendencias en la cuantía de las indemnizaciones.
En este entorno, la especialización y la experiencia de los equipos con los que deben contar las entidades que gestionan y asumen estos riesgos se vuelve un factor determinante para el control, evolución del desempeño y en definitiva de la estabilidad de las coberturas que el mercado demanda.
Es esencial contar con verdaderos especialistas que comprendan a fondo la evolución de la práctica sanitaria, estén capacitados en el diseño, la gestión y colocación de riesgos, y posean amplia experiencia en la tramitación, defensa, peritaje y resolución de siniestros. Solo de esta manera se puede asegurar la estabilidad de una cobertura fundamental para los profesionales, entidades e instituciones que brindan Servicios de Salud Pública o Privada en España.
Para estos, contar con una cobertura estable y confiable no solo proporciona seguridad jurídica, sino que también es fundamental para la continuidad de su práctica. Pero no debemos dejar de lado que para garantizar la estabilidad duradera que el sector necesita, es fundamental mantener un equilibrio entre la protección y la viabilidad económica de las entidades que aseguran estos riesgos. Esto solo se logra mediante una gestión integral, experta y especializada, que abarque todo el proceso: desde el desarrollo y evolución del producto, la fijación de precios, el análisis de riesgos, los programas de mitigación del y prevención de los principales ofensores en práctica sanitaria, hasta la tramitación, valoración del eventual daño y defensa de las reclamaciones.
Este enfoque debe conducir a una mayor personalización de las pólizas, ajustando las coberturas y primas a las características específicas del riesgo asociado a cada profesional o institución. Además, el uso de tecnologías avanzadas, el manejo del dato y del conocimiento y la irrupción de la inteligencia artificial, pueden ayudar a las aseguradoras a mejorar la capacidad de predicción de los riesgos y anticipación en la gestión de los mismos signos, permitiendo una mayor precisión en su evaluación largo plazo.
Este es el doble reto al que nos enfrentamos todos los profesionales dedicados a la gestión y aseguramiento de la responsabilidad civil sanitaria en España: por un lado, gestionar la creciente complejidad del riesgo y la prolongada evolución de los siniestros; por otro, garantizar una cobertura estable y adecuada. Para lograrlo, se requiere un enfoque técnico riguroso, un profundo conocimiento del sector y una gestión especializada de las reclamaciones. Todo ello, además, exige una adaptación constante a un entorno en continua evolución.
Afortunadamente el número de entidades aseguradoras que se manifiestan activas e interesadas en dar cobertura y soporte a la Responsabilidad Civil Sanitaria en España ha venido creciendo en los últimos dando respuesta a la creciente demanda, lo que no garantiza la estabilidad en el medio plazo sin la necesaria especialización requerida.

