Pilar González de Frutos: “Si el ahorro tiene tintes elitistas, lo que hará será profundizar en la desigualdad”
La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ha intervenido en el acto de los Premios Galicia Segura, donde ha hecho referencia a los cambios que ha generado la pandemia en el sector asegurador y a los retos que deberá afrontar en el futuro como consecuencia tanto de las nuevas demandas de la sociedad como de los cambios normativos y fiscales.
Una delas principales cuestiones que ha analizado es la de la del reto demográfico y la necesidad de impulsar el ahorro-previsión. González de Frutos señala que, «como sociedad avanzada que somos, nos enfrentamos a este problema que, además, en el caso español amenaza con ser más intenso que en otros países del área. Nuestro reto es doble: incorporar a los hábitos de previsión o, si lo prefieren, los hábitos de diferimiento de rentas a personas de menores rentas y de menor edad. Debemos bajar los dos listones: el primero, porque si el ahorro adquiere tintes elitistas lo que hará será colaborar en la profundización de la desigualdad. y el segundo, porque es como se tienen que hacer las cosas si se quieren acumular masas de ahorro adecuadas; como de hecho reconoce hasta la propia pensión pública, en la cual, al fin y al cabo, el derecho de pensión futura se genera desde el primer salario, sin vacaciones ni franquicias.
Considera que avanzar en esta línea no será fácil, pues «el ahorro a largo plazo, tiene elementos contraintuitivos que hacen que muchas personas lo reputen inútil o innecesario. La mayoría social española, sin embargo, lo que tiene con el diferimiento de rentas es una relación compleja: son conscientes de que es necesario pero, al mismo tiempo, están convencidos de que ellos, individualmente, son incapaces de ahorrar. esta última parte es la que estamos llamados a romper desde el seguro; pero es un proceso que demanda mucha cercanía, mucha pedagogía, y el uso de absolutamente todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance».
Entre los aspectos que ha destacado la presidenta de Unespa se encuentra los profundos efectos que ha tenido la pandemia de Covid-19 en la sociedad y, más específicamente, en el seguro. Pone de relieve «el cambio operado en nuestro significado social, en la demanda que la sociedad hace de nosotros. Es un hecho complejo de gestionar pero simple de formular: la sociedad no nos mira, a los aseguradores, de la misma manera después de la Covid-19. Nuestro oficio es eliminar o mitigar la desgracia y, por eso mismo, no sería lógico que una experiencia a la vez, tan traumática y tan dilatada, como la de la Covid-19 no fuera a afectar a la forma que los demás tienen de vernos. Todos hemos cambiado en los últimos 581 días que nos separan de la víspera del confinamiento; y el cambio para nosotros, los aseguradores, tiene que ver con una demanda redoblada, sofisticada, de protección. En estos últimos 15 meses, tanto en España como fuera de España, se ha hablado del gap de aseguramiento más que en los 10 años anteriores. Una de las cosas a las que hemos despertado con la desgracia ha sido a la conciencia de que, tal vez, no estamos todo lo cubiertos que deberíamos frente a los riesgos que conocemos; y que, desde luego, tenemos una actitud que cabe incluso calificar de temeraria frente a los que no conocemos. Esta situación, a los aseguradores, nos plantea retos de adaptación; retos de transparencia, de pedagogía, de creatividad, de dinamismo».
También apunta a la transición hacia una economía sostenible con un importante factor cambio para el futuro. Especialmente señala a «los objetivos 2030 y 2050 y las ambiciones derivadas de la transición sostenible con la que la Unión Europea está estrechamente comprometida. La magnitud del esfuerzo está en consonancia con la magnitud de la recompensa y, por eso mismo, tenemos por delante dos décadas de trabajo intenso. Para los aseguradores, y quien dice aseguradores dice todos los elementos relacionados con el negocio, como los intermediarios, y dado que la nuestra es una actividad fuertemente regulada, la primera consecuencia que nos supone la transición sostenible es un reto normativo. La creatividad regulatoria en este terreno es enorme; nos enfrentamos a algo que fácilmente se puede definir como una cascada normativa, con sus correspondientes retos de adaptación.
