La vivienda: hogar y refugio en tiempos de pandemia


Por Maite Trujillo, Country Manager AXA Partners España
Nuestro hogar es nuestro refugio en muchos sentidos: nos da cobijo, seguridad y tranquilidad. Desde que se estableció el confinamiento el 14 de marzo del 2020 con el objetivo de evitar propagar el virus, nuestras casas han simbolizado tanto protección física como psicológica. Asimismo, durante el confinamiento, e incluso en los meses posteriores los hogares de todo el mundo se han transformado en lugares de trabajo, en el colegio de nuestros hijos, pasando por zonas de diversión y ocio.
Todo esto nos ha llevado a un cambio drástico en la utilización de las viviendas, que han sido más hogares que nunca, y hemos disfrutado de ellas haciendo un uso intensivo de prácticamente todos sus elementos. Durante el último año, nos hemos convertido en más cocineros, deportistas, artistas y hasta manitas y aficionados al bricolaje de lo que lo habíamos sido en toda nuestra vida, y las casas lo han notado.
Especialmente los meses que estuvimos confinados, pero desde que comenzó la pandemia, el auge del teletrabajo ha cambiado nuestros hábitos, y como decía antes, nuestros domicilios lo han acusado y los datos del último año de las asistencias prestadas en los hogares por parte de AXA Partners lo demuestran. Por ejemplo, todas esas horas en la cocina probando las recetas que aprendíamos en redes sociales se han traducido en un aumento significativo de los daños en las placas vitrocerámicas de un 40,52% frente al año anterior, y de deterioros en las encimeras de granito de un 112,5% frente a los datos del 2019.
En las cifras también se ha apreciado el uso diario e intensivo de dispositivos electrónicos. Con toda la familia en casa y acostumbrados como estamos a ser multipantalla, y teniendo en cuenta que también hemos utilizado más otros electrodomésticos como el horno, e incluso las luces de todas las habitaciones, es lógico que se haya observado un aumento de los siniestros por sobretensión del 27,23%, y los números también reflejan algunos problemas con mayor incidencia que en años anteriores, como los siniestros por filtraciones, con un aumento del 41,81%. Pero no todo es negativo, nuestra presencia, asimismo, ha mejorado ciertos datos, ya que al estar más en casa, los siniestros por robo, expoliación y hurto han tenido una significativa disminución del 15,85%, y la rotura de grifos y llaves de paso igualmente ha tenido una bajada de 19,7%.
En resumen, podríamos decir que una de las consecuencias de la pandemia ha sido el aumento de la siniestralidad en los hogares, que se ha visto modificada por nuestras nuevas necesidades y el uso intensivo de los elementos, que tienden a deteriorarse con mayor frecuencia. Pero nuestros expertos del servicio de asistencia, apuntan que la presencia en los domicilios ha beneficiado la detección de los daños, que ha sido más temprana, por lo que, aunque en muchos casos haya sido mayor el número de siniestros reportados, también es cierto que han sido menos graves y más fáciles de solventar.
Contar con un gran equipo de trabajadores y proveedores expertos ha sido este año más clave que nunca, porque desde el primer momento la pandemia fue un desafío: las restricciones, pasar de un día a otro a teletrabajar y establecer unos protocolos de seguridad con la mayor preocupación y protección tanto por la salud de los empleados como por la de los clientes… Y podemos decir que superamos el reto, sin que la calidad de nuestro servicio se viese afectada y sin impacto para los clientes, porque en AXA Partners combinamos la pasión por lo que hacemos con la experiencia para proteger lo que importa.
Y ahora nos queda ver qué pasará en el futuro, porque sí, esto nos ha servido como empujón, y hemos dado pasos de gigante en la digitalización de nuestra organización para adaptar la empresa al futuro… Y se nos plantean nuevos retos, cercanos y hasta cierto punto calculables, como los posibles daños en las segundas residencias que la gente lleva tiempo sin visitar, en las que se espera un repunte de siniestralidad en cuanto se permita el desplazamiento entre comunidades, y otros quizás más difíciles de estimar, derivados de una situación externa de recesión económica y desempleo. Solo nos queda esperar, adelantarnos en lo posible y volver a demostrar nuestra capacidad de adaptación.
