Andrés Romero (Santalucía) reclama reforzar los vínculos intergeneracionales a nivel empresarial y particular
El Instituto Santalucía ha presentado hoy el libro ‘Un país para mayores: mayores y seguros en el siglo XX’, en el que la entidad analiza el gran reto que supone “la revolución de la longevidad”.
Emma Marín, directora corporativa de Comunicación y RSC de Santalucia, ha sido la encargada de conducir un acto que ha abierto Andrés Romero, consejero director general de Santalucía. Romero ha subrayado que “el título del libro en sí es toda una declaración de intenciones”. Y ha añadido que, “si hay un indicador que refleja la evolución del bienestar en una sociedad es el grado de dedicación que muestran con sus mayores y la forma de integrarlos con plenitud”.
La revolución de la longevidad
El consejero director general de Santalucía también ha puesto de manifiesto que “somos la generación de la revolución de la longevidad”. En ese sentido, ha destacado que en la actualidad 1 de cada 5 españoles tiene más de 65 años, en 2066 serán 1 de cada 5 y, en 2030 viviremos 2 años más de media, así, ha afirmado que “en 2040 seremos el país más longevo del mundo”.
Por lo tanto, para Andrés Romero “la longevidad es el detonante que aporta humanidad y reclama activismo para defender que las personas mayores cuentan y nos exige pensar como viviremos mayores y seguros”. Un país para mayores es “una obra colaborativa que aporta elementos de análisis y reflexión sobre lo que significa envejecer”, ha señalado. “Si queremos triunfar como sociedad debemos hacerlo de la mano de nuestro mayores”, ha enfatizado.
Asimismo, ha puesto de relieve que “en la actualidad asistimos a la convivencia de hasta 5 generaciones, lo que requiere fortalecer los vínculos intergeneracionales, un ejercicio que todos debemos hacer tanto a nivel empresarial como particular”. Y ha concluido que “en Santalucía están muy orgullosos por ser una entidad que siempre ha tenido la mirada puesta en los mayores”.
Un país para mayores
El libro presentado hoy, Un país para mayores’, es una obra colaborativa que “pretende poner sobre la mesa la riqueza de cuestiones que rodean y suscitan, a la vez, la emergencia social, productiva y asignativa (recursos para su cuidado y atención) de las personas mayores”, según ha señalado José Antonio Herce, socio fundador de LoRIS y uno coordinadores del libro, junto con José Manuel Jiménez, director del Instituto Santalucía.
El libro, que recoge cómo la longevidad abre las puertas a nuevas oportunidades y desafíos, ha sido definido por sus autores como una obra necesaria en una sociedad como la actual, comprometida en luchar contra los estigmas sociales y la desigualdad. “No obstante, aún está por superar el mito de la escasa productividad de los mayores, y reivindicar su lugar como parte activa del sistema económico de España, donde aportan experiencia, ganas y talento”, ha señalado Herce.
Por su parte, Carlos San Juan, promotor de la campaña ‘Soy mayor, no idiota’, ha manifestado que la respuesta de los bancos a su campaña está siendo adecuada. Afirma que la digitalización no puede ser tan rápida, y necesita de un proceso de aprendizaje y adaptación, y entiende que la rectificación de los bancos tiene prioridades. “Lo que más me ha gustado es que lo más urgente son las puertas abiertas: atención personalizada, atención humana, sin límite de horario, una atención especializada para las personas más vulnerables y ayuda en los cajeros”, comentaba Carlos San Juan, en favor de las instituciones bancarias.
Longevidad, un océano de oportunidades
En la mesa de debate han participado, junto a los coordinadores del libro, los autores Juan Carlos Alcaide, director de The Silver Economy Company; Juan Manuel Martínez, presidente de Ceoma (Confederación Española de Organizaciones de Mayores); Yosune Rodríguez, directora Marketing y Comercial de Ballesol, firmantes de diferentes capítulos, y Emma Marín, directora corporativa de Comunicación y RSC de Santalucía. Entre las ideas expuestas, señalaron que las personas mayores suponen una enorme oportunidad, no solo para ellas mismas, sino, también, para la economía y la sociedad, ya que la prolongación de la vida laboral, y el consiguiente aprovechamiento del caudal de talento, la experiencia, y el ímpetu emprendedor de este colectivo es un reto de enorme magnitud.
En este sentido el presidente de Ceoma ha incidido en el papel que juegan las personas mayores en la sociedad actual y en el que jugaran en un futuro muy próximo: “Hoy somos el 20% de la población, pero en 8 años seremos el 24,3%, con un crecimiento de más de 2 millones de personas frente a un crecimiento de la población de solo 400.000 personas. Esta situación llevará a que las personas mayores sean escuchadas y participen en todos los ámbitos, públicos y privados”, ha explicado. Para Martínez, “una sociedad como la nuestra debe y tiene que preocuparse y ocuparse de las personas mayores, porque son parte de su sociedad y actores principales de la misma”.
“Vamos hacia una sociedad de muy mayores, cuidados por sus hijos ya mayores, y ayudados por una segunda generación de inmigrantes, fundamentalmente mujeres, y todos asistidos por las nuevas tecnologías y la digitalización”, ha comentado Juan Carlos Alcaide en la mesa. “Aquí hay dos espadas de Damocles pendiendo sobre nosotros; por un lado, sostener la vida económica de los mayores en una vida de 100 años, con modelos de pensiones evolucionados y licitación patrimonial; y por otro, la gestión sanitaria de la cronicidad y la dependencia, fruto de la mayor esperanza de vida”, ha añadido.
La atención residencial para mayores debe ser una garantía
Yosune Rodriguez ha indicado que “el futuro de las residencias tras la Covid 19 pasa por dar respuesta al reto del envejecimiento desde diferentes perspectivas. Los profesionales en gerontología avisan que será necesario cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento” y ha señalado que “abordar de manera integral las necesidades y aspectos bio-psico-sociales del residente será otro de los retos en el futuro de los cuidados”, pero con un cambio de paradigma en el que las residencias ya no son lugares de paso sino espacios donde comenzar un nuevo proyecto de vida desde un envejecimiento activo y saludable.
