Plan de ahorro como alternativa previsora de futuro
Por José Vicente Moreno Márquez, director
de Seguros Personales de Divina Seguros
En la sociedad actual recibimos frecuentemente mensajes que nos recuerdan la importancia del ahorro. Históricamente se plantean múltiples teorías sobre cómo poder proceder a crear una reserva económica que permita afrontar las situaciones imprevistas o de desembolso económico extraordinario, bien por una necesidad, o bien para llevar a cabo nuestros deseos.
A lo largo de la vida se van sucediendo una serie de hitos que llevan a la necesidad de adquirir cierta cultura financiera que nos permita hacer frente a las exigencias económicas vitales. Comprar un vehículo, una vivienda, afrontar la educación de los hijos o planificar la jubilación son sólo los ejemplos más generalizados. Y cuando los vemos en el horizonte, la pregunta es incuestionable: ¿cómo podemos afrontarlos?
Es evidente que únicamente con una planificación económica a medio o largo plazo pueden abordarse estos retos. En los tiempos actuales donde los instrumentos financieros han ido complicándose cada vez más, ofrecer una solución sencilla lo hemos tomado como un desafío. Ese ha sido el reto de Divina Seguros.
Si en inicio partíamos de la cobertura de un único objetivo, la jubilación, tratando de ofrecer un instrumento de ahorro para paliar el tránsito entre la vida laboral y la jubilación, el producto de ahorro ha evolucionado para adaptarse a cualquier hito económico del individuo.
Por ello, el primer objetivo del producto es ayudarle en su ahorro particular. De esta forma, el producto lleva a destinar parte de sus ingresos a completar el objetivo del plan, tanto en su parte económica (aportaciones y retorno garantizado) como en su duración temporal, escogida por el contratante en el inicio del plan.
Es importante destacar los tres pilares fundamentales que deben soportar un plan de ahorro: garantía, rentabilidad y liquidez. El equilibrio entre los tres son los que nos van a calificar el producto de ahorro como idóneo o no.
¿En qué consisten estos tres pilares? Garantía implica compromiso de que el retorno que se va a producir al vencimiento del plan de ahorro corresponde a lo contratado al comienzo. En nuestro plan no existe riesgo contemplado en el producto. El riesgo es inexistente, y más en una sociedad volátil como la que nos encontramos, donde las noticias se suceden a un ritmo vertiginoso, y donde las economías se ven afectadas por cualquiera de ellas.
La no existencia de riesgo incide en la gestión del segundo pilar del ahorro: la rentabilidad. Cuando hace ya décadas que quedaron atrás los tipos de interés de doble dígito, obtener una buena rentabilidad garantizada resulta difícil, y sólo recurriendo a productos de entidades financieras solventes que puedan planificar estrategias a largo plazo obtendremos rentabilidades que nos permitan realizar un ahorro que compense la inflación y no deteriore nuestro esfuerzo.
El tercer pilar del producto de ahorro debe ser la liquidez. No puede quedarse el ahorro cautivo durante décadas, ya que las circunstancias personales son cambiantes. Sirva de ejemplo de ahorro cautivo el de los planes de pensiones, que han tenido incluso que flexibilizar alguna de las ventanas de salida para no resultar meridianamente injustos para el ahorrador.
El plan de ahorro que Divina Seguros ha desarrollado ha tratado de lograr el equilibrio entre estos tres pilares del ahorro, consiguiendo un producto rentable y a la vez sencillo y seguro que haga sentir cómodo al ahorrador, sea cual sea su economía subyacente.
